sábado, 31 de diciembre de 2011

Iglesia

Fieles en la iglesia.

¿Qué es la Iglesia? La Iglesia es la congregación de los fieles cristianos fundada por Jesucristo y cuya cabeza visible es el Papa. Iglesia somos todos y cada uno, porque somos templo vivo de Cristo que se da como alimento en la Eucaristía. También entendemos como iglesia a un edificio, templo de reunión, lugar de oración, donde los creyentes hermanados en una sola fe se reúnen para alabar, glorificar, dar gracias y pedir perdón a Dios Padre y celebrar el Banquete Eucarístico: la Santa Misa. Pero por lo general, cuando se dice «iglesia» se piensa en los curas… el clero. La jerarquía eclesial: Papa, cardenales, obispos, curas y diáconos, ellos y nosotros somos la Iglesia, con la diferencia de que ellos, hombres de fe, sintieron en su interior la llamada del Señor y respondieron, libres y voluntariamente, con vocación de servicio y se han comprometido a dar testimonio de Jesús.

El poder del dinero

Un billete de un dolar.

Eso de regalar… Desde tiempos remotos a todo se le ha puesto precio; todo se compra y se vende. Antes de existir el dinero el sistema de intercambio era el trueque, lo tuyo por lo mío, y cuando inventaron el dinero tuvo el valor que le quisieron dar. Con el paso del tiempo el dinero fue tomando valor y en la actualidad «don dinero» tiene el valor de los valores. El dinero manda. Al dinero se le adora y se le rinde pleitesía, no hay más dios ni más poder, porque el dinero te hace libre e intocable y otorga impunidad y hasta la Ley te ve con otros ojos: donde hay dinero hay atenuantes. Además, tiene la llave para moverte sin problemas por los altos estamentos y todos están dispuestos a «codearse con el puro», ese humo no molesta.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Renovarse conviene

El sol saliendo al amanecer.


«El verdadero progreso consiste en renovarse». Alejandro Vinet.

Renovarse no es desechar y olvidar, ya dijo Vicente Aleixandre: «Tradición y revolución. He ahí dos palabras idénticas».

Renovarse es todo aquello que nos ayude a mejorar y a enriquecernos. Renovarse es ver cada amanecer como único, pero sin olvidarse que ayer también lo fue. Renovarse es establecer relaciones. Cambiar lo que no es válido por algo más efectivo. Dar impulso o carácter a lo que conviene para vivir con plenitud.

Los amigos…

Dos amigas cuidan una de la otra.


Quien tiene un amigo, tiene un tesoro.
Un amigo es aquel que llega cuando todo el mundo se ha ido…
Los buenos amigos son difíciles de encontrar, difíciles de dejar e imposibles de olvidar.
Tener un amigo es una gracia y un honor. Conservar un amigo es una virtud.
A los amigos es necesario recordarles que ellos son responsables de mantener encendida en cada uno de los miembros del grupo «el calor de la amistad» y de promover la unión entre todos, para que el fuego sea realmente eficaz y duradero, por eso, merece la pena recordarles que todos formamos parte de «la llama» y que lejos del grupo pierde su brillo.

Lecciones de una dama

Puesta de sol, una tarde cualquiera.

En estos tiempos que las malas noticias políticas y económicas no dan tregua, para relajar la angustia, tomemos un respiro y sigamos los consejos de una mujer con larga vida.

Cuando la norteamericana Regina Brett —Cleveland, Ohio— ‘cumplió 90 años’, pensando y reflexionando sobre ese hecho, escribió unas frases cargadas de sabiduría que ella presentó así:

¿Dónde están los límites?

Un faro.


Los límites es la doctrina de los actos propios, proclama el principio general de derecho que otorga facultad, potestad como consecuencia del principio de buena fe.
Los límites es esa línea divisoria entre lo tuyo y lo mío, lo bueno y lo malo, lo que está bien y lo que está mal, lo conveniente y no conveniente. Por tanto, los límites son los que marcan las pautas y el orden en cualquier contexto de las relaciones sociales.

