Heráclito de Éfeso: "Todo fluye, somos y no
somos".
Del mismo modo que la mayoría dicen ser estoicos (autocontrol...), en teoría
cuando su vida está en calma y ordenada, —hasta que sucede algo gordo de verdad
y es entonces, cuando realmente se saca a relucir de qué pasta estamos hechos—,
lo mismo sucede con la búsqueda del sentido de la vida.
La vida es maravillosa cuando todo va bien, cuando hay salud,
trabajo, bienestar y relaciones sinceras… Pero, cuando perdemos la salud y sufrimos
la pérdida de alguien querido, caemos en el vacío y nos preguntamos para qué
vivimos, lo que sentimos no es filosofía abstracta: es una conversación
silenciosa con nuestra propia vida. Un nuevo enfoque fenomenológico intenta
cartografiar ese territorio emocional que nos embarga.





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