En todos los campos los descubrimientos avanzan, y gracias a las investigaciones se van despejando las incógnitas de lo desconocido. Verdaderamente la mente humana es imprevisible, este es el caso en el campo de la psicología, que hace unos años acaba de descubrir lo que nos faltaba: un nuevo rasgo de
personalidad en el que convergen características propias del narcisismo con las
clásicas capacidades de un individuo sensible y amable que escucha a los demás. Pero, cuidado, son todo un enigma, y te lían un brete del que es difícil librarte.
Con el cambio de siglo, una serie de investigaciones clave en
el desarrollo de la psicología y el posterior auge de las redes sociales,
empezaron a resultarnos habituales términos como narcisismo, maquiavelismo y
psicopatía. Aprendimos a detectar lo que nos resulta tóxico y usamos tal
palabra hasta la saciedad. Entendimos, incluso, que de nuestras relaciones
familiares, sentimentales y laborales somos responsables principalmente
nosotros mismos. Y que hay que ir colocando a cada persona, o personaje, en su
debido sitio.
Este rasgo de personalidad 'la empatía oscura' se ha colado
de lleno en la investigación psicológica, y su aparición recuerda a lo que
sucedió en 2002, cuando se pudieron clasificar, precisamente, términos como
personalidad narcisista, maquiavélica o psicopática, lo que se conoce como la
Tríada Oscura -un trío de rasgos de personalidad negativos cuyo constructo fue
acuñado por los investigadores Delroy L. Paulhus y Kevin M. Williams aquel
año-. En 2021, un equipo liderado por la investigadora de la Universidad de
Nottingham Trent (Reino Unido) Nadja Heym identificó por primera vez este tipo
de individuo que parece sensible y amable, pero, en realidad, es un manipulador
nato; su investigación se publicó en la revista Individual Differences y abrió
un melón en la psicología.