Dentro de los límites establecidos, cada persona por su forma de ser y valores actuará según sus principios. Se ajustan y marcan sus límites porque son sus propios jueces, ya que lo que para uno puede ser normal para otro es indecente, deshonroso e inaceptable. Y mientras unos se guían por impulsos para ocultar su verdadera condición, fluctúan a conveniencia, mientras que otros, más auténticos, están guiados por la responsabilidad, la solidaridad y la voz de su alma noble que desde el centro de su corazón les guía.

El tiempo

Un bonito reloj de bolsillo.

¿Cómo se va el tiempo? Parece que fue ayer cuando estrenamos el año y ya…, se está despidiendo. Esa observación es generalizada y todos coincidimos en lo mismo, en que el tiempo pasa volando. Los días son un suspiro, las semanas una siesta y el año un rápido vuelo.

Tenemos que reconocer que, al tiempo lo esperamos y le tememos porque, todo lo mide, lo marca y lo limita. Es nuestra excusa, nuestro aliado y nuestro enemigo. Al tiempo lo añoramos y lo detestamos. El tiempo está siempre en nuestra boca, vamos siempre acelerados con prisas. Es una palabra que no falta en nuestro día a día...  «No tengo tiempo… No llego a tiempo… Se me fue el tiempo».
El tiempo da para mucho o para nada, según nuestras percepciones. Si tienes muchas ocupaciones, puede que el día se haga corto; pero cuando tienes poca o ninguna ocupación, el día es tan largo que cansa.

Quien lastima

Una mujer se siente herida.


Dicen que quien te lastima te hace fuerte, quien te critica te hace importante, quien te envidia te hace valioso, y a veces es divertido saber que quien te desea lo peor tiene que soportar que te ocurra lo mejor.

Lastimar: herir o causar dolor físico, o también ofender, producir daño moral a una persona. Se lastima con injurias, calumnias y mentiras, el insulto, el desprecio, la traición, todas esas actitudes despreciables que se manifiesta en la gente ruin y malvada.

«Fitetú»

Una estatua que representa a dos señoras cotilleando.


«Fitetú» es una abreviatura de la expresión «Fíjate tú». Contracción cercana que encierra sorna, ironía y sorpresa y me suena isleña, como muy nuestra. Este modismo es utilizado entre las personas cotillas, chismosas, hablantinas, que se alegran del mal de los demás, gente que ve la paja en el ojo ajeno y no ve la viga que llevan en el suyo. Estas «alegadoras» que se asombran del desorden de la vida de los demás, seguramente de la suya tienen mucho que callar. Pero ahí están ellas…

La sinceridad

Los ojos, como espejo del alma.


La sinceridad es lo que te hace auténtico y verdadero; es la interrelación de lo que se siente, lo que se piensa y lo que se dice.

Cuando decimos lo que no sentimos estamos expuestos a ser descubiertos porque el nerviosismo y la mirada nos delatan; ahora, que siendo frío y calculador podría pasar desapercibido. La palabra puede ser engañosa pero no las emociones, aunque en ciertos momentos hay que tener capacidad de autocontrol para poder equilibrar las emociones y expresarte con sinceridad. Se puede ser prudente y diplomático, pero no hipócrita.

La sinceridad lleva parejo la honestidad. Cuando faltan estas virtudes surge la desconfianza y las relaciones dejan de ser fluidas tanto en los centros de trabajo, como en las asociaciones o agrupaciones diversas, pero por desgracia el mayor sufrimiento se produce en la propia familia. Siempre hay alguien que se encarga de enturbiar las relaciones y siempre es producto de los celos porque te ven como rival y se sienten en la obligación de competir para vencer. El arma de los celos es la mentira, cóctel explosivo para dinamitar a cualquiera. Generalmente los conflictos están urdidos por las féminas: dicen que los peor avenidos son suegras, nueras y cuñadas; tampoco las hermanas y las primas se quedan atrás.