Augusto Cury: "El cerebro fue diseñado para encontrarse con Dios".
«La neurociencia ha encontrado a Dios en el cerebro de los creyentes. Los creyentes suelen imaginar a los dioses como seres con
intenciones propias, que interaccionan más o menos con los humanos y con
poderes extraordinarios. Responden a los anhelos de cada individuo y vigilan y
evalúan su comportamiento, en particular en relación con los demás, en lo que
llamamos el bien y el mal.
Creer en Dios y otros seres sobrenaturales es algo frecuente
en todos los países, culturas y épocas. Sin embargo, sabemos poco sobre qué
hace que el procesamiento cerebral sobre el funcionamiento del mundo incluya en
muchas personas estas creencias. ¿Por qué un porcentaje importante de la
humanidad piensa que existe un ser (o varios) que creó el mundo y al ser
humano, que controla nuestro comportamiento y que nos premia o castiga en
función de nuestra adaptación a sus leyes?


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