jueves, 30 de mayo de 2019

Canarias y su habla


¿Desde cuándo se conocen las Islas Canarias? Dicen que fue en el siglo XI a. C. cuando se supo de la existencia de las Islas Canarias. 

Los primeros en llegar fueron los fenicios y cartagineses, seguidos de los griegos y romanos. Durante la Edad Antigua se creía que las Islas Canarias eran el fin del mundo. Los autores griegos escribieron numerosas leyendas y relatos fantásticos, basadas en historias narradas por marineros y viajeros sobre tierras lejanas. Jardín de las Hespérides - Hesíodo: Los Campos Elíseos - Homero.

martes, 28 de mayo de 2019

La cierva y la viña

Érase una vez una hermosa cierva a la que un grupo de cazadores perseguía incansablemente por el bosque. El animal corría desesperado huyendo del peligro; encontrándose exhausto y sin aliento, ya a punto de darse por vencido, vio un terreno plantado de viña espesa y pensó que ahí podía estar su salvación, por lo que corrió a refugiarse bajo las vides. 
Los cazadores pasaron muy cerca buscando darle caza y la cierva, creyéndose muy bien escondida y a salvo de quienes la perseguían, empezó a saborear con gran ahínco las hojas y los racimos que la cubrían. 
Los cazadores, que no habían cesado en su búsqueda, al ver que las hojas de la viña se movían, pensaron muy acertadamente que allí debajo se ocultaba un animal de tamaño considerable, por lo que no dudaron en disparar sus escopetas hacia esa dirección y herir mortalmente a la cierva. Ésta, viéndose morir, se lamentó pronunciando estas palabras:
—¡Me lo he merecido, pues no debí haber abusado tan alegremente de quién me estaba resguardando de los cazadores! 
Esta historia nos enseña que debemos ser siempre agradecidos con quienes generosamente nos ofrecen su ayuda para afrontar los problemas y salir adelante.

domingo, 26 de mayo de 2019

Confiar...


¿Por qué nos cuesta confiar en la gente? Confiar es tener seguridad o esperanza, tener confianza en alguien o algo, tener la esperanza firme de que algo suceda. Ganarse la confianza de alguien lleva su tiempo; con respecto a las relaciones, tenemos que reconocer que somos pocos dados a fiarnos y confiar fácilmente en los demás, no es que seamos desconfiados por naturaleza, pero la sociedad actual está como perdida, sin tener referentes válidos y con un horizonte confuso. Verdaderamente, necesitamos tiempo para conocer y conectar con la persona a la que nos vamos a confiar.

viernes, 24 de mayo de 2019

Valiosos años

Los años son valiosos. El paso del tiempo nos permite asumir cierta perspectiva, alejarnos de las pasiones y los sentimientos que experimentamos en su momento para valorar la situación con mayor objetividad. 
Con los años podemos mirar atrás y encontrar un lugar para cada cosa, dándole a cada hecho su justa dimensión. 
Con los años podemos reírnos del temor que nos infundía el maestro del colegio o de la ansiedad que despertaba la perspectiva del primer beso. 
El tiempo no borra las experiencias, pero mitiga su impacto emocional, nos serena para que podamos mirar atrás y de cierta forma, reescribir nuestra historia. Sin embargo, para lograr ese cambio de perspectiva que nos haga crecer, para dejar de ser un vaso y convertirnos en un lago, es necesario estar dispuestos a cambiar, aceptar y dejar ir. 
El simple paso del tiempo no suele ser suficiente para olvidar un amor o perdonar un agravio o un gran error. Es necesario que pongamos de nuestra parte, porque con la perspectiva del tiempo, seguro que los errores cometidos te pesan y te arrepientes, pero lo hecho, hecho está, solo te queda pedir perdón y perdonarte para vivir en paz los años que te queden por vivir. 

