martes, 18 de junio de 2019

Lo que pasó, pasó...

Lo que pasó, pasó... 
De ahora en adelante procura construir una vida nueva, 
mira a lo alto y camina hacia delante sin volver la vista atrás. 
Haz como el sol que nace cada día sin acordarse de la noche que pasó. 
Contempla la meta convencida de que lograrás alcanzarla. 
No te detengas en lo malo que has hecho,
camina pensando en lo bueno que puedes hacer. 
No te culpes por lo que hiciste más bien decídete a cambiar. 
No trates que otros cambien,
sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú. 
Deja que el amor te toque y no te defiendas de él. 
Vive cada día, aprovecha el pasado para bien
y deja que el futuro llegue a su tiempo. 
No sufras por lo que viene, recuerda que "cada día tiene su propio afán". 
Busca a alguien con quién compartir tus luchas hacia la libertad; 
una persona que te entienda, te apoye y te acompañe. 
Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, 
simplemente ámala sin pedirle nada a cambio. 
Aprende a mirarte con amor y respeto, 
piensa en ti como en algo precioso. 
Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti,
que tu alegría sea contagiosa
y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean.
La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido,
iluminando todos nuestros actos
y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros.
Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma,
todos los que pasan por la calle en tinieblas serán iluminados por tu luz.
No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida.
El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y responsabilidad.
No existe trabajo humilde,
el valor de tu trabajo se distinguen por estar bien o mal realizado.
Cuando pones la vida en algo y te das cuenta que te sobrepasa,
quizás necesites hacer un alto en el camino
y experimentar un cambio en tu vida.
Nunca te des por vencido,
el éxito en la vida no se mide por lo que has logrado
sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el día a día.
Tú y sólo tú escoges la manera de hacer llegar tu cariño a los que te rodean
y en los buenos gestos y acciones muestras tu verdadero corazón,
y es de eso de lo que se trata la vida,
en saber mostrar el amor y la sensibilidad del alma
a través de la bondad y la generosidad de cada sentimiento.   

sábado, 15 de junio de 2019

La indiferencia


El castigo de la indiferencia... La indiferencia es una forma de agresión psicológica. Es convertir a alguien en invisible, es anularlo emocionalmente y vetar su necesidad de conexión social para llevarlo a un limbo de auténtico vacío y sufrimiento. Dicha práctica, como ya sabemos, abunda en exceso en muchos de nuestros contextos: la vemos en familias, en las escuelas, en relaciones de pareja, e incluso entre grupos de amigos.

Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia. Lo contrario de la belleza no es la fealdad, es la indiferencia. A su vez, lo contrario de la fe no es la herejía, es la indiferencia. Y lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte. Elie Wiesel.

viernes, 14 de junio de 2019

La estatua arrinconada

En una montaña de la India vivía un hombre que tenía una estatua, obra de un viejo maestro escultor. La había dejado tirada en el suelo en un rincón de su cabaña y no se preocupaba nada por ella. Un día pasó por aquel paraje un señor que iba hacia la ciudad. Como era un hombre culto, cuando vio la estatua preguntó a su propietario si estaba dispuesto a vendérsela, a lo que éste riendo, le dijo: 
¿Me está diciendo que quiere comprar ese trozo de piedra sucia y descolorida?
Y el hombre de la ciudad le respondió: 
Le doy por ella esta moneda de plata. 
Cerraron el trato y los dos quedaron satisfechos. La estatua fue transportada a la ciudad a lomos de un elefante. Al cabo de unos cuantos meses el hombre de la montaña bajó a la ciudad. Mientras andaba por la calle vio que mucha gente se quedaba parada delante de un edificio, a la puerta del cual un hombre gritaba: 
¡Pasen a ver la estatua más bella y maravillosa del mundo! Sólo dos monedas de plata por admirar la obra de arte de un gran maestro
El hombre de la montaña llevado por la curiosidad pagó las dos monedas de plata y entró en el museo, donde contempló la estatua que él mismo había vendido por sólo una moneda. Esto nos muestra que muchas veces no nos damos cuenta de que poseemos un gran tesoro... y lo buscamos fuera. 

miércoles, 12 de junio de 2019

Escúchate

Hablando sobre la necesidad de orar y cómo orar, Anselm Grün, decía que:
Para encontrar a Dios, tendré primero encontrarme a mí mismo. Deberé estar primero conmigo. Y normalmente, no lo hago. Pues si me observo, descubriré que mis pensamientos van, vienen, que estoy en cualquier otro lugar con mis pensamientos, menos conmigo. Si no tengo contacto conmigo, los pensamientos me sacan de mí y me llevan a otra parte. No soy yo quien piensa, sino que algo piensa en mí, los pensamientos se independizan, recubren mi yo propiamente dicho pero no estoy en mí. 
El primer acto de esta oración es que entro en contacto, por primera vez, conmigo mismo. Es lo que nos enseñaron los Padres de la Iglesia y los primeros monjes. Por ejemplo, Cipriano de Cartago decía: 
¿Cómo puedes pedirle a Dios que te escuche si tú no te escuchas a ti mismo? Quieres que Dios piense en ti, y ni tú piensas en ti... Si tú mismo no estás contigo, ¿cómo quieres que Dios esté contigo? Si no habito en mi casa, Dios tampoco podría encontrarme si viniera a mí. 
Escucharme significa escuchar mi verdadera esencia, entrar en contacto conmigo, pero también quiere decir escuchar mis sentimientos y necesidades, escuchar lo que se mueve en mí. 
La oración no es una huida piadosa de mí mismo, es, antes que nada, un encuentro sincero de amor y entrega. Así, dice Evagrio Póntico: 
¿Quieres conocer a Dios? ¡Conócete primero a ti mismo!
No se trata de hacer psicología de la fe, sino de una premisa necesaria de la oración. Si huyo con palabras o sentimientos piadosos, la oración no me conducirá a Dios, sino que me llevará por vastas zonas de mi fantasía. Debo primero escuchar sinceramente lo que hay dentro de mí. En el encuentro con Dios debo encontrarme a mí mismo. En este sentido, no podemos decir qué sucede primero: si el encuentro con nosotros mismos como premisa para el encuentro con Dios o el encuentro con Dios como premisa para el encuentro con nosotros mismos; ambos se condicionan mutuamente y se profundizan entre sí.

martes, 11 de junio de 2019

La verdad y la mentira

Dicen que la mentira y la verdad se encontraron una mañana y se saludaron. La mentira le dijo a la verdad: 
Buenos días, doña verdad
Entonces, ésta quiso comprobar si realmente era un buen día. Miró hacia arriba, no observó nubes de lluvia, el sol resplandecía, varios pájaros cantaban y, viendo que era un día espléndido respondió a la mentira: 
Buenos días, doña mentira
Hace mucho calor hoy—, dijo la mentira. 
Y la verdad, advirtiendo que la mentira decía cosas ciertas, se relajó. La mentira, entonces, invitó a su compañera a bañarse en el río. Se quitó la ropa, saltó al agua y dijo: 
Venga, doña verdad, el agua está deliciosa. 
La verdad ni se imaginó que la mentira podría estar jugándole una mala pasada, se quitó la ropa y se tiró al río. En ese momento, la mentira salió rápidamente del agua, se vistió con la ropa de su inocente compañera y se marchó corriendo entre risas. 
La verdad totalmente desolada, se negó a vestirse con la ropa de la mentira para no manchar su buen nombre, así que no le quedó otro remedio que irse del lugar completamente desnuda. 
Desde entonces se dice que, a los ojos de algunas personas es más fácil aceptar la mentira vestida de verdad que la verdad desnuda y cruda.

sábado, 8 de junio de 2019

Expresar sentimientos


Si eres de los que todavía piensan que los hombres no lloran, que sentir miedo es de cobardes y que los mensajes de amor son ñoñerías, ya va siendo hora de que entiendas la importancia de expresar los sentimientos. A expresar los sentimientos también se aprende. 

Hay muchas personas a las que les cuesta exteriorizar lo que piensan, pero son más a las que les es difícil expresar lo que sienten, aunque a veces, pesa mucho la genética en la forma de ser y expresar. Hay que tener en cuenta que, también la cultura y la educación tienen un peso importante en esta cuestión.

viernes, 7 de junio de 2019

Crecer en el dolor

El dolor, las dudas, la incertidumbre, los conflictos, las pérdidas y los errores también son grandes maestros de vida, y son necesarios para que podamos comprender las cosas en su verdadera magnitud.
Las lágrimas pueden ser saladas y escuecen en las heridas, pero también tienen el poder de limpiar nuestros ojos para permitirnos ver el mundo con mayor claridad.
Solo cuando hemos sufrido podemos entender que el mundo es hermoso y que hay cosas por las que vale la pena luchar, y podemos entender que el camino no es demasiado largo ni penoso si el destino vale la pena. 
Después de haber sufrido comprendemos que todo es relativo y podremos ver el mundo bajo una luz nueva, dejamos de ser un pequeño vaso para convertirnos en un lago. De hecho, las personas que no han tenido una vida fácil se han visto obligadas a recorrer los caminos más complicados que existen, los de ellas mismas.
Estas personas han tenido que mirar dentro de sí misma para comprender sus emociones, cuando debían tomar decisiones difíciles y seguir adelante. En ese proceso han encontrado su verdadero “yo” y han crecido. En el miedo han aprendido a no temer y en el dolor han aprendido a lidiar con el sufrimiento.
Esas enseñanzas son cicatrices de guerra que serán como migas de pan que les indiquen el camino la próxima vez que deban enfrentarse a obstáculos similares. Porque al mirar atrás habrán aprendido la lección más valiosa de todas: nada es permanente, todo pasa... 
Esto implica que, aunque no debemos buscar de forma masoquista el dolor, tampoco es necesario huir de este ni intentar esconderlo porque siempre tiene una lección que enseñarnos. El dolor nos hace más humanos, más sabios y nos permite crecer.

jueves, 6 de junio de 2019

El peso del rencor

Érase una vez una hormiga que iba canturreando cargada con un enorme fruto silvestre, cuando un escarabajo le cerró el paso riéndose de su esfuerzo y trabajo, y no era la primera vez que lo hacía. La hormiga no le hizo caso, bordeó al escarabajo y siguió su camino. Días después, el escarabajo quedó atrapado en la resina pegajosa de un árbol y pidió ayuda... 
Algunos animales, que habían sido víctimas de sus burlas y sus malos modales, no se acercaron. La hormiga, sin embargo, le tendió una larga brizna de hierba y el escarabajo pudo librarse de la resina. Agradecido el insecto le preguntó el por qué le había ayudado si siempre se burlaba al verla en su tarea diaria. La hormiga le respondió: 
Puedo cargar hasta 20 veces mi propio peso, pero hay una carga demasiado pesada para mí que no puedo ni quiero cargar: el rencor. Por eso intento que este jamás se quede sobre mi espalda, pues la necesito para transportar cosas que son muy importantes para mi supervivencia. 
El escarabajo muy avergonzado, a partir de entonces cambió su actitud...
Recuerda siempre que, guardar rencor es como agarrar un carbón ardiendo y resistirse a no soltarlo, el único que se quema eres tú. 

miércoles, 5 de junio de 2019

Madurar...

Maduramos con los daños, no con los años...
Envejecer es inevitable, pero ello no implica que hayamos madurado. No es el tiempo lo que nos hace cambiar nuestra perspectiva y crecer como personas sino las experiencias que hemos vivido, porque cuando se trata del camino de la vida, a menudo lo importante no son los logros que alcanzamos, sino la persona en la que nos hemos convertido mientras tomábamos nuestras decisiones. 
De hecho, durante décadas se pensó que la vejez era una etapa de pérdidas. Hoy sabemos que, al igual que el resto de las fases de nuestra vida, durante la vejez perdemos algunas habilidades pero ganamos otras; por ejemplo, nuestra inteligencia pasa a ser cristalizada, lo cual significa que se basa más en las experiencias y habilidades que hemos adquirido a lo largo de la vida. También somos más prudentes, pacientes, empáticos, comprensivos y mucho más inteligentes emocionalmente. 
Sin embargo, no es el paso del tiempo quien nos dota de estos dones, son las experiencias que hemos vivido, las situaciones difíciles que hemos tenido que afrontar y los conflictos que hemos resuelto. Por eso, también hay personas jóvenes que tienen una gran madurez y muestran una gran resiliencia, mientras que algunos adultos continúan teniendo un pensamiento infantilizado plagado de estereotipos. 
No es el tiempo lo que nos hace comprender que debemos aprender de nuestros errores y fracasos, son los daños que hemos sufrido los que nos impulsan a renovar nuestro espíritu. Y es que salir heridos de las batallas de la vida nos enseña que hay mil causas que nos pueden hacer sufrir, pero hay mil y una razones para recomponerse y seguir adelante.

sábado, 1 de junio de 2019

Personas narcisistas


“Nadie hay más vacío que aquél que está lleno de sí mismo”.

¿Qué es el Narcisismo? Así lo explica la psicología: El narcisismo es un desorden de la personalidad que consiste en el exagerado amor y admiración que siente un sujeto hacia sí mismo. Es considerado un trastorno psicológico, ya que puede llegar a afectar severamente la vida de las personas, aunque la palabra también se emplea en el lenguaje corriente como mero sinónimo de vanidad o presunción.

La palabra narcisismo proviene de la mitología griega. Narciso era un hombre de gran belleza que rechazaba a todas las mujeres, pues en realidad estaba enamorado de su propia imagen. Esto trajo consigo el enfado de los dioses, quienes le castigaron enamorándose de su propio reflejo en el agua. Finalmente, acabó cayendo y murió ahogado.