"Amar no es vigilar, retener ni imponer. El amor sano no encierra: acompaña. No controla los pasos del otro: confía en su andar. Para la vida como para el corazón, el amor más profundo es el que no ata, sino el que permanece sin exigir".
El amor verdadero es un vínculo profundo basado en la aceptación incondicional,
el respeto mutuo, la confianza y el compromiso activo, superando la simple
atracción inicial. Se caracteriza por el cuidado recíproco, la libertad, la
capacidad de superar adversidades juntos y la comunicación efectiva, no siendo
un ideal perfecto sino un proceso dinámico de crecimiento mutuo.
El amor eterno parece ser el ideal de todo el que se enamora.
Amar para siempre es algo fácil de prometer, pero difícil de cumplir. Es
preciso trabajar para mantener el amor, el respeto, la unión, la satisfacción
física y también mental. Todo eso se puede construir con inteligencia y afecto.
Solo así se minimizarán los riesgos de enamorarse del amor y no de una persona
real.

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