Creo que la vida del hombre es un largo camino hacia Dios.
Unos lo buscan en la naturaleza, otros en el arte, muchos, sin saberlo, en el
amor de las criaturas. A mí me seduce más la idea de que Dios se encuentra en
el fondo de nosotros mismos, en el yo absoluto, reducto insobornable del ser.
"¿Por qué buscas en el fondo del cielo lo que se halla
dentro de ti?", exclama uno de los personajes del extraordinario Julien
Green. Lo contrario de Dios es la nada, el no ser. Ascender hacia Dios es
acercarse a la luz, a la cumbre. No sé quién decía que gustaba de leer los místicos
como los relatos de viajes a regiones extraordinarias a donde uno no podía ir
nunca, pero que fascinaban al lector. Y en esas experiencias se halla quizá la
mejor explicación del universo y del hombre que ninguna ciencia alcanzó
todavía". A esto lo podríamos reforzar diciendo, que es necesaria la intervención de un ser sobrenatural capaz de dar la existencia
a los que no la tienen. Pero ¿por qué vivimos?





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