La ingratitud es desagradecimiento, olvido o desprecio de los beneficios recibidos. Lleva al desapego, desafección, deslealtad, infidelidad, indiferencia...
La ingratitud de los hijos hacia sus
padres es un tema que preocupa a muchas familias. Aunque no se menciona
específicamente en los resultados, es importante recordar que la relación padres e hijos, es una de las más importantes y significativas en la vida de una
persona. La falta de valoración hacia los padres puede ser un reflejo de una
falta de madurez emocional y de una dificultad para conectar con las emociones
de los demás. Es fundamental que los
hijos reconozcan y valoren lo que significa y representan sus padres en su vida, y todo lo que un padre hace por un hijo, es porque es su deber de padre, no para que se lo agradezcan (que también sería bueno reconocer su esfuerzo), es una forma de transmitirles valores responsables de convivencia y entrega, que imprimen fidelidad y lealtad, paciencia y memoria. Que los hijos nunca olviden las enseñanzas y lo que sus padres han hecho por ellos, y que cada día les demuestran su amor y apoyo incondicional. Un padre no tiene porque soportar de sus hijos humillaciones y falta de respeto, porque un hijo que trate mal a sus padres, no es un buen hijo.
"Tus padres merecen tu amor y respeto,
no como retribución, sino como el reflejo de su amor incondicional".