miércoles, 22 de mayo de 2019

El buho y la lechuza

Un día de primavera una lechuza volaba y sobre las ramas de un frondoso árbol descansaba un búho muy conocido en la zona por su inmensa sabiduría.
¿A dónde vas con esas prisas?— preguntó el búho. 
Me estoy mudando al este—, contestó la lechuza.
¿Y por qué te mudas?— inquirió el búho intrigado. 
Me voy porque la gente de aquí es demasiado estúpida y vulgar. No les gusta mi graznido y, a causa de ello, no tengo más que problemas con todo el mundo que conozco. Por eso quiero trasladarme a otro lugar, para no volver a ver más a personas tan desagradables.— Replicó la lechuza. 
Tras esta explicación, el búho sabio le dijo:
Cambiar de lugar siempre va bien y si quieres hacerlo, pues adelante, pero debes saber que, aunque te vayas al este o al oeste dará lo mismo, porque a la gente de allí tampoco le gustará tu graznido. 
Grande error, pensar que cuando las cosas no funcionan bien es suficiente con cambiar el rumbo. Creyendo que el problema está fuera de nosotros, culpamos a las personas o a las circunstancias, y no es así. Cuando tú eres el problema, el problema irá contigo a dónde quiera que vayas y producirás el malestar a los que encuentres en tu camino.
Recuerda, por más que sustituyas cosas en el exterior, no funcionará, porque la verdadera clave del cambio está en ti, en tu forma de ser y proceder.

lunes, 20 de mayo de 2019

Yo tuve que aceptar

Yo tuve que aceptar, 
que mi cuerpo nunca sería inmortal, 
que el envejecería y un día se acabaría. 
Que somos hechos de recuerdos y olvidos, 
memorias, residuos, ruidos, susurros, silencios, 
días y noches, 
pequeñas historias y sutiles detalles. 
Tuve que aceptar 
que todo ello es pasajero y transitorio. 
Y tuve que aceptar, 
que yo vine al mundo para hacer algo por él, 
para tratar de dar lo mejor de mí, 
dejar rastros positivos de mis pasos, 
en el momento de partir. 
Yo tuve que aceptar 
que mis padres no durarían para siempre, 
y que mis hijos poco a poco escogerían sus caminos 
y proseguirían ese camino sin mí. 
Y tuve que aceptar 
que ellos no eran míos, 
como suponía. 
Y que la libertad de ir y venir, 
es un derecho de ellos también. 
Yo tuve que aceptar 
que todos mis bienes me fueron confiados en préstamo, 
que no me pertenecían 
y que eran tan fugaces 
como fugaz era mi propia existencia en la tierra. 
Y tuve que aceptar 
que los bienes quedarían 
para uso de otras personas 
cuando yo ya no esté aquí. 
Yo tuve que aceptar 
que barrer mi acera todos los días
no me daba ninguna garantía 
de que ella era propiedad mía, 
y que barrerla con tanta constancia 
era apenas un sutil alimento 
que me daba a mí la ilusión de poseer. 
Yo tuve que aceptar 
que lo que yo llamaba "mi casa" 
era sólo un techo temporal, 
que un día más, un día menos, 
sería el abrigo terrenal de otra familia. 
Y tuve que aceptar 
que mi apego a las cosas, 
sólo apresuraría aún más mi despedida y mi partida. 
Yo tuve que aceptar 
que los animales que quiero 
y los árboles que yo planté, 
mis flores y mis aves, eran mortales. 
Ellos no me pertenecían. 
Fue difícil, pero lo tuve que aceptar. 
Tuve que aceptar 
que la vida siempre continuaría conmigo o sin mí, 
y que el mundo en poco tiempo me olvidaría. 
Humildemente confieso 
que tuve que librar muchas guerras dentro de mí. 
Yo me rendí y acepté lo que tenía que aceptar. 
Aceptar para dejar de sufrir, 
para lanzar fuera mi orgullo y mi prepotencia 
y para volver a la simplicidad de la naturaleza, 
que trata a todos de la misma manera, 
sin favoritismos. 
Y tuve que aceptar 
que no sé nada del tiempo 
y que es un misterio para mí. 
Que no comprendo la eternidad 
y que nada sabemos sobre ella. 
¡Tantas palabras escritas desde el principio, 
tanta necesidad de explicar, entender 
y comprender este mundo 
y la vida que en él vivimos! 
Yo tuve que desarmarme 
y abrir mis brazos para reconocer la vida como es, 
que todo es transitorio, 
y que sólo funciona mientras estemos aquí en la tierra. 
Eso me hizo reflexionar y aceptar, 
para alcanzar la paz tan soñada. 

Silvia Schmidt

sábado, 18 de mayo de 2019

La timidez


Tímida es la persona propensa a callarse en lugar de hablar, o que siente vergüenza ante diferentes situaciones de la vida. Tímido significa: “quien siente el miedo”. La timidez es un estado de ánimo que obliga a retraerse a la persona que la padece, provocándole dificultades para llevar a cabo aquello que desea. Deseos tan simples como iniciar una conversación, pedir algo que necesita, u ofrecer ayuda. Es una sensación de inseguridad que frena o paraliza su voluntad, haciéndole parecer una persona indiferente, despistada o desinteresada, mientras en realidad es todo lo contrario. El tímido es una persona muy observadora y su problema es sentir mucho miedo, el cual le impide actuar y llevar a cabo muchas cosas que quisiera.

viernes, 17 de mayo de 2019

Gracias: "De nada"

Cuando nos den las gracias, evitemos decir "de nada". Habitualmente, cuando nos agradecen por algo, respondemos mecánicamente; “de nada”, “no hay de qué”, sin ser conscientes de que estamos impidiendo que fluya la energía confortadora del hacer, agradecer y corresponder. 
Una de las energías más luminosas y potentes que existe, es precisamente la de la GRATITUD, tanto es así que abre todas las puertas en niveles superiores. De manera que cuando nos digan “GRACIAS”, debemos decir “tomo tu agradecimiento”, mejor aún, "Agradezco tu agradecimiento" o "fue un placer ayudarte o servirte" de esta forma se produce un efecto multiplicador hasta el infinito de esa energía luminosa, lo mismo que ocurre al poner dos espejos frente a frente, la imagen traspasa los límites inimaginables. Al decir “de nada”, estamos despreciando el real valor de esa energía y también desperdiciándola. 
Recuerda, nunca más digas “de nada”. GRACIAS.

jueves, 16 de mayo de 2019

Ser caminante

Ser caminantes es vivir la aventura de descubrirse a sí mismos,
al mundo y a Dios, con nuevos ojos.
Ser caminantes es emprender un viaje por nuestros caminos interiores
en busca de emociones, sentimientos, ideas, creencias.
Un camino hacia nuestra espiritualidad, hacia nuestros afectos…
Ser caminantes es, descubrir los caminos exteriores,
salir al encuentro
de realidades y personas diferentes.
Ser caminantes es buscar,
descubrir y construir un lugar en el mundo;
integrarse al mundo de forma creativa y liberadora.
Sentirse útil en la construcción de una sociedad más auténtica, más justa.
Ser caminante es también ser compañero de marcha,
el caminante no camina solo;
el caminante sueña, proyecta, actúa y crece
junto a sus congéneres.
Ser caminante es comprometerse,
poner el cuerpo y el alma en la marcha.

martes, 14 de mayo de 2019

Cada uno con su destino

Un samurái noble y honesto fue a visitar a un monje en busca de consejos. No obstante, en cuanto entró en el templo se sintió inferior y pensó que, a pesar de haber pasado toda su vida luchando por la justicia y la paz, no se había ni acercado al estado de gracia del hombre que tenía frente a él.
 —¿Por qué me siento tan inferior?— le preguntó al monje. 
Espera, en cuanto haya atendido a todos los visitantes de hoy, te daré la respuesta—, contestó éste.
 El samurái permaneció en el jardín del templo viendo cómo el monje recibía a todos los visitantes con la misma paciencia y la misma sonrisa. Llevado por la impaciencia, ya de noche insistió:
 —¿Ahora puedes responderme? 
El maestro le invitó a entrar y le mostró la luna llena que se veía a través de la ventana.
 —¿Ves, qué bonita está la luna? Cruzará todo el firmamento, pero mañana el sol volverá a brillar; nunca escuché a la luna decirle al sol: “¿Por qué no tengo el mismo brillo que tú? ¿Soy inferior?”. 
Claro que no —respondió el samurái—, son diferentes y cada uno tiene su propia belleza, no podemos compararlos. 
Entonces ya sabes la respuesta. Tú y yo somos diferentes, cada cual lucha a su manera por lo que cree para mejorar el mundo. ¿De qué sirve compararse?—, le replicó el monje.