La fe es un encuentro personal y transformador con Jesucristo
que cambia la vida, pasando de la mera creencia a una renovación interior y de
acción. Este encuentro, impulsado por la gracia divina, reorienta el corazón,
edifica el carácter y ofrece una nueva perspectiva de amor, esperanza y
propósito.
La fe no es una ideología o concepto abstracto, es aceptar personalmente a Cristo, es un encuentro con alguien vivo que toca lo más profundo de la persona, renovando su manera de pensar, ver y actuar. La fe convierte la vida ordinaria en una de gozo, superando barreras culturales y personales, como se ve en el encuentro de Jesús con la mujer samaritana.








