El comienzo de un nuevo año, por convencional que parezca, es
siempre un acontecimiento memorable. La celebración del ‘Año Nuevo’ lleva
consigo la idea de un renacer, de puertas que se abren y de oportunidades que
se repiten; pero, al mismo tiempo, es una invitación, a veces bastante perentoria, a reflexionar y a recordar y a hacer propósitos.
Un nuevo año no implica olvidar el anterior. Un nuevo año es
continuación de nuestros días y nos invita a agradecer y reflexionar. Dicen que
somos nuestra memoria. Aquello que vivimos en el pasado, lo que experimentamos
en el presente y lo que pensamos que será nuestro futuro. Todo ello, conforma
nuestra identidad, nuestra persona. La memoria, por tanto, juega un papel
fundamental. ¿Y si nos pudiéramos aliar con ella para crear recuerdos,
experiencias y traer a nuestra mente aquellas situaciones que nos hicieron
sentir mejor?