lunes, 9 de octubre de 2017

No me interesa


No me interesa la política
pero, me preocupa la situación del país.

No me interesa el poder
pero, me preocupa la opresión de la gente.

No me interesan las multinacionales
pero, me preocupa que haya trabajo.

No me interesan las riquezas
pero, me preocupa el bienestar de los pobres.

No me interesa la prepotencia
pero, me preocupa la libertad de los pueblos.

No me interesan las luchas verbales
pero, me preocupa el fanatismo de banderas.

No me interesa descubrir nuevos productos
pero, me preocupa el pan de cada día.

No me interesan las grandes potencias
pero, me preocupa que haya guerras.

No me preocupan las razas, ni el color de la piel
pero, me interesa unir las culturas, las lenguas…
Hermanarnos.

domingo, 8 de octubre de 2017

Juventud

La juventud no es una época de la vida; es un estado mental. No consiste en tener mejillas sonrosadas, labios rojos y piernas ágiles. Es cuestión de voluntad; implica una cualidad de la imaginación; un vigor de las emociones; es la frescura de las profundas fuentes de la vida.
Juventud es el dominio temperamental del arrojo sobre la pusilanimidad de los apetitos; del ímpetu aventurero sobre el apego a la comodidad. Esta actitud a menudo se encuentra más en un hombre de 60 años que en un muchacho de 20. Nadie envejece meramente por el número de años que ha cumplido. Envejecemos cuando cerramos puertas y desertamos de la solidaridad, de compartir sentimientos y de contagiar sonrisas.
Los años pueden arrugar la piel, pero cuando se renuncia al entusiasmo le salen arrugas al alma. Las preocupaciones, el temor, la falta de confianza en uno mismo, encogen el corazón y aniquilan el espíritu. Lo mismo a los 60 que a los 16, en todo corazón humano palpitan el ansia por lo maravilloso y el constante apetito, como de niño, por lo que ha de venir y la alegría inherente al juego de la vida.
En el centro del corazón, del tuyo y del mío, existe un radar que todo lo capta. Mientras reciba mensajes de belleza, esperanza, alegría, valor y fuerza, tanto de lo humano como de lo Divino, seguirás siendo joven.
Cuando se abatan tus receptores por la envidia, los temores y las inseguridades, y el frío y la nieve alcance tu espíritu, será el pesimismo quien se apodere de ti; entonces sí habrás envejecido, aunque sólo tengas 20 años.
Pero mientras tu alma esté sana, en la profundidad de tu ser habrá luz, solo entonces, a tus receptores llegarán las señales vibrantes, el optimismo no decaerán y la esperanza y la alegría te acompañarán, y morirás joven, aun teniendo cien años.

viernes, 6 de octubre de 2017

La boda aguada

Por fin iba a llegar el día tan deseado en que los novios celebrarían su boda pero, como eran muy pobres, decidieron proponer a cada invitado que trajera una botella de vino para brindar por la eterna felicidad de su unión. De este modo, aportando cada uno su granito de arena, conseguirían que aquel fuese un día de total felicidad.
Cuando los novios llegaron al lugar donde tendría lugar su humilde «banquete», unos mozos sirvieron del barril comunitario una gran copa de vino a cada uno de los allí presentes. Pero cuando dieron el primer trago, todos se quedaron mudos de sorpresa: en las copas sólo había agua. ¿Qué es lo que había ocurrido? Pues que todos habían pensado lo mismo, que por una botella de agua mezclada en un barril lleno de vino no se notaría. Pretendían celebrar esa fiesta sin aportar nada, a costa de lo que los demás trajesen.

Y eso mismo es lo que sucede en la vida real. Todos soñamos con un mundo mejor pero no movemos ni un dedo para lograrlo, y nos conformamos pensando que no podemos hacer nada para acabar con tanta injusticia, que ya actuarán los demás. Sin embargo, sólo el día que pongamos de nuestra parte podremos «brindar» por el triunfo conseguido entre todos.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Aprende a controlarte

Una mujer sujeta el volante de un coche con firmeza.


Para lograr cambiar y ser la persona que quieres, aprende a controlarte. Sobre esta problemática hablaba en el diario digital elplural el psicólogo Francisco Menjón y lo explicaba y daba algunas técnicas de autocontrol.

Muchas personas están acostumbradas a ir al médico cuando tienen un problema asumiendo un papel pasivo y poniéndose, sin más, en manos del profesional. El modelo psicológico, sin embargo, reclama una mayor participación del paciente, sin la cual no es posible la curación. Así, ya sea como elemento de apoyo del tratamiento o como autoterapia, las técnicas de autocontrol tienen un gran valor en la medida que hacen que la persona pueda hacerse cargo de sí misma y asumir su responsabilidad en el cambio, lo que garantiza la solidez del mismo, al mismo tiempo que acelera los procesos. Las técnicas de autocontrol se encuadran dentro del movimiento psicológico del conductismo.

domingo, 1 de octubre de 2017

Me ha dado tanto


Gracias a la vida
que me ha dado tanto.
Me ha dado un nietito;
Diego es un encanto.
Yo le doy besitos