“La sonrisa de los niños de hoy se refleja en los hombres del
mañana”.
La sonrisa de un niño es el símbolo más conocido de la
esperanza y el medidor de la calidad de vida de una sociedad. No la perdamos
nunca.
Sus
sonrisas es un guiño de esperanza. En un momento en el que el mundo necesita
más que nunca creer en que hay algo que puede detener la violencia y contener
la bondad, encontrarnos con la sonrisa de un niño nos envuelve en un halo de
esperanza.
Porque no
podemos olvidar que nuestros niños son el futuro, así como nosotros lo fuimos
hace tiempo. Porque son mentes libres que absorben nuestras enseñanzas como si
fueran esponjas, por eso debemos evitar que nuestro ejemplo les contamine.
“Un niño
siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivos, a
estar siempre ocupado en algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello
que desea”. Paulo Coelho.









