lunes, 30 de mayo de 2016

Leyendas canarias


Historias cargadas de misterios.
Leyendas de las islas canarias,
se están perdiendo en el tiempo
y debemos recuperarlas.

Siempre fueron soñadas
como un lugar feliz;
para gozo de enamorados.
Remanso para vivir.

Para los griegos recompensa a su sabia vida.
Lugar prometido a los inmortales.
Dónde no hay nieve ni largos inviernos.
Campos Elíseos, lugar de dioses.

¡Oh! Jardín de las Hespérides
que fiel guarda las cabezas de un dragón.
Poblado de árboles y flores embelesos
con manzanas de oro bañadas de sol.

Fragmentos de la Atlántida sumergida:
¿Leyenda falsa o verdadera?
Ese océano devorador
situado en el confín de la tierra.

La isla de San Borondón
ha sido vista y no vista.
Intriga del navegante,
secreto que guarda mi tierra.

Islas Afortunadas
dónde no existen las penas.
Un Edén con abundancia
dónde florece la vida.
 Región o Comunidad Canaria,
singularidad le da el Atlántico;
las une, las baña, las mima
fundiéndolas en un abrazo.

Dividida en dos provincias:
Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas;
una con nombre de isla,
otra de capital con fama.

Santa Cruz de Tenerife cuatro islas:
Gomera, Tenerife, Hierro y La Palma;
llenas de paisajes verdes
por el colosal Teide vigiladas.

Las Palmas agrupa otras cuatro
de impresionantes y únicos paisajes;
Graciosa, Fuerteventura,
Lanzarote, Gran Canaria,
contrasta el verde con llanuras volcánicas
y el Roque Nublo de estandarte.

Al grito de ¡Atis Tirma!
avancemos hermanadas,
para que el pueblo progrese,
las viejas rencillas, olvidadas.

viernes, 27 de mayo de 2016

El país de la risa

Un maestro estaba comunicativo y sus discípulos trataron de que les hiciera saber las fases por las que había pasado en su búsqueda de la divinidad. Les dijo:
Primero fui conducido de la mano al País de la Acción, donde permanecí una serie de años. Luego fui llevado al País de la Aflicción y allí viví hasta que mi corazón quedó purificado de toda afección desordenada. Entonces fue cuando me vi en el País del Amor cuyas ardientes llamas consumieron cuanto quedaba en mí de egoísmo. Seguidamente accedí al País del Silencio donde se desvelaron ante mis asombrados ojos los misterios de la vida y de la muerte.
—¿Y fue ésta la fase final de tú búsqueda? —le preguntaron.
Respondió el maestro:
No, la búsqueda terminó el día que fui llevado al santuario más escondido del Templo y descubrí el País de la Risa.

Realmente una parte de las aflicciones y problemas en los que las personas se ven sumergidos, es por falta de reír y por no tomar las cosas con calma. La calma nos lleva a saber dar solución a cada problema. Todos pasamos por penumbras, tragedias y dificultades, pero todo depende de la cara que le pongamos a cada situación. No todo lo que nos pasa en esta vida es positivo ni todo es negativo, pero sí que todo son lecciones que ayudan a fortalecernos, y llevados de la lógica de la razón podemos discernir y separar lo bueno de lo malo y lo verdadero de lo falso, y ya con plena facultad podrás descubrir lo que verdaderamente te importa en la vida y por lo que merece la pena vivir… Pero, para mal acompañados más vale solos.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Los monjes y la chica

Dos monjes peregrinaban de un monasterio a otro y durante el camino debían atravesar una vasta región formada por colinas y bosques.
Un día tras un fuerte aguacero llegaron a un punto del camino donde el sendero estaba cortado por un riachuelo convertido en un torrente a causa de la lluvia. Los dos monjes se preparaban para cruzar, cuando oyeron unos sollozos que procedían de detrás de un arbusto. Al acercarse comprobaron que se trataba de una chica que lloraba desesperadamente. Uno de los monjes le preguntó cuál era el motivo de su dolor y ella respondió que, a causa de la riada no podía cruzar el torrente sin estropear su vestido de boda y al día siguiente tenía que estar en el pueblo para los preparativos. Si no llegaba a tiempo, las familias e incluso su prometido se enfadarían mucho con ella.
El monje no titubeó en ofrecerle su ayuda y bajo la mirada atónita del otro religioso, la cogió en brazos y la llevó a la orilla. Ya en tierra firme la chica agradecida al monje sus favores, éste la despidió deseándole suerte y cada uno siguió su camino. Al cabo de un rato su compañero comenzó a criticarle por su actitud, especialmente por el hecho de haber tocado a una mujer infringiendo así uno de sus votos. Pese a que el monje acusado no se enredaba en discusiones y ni siquiera intentaba defenderse de las críticas, estas prosiguieron hasta que los dos llegaron al monasterio. Nada más ser llevados ante el Abad, el segundo monje se apresuró a relatar al superior lo que había pasado en el río, su acusación iba con la única intención de que su compañero de viaje recibiera un castigo, pero, tras haber escuchado los hechos el Abad sentenció:
Mira, él ha dejado a la chica en la otra orilla y tú aún la llevas contigo.

sábado, 21 de mayo de 2016

Los zapatos del campesino

Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo con un profesor, a quien los alumnos querían y admiraban por su bondad y paciencia. Mientras caminaban, vieron en el camino un par de zapatos viejos y supusieron que pertenecían a un anciano que estaba afanosamente, labrando la tierra. El alumno dijo al profesor:
—Hagámosle una broma; escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre.
—Mi querido amigo —le dijo el profesor—, nunca tenemos que divertirnos a expensas de los pobres. Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre.
Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos. El campesino terminó su tarea y cruzó el terreno en busca de sus zapatos y su abrigo. Se puso el abrigo y metió el pie en el zapato, pero al notar algo dentro se agachó para ver qué era y encontró la moneda. Sorprendido se preguntaba qué podía haber pasado. Miró la moneda, le dio vuelta y la volvió a mirar, luego miró a su alrededor pero no vio a nadie. Contento guardó la moneda en el bolsillo y se puso el otro zapato pero, su sorpresa fue doble al encontrar otra moneda. Sus sentimientos lo sobrecogieron: cayó de rodillas, levantó la vista al cielo y en voz alta pronunció una plegaria de agradecimiento; hablaba de su esposa enferma y de sus hijos que no tenían pan, y que gracias a una mano desconocida no morirían de hambre.
El estudiante quedó profundamente afectado y se le llenaron los ojos de lágrimas.
—Ahora —dijo el profesor—, ¿no estás más complacido que si le hubieras hecho una broma?
El joven respondió:
—Usted me ha enseñado una lección que jamás olvidaré. Ahora entiendo algo que antes no entendía… «Es mejor dar que recibir».

viernes, 20 de mayo de 2016

La vida es corta ¡aprovéchala!

Los seres humanos deberíamos pensar profundamente acerca de nuestras acciones. Utilizamos la violencia, la ironía, la agresividad, la sorna y la burla para tratar de lograr nuestros objetivos. Pero no nos damos cuenta de que, con esos métodos son más difíciles de alcanzar.
Una sonrisa siempre puede lograr mucho más que el más fuerte de los gritos. Y basta con ponerse por un momento en el lugar de los demás para comprobarlo. ¿Preferimos una sonrisa o un insulto? ¿Preferimos una caricia o una bofetada? ¿Preferimos una palabra tierna o una sonrisa irónica? Pensemos que los demás seguramente prefieren lo mismo que nosotros… Entonces, tratemos a nuestros semejantes de la misma manera en la que nos gustaría ser tratados. Así veremos que todo será mejor. Que el mundo será mejor. Que la vida será mejor… Pero, nunca hagas a los demás lo que no quieras para ti.

jueves, 19 de mayo de 2016

El jilguero tímido

Una vez había un jilguero que por más que las demás aves le deban ánimos para que cantara, él se negaba a cantar, diciendo:
—No cantaré jamás, no deseo ser motivo de burlas.
Un día se acercó al jilguero un periquito y le dijo:
—No hay porque temer amigo jilguero, vamos a cantar y verás que nadie se burlará.
Pero el jilguero se negaba. Luego se acercó una cotorra y le recordó:
—Amigo jilguero, cierta vez te oí cantar en el bosque, dime ¿por qué no cantas ahora?
Pero el jilguero no cantaba. Más tarde le rondó un ruiseñor y con gran alegría empezó a entonar sus bellos cantos, pero al notar el desinterés del jilguero le preguntó:
—Mi querido jilguero, ¿qué te parece si cantamos juntos?, haremos un gran dúo.
Tímidamente el jilguero le contó sus razones por las que no cantaba, entonces le dijo el ruiseñor:
—Mira jilguero, cantes bien o mal es asunto tuyo, pero si no cantas ni para ti mismo no eres jilguero ni eres nada.
Cada cual posee sus propias cualidades; ni mejor ni peor que otras… Diferentes.

martes, 17 de mayo de 2016

El poder de la música

En la mitología griega Orfeo era el principal representante de las artes del canto y la lira. Su imagen se nos presenta a bordo de una nave con la lira en las manos tocando rodeado de aves y fieras amansadas como héroe liberador y potenciador de las criaturas. Mediante su música amansa y pacifica a todo ser viviente y hasta las plantas crecen exuberantes dando lo mejor de sí.
Es posible que Orfeo no fuese un personaje real, puede que los antiguos lo crearan para simbolizar el cambio hacia la superación de todos los seres. Con esta estampa se verifica lo de que: «la música amansa a las fieras». Pues, en la actualidad no precisamente las fieras necesitan ser amansadas, es la humanidad la que está falta de serenidad y sosiego que amanse la agresividad que les convierte en seres sin piedad.
En el presente se hace hincapié en la humanización y no creo que nadie desconozca que el género humano, dada su insuficiencia radical, debe trabajar en pos de su liberación. En ese intento ha apurado muchos siglos y en la actualidad se nos muestran como entregados al engaño, la crueldad y el cinismo, circunstancia que confirma esta necesidad de liberación de los instintos destructores que —en un movimiento contrario al de las criaturas instigadas por Orfeo— sacan bestialmente lo peor…

Orfeo trae la pacificación de todo lo viviente mediante su música, pues, que suene la música y dejémonos llevar de sus vibraciones para sentir que sentimos y se activen las emociones y nos libere de lastres que lastran las relaciones y la convivencia.

lunes, 16 de mayo de 2016

Nuestro reflejo

Caín y Abel estaban paseando por la montaña y llegaron a un precioso paraje en el que había un lago de aguas cristalinas. Abel vio unos peces bajo la superficie y se acercó a la orilla para observarlos mejor. A los pocos minutos, le comentó a su hermano:
—Aquí hay alguien más.
Aunque él lo ignoraba, se trataba de su propio reflejo. Caín corrió a su lado y, temiendo que fuese alguien violento, cogió con fuerza su bastón y se asomó a las aguas. Viendo la reacción airada de la imagen del lago, se preparó para plantarle cara en una posible pelea. Por su parte, Abel percibió en la figura que había delante de él una amistosa sonrisa. Empezó a reírse a carcajadas y el misterioso ser del lago le respondió con el mismo gesto. De modo que, al alejarse de aquel rincón paradisíaco, Abel pensó: «¡Qué maravilla de lugar! Las gentes que habitan este lago son encantadores, amables y risueños».
Sin embargo, Caín huyó de allí contrariado y con ganas de no regresar jamás: «¡Qué violentos y salvajes son los seres de este lago!», exclamaba.

Esto mismo sucede en la realidad. Los demás son nuestro reflejo y según cómo actuemos, así será la reacción de las personas que nos rodean… Aunque hay casos de todo lo contrario, tú das besos y te dan tortas, pero, sigamos sonriendo para ver sonrisas.

domingo, 1 de mayo de 2016

Mi madre querida

Una niña en brazos de su madre.


La mujer madre es dadora de vida, por eso el amor de madre es sin duda el amor más altruista, generoso y abnegado, y muchas veces el menos valorado porque hay hijos que piensan que es su deber y no valoran su entrega y sacrificios por hacernos la vida más fácil. Todas las madres no son iguales como tampoco lo son todos los hijos, pero los hijos no podemos ser desagradecidos con quienes nos dieron la vida y se han desvivido por nosotros, porque una madre deja de vivir su vida para vivir la de su hijo.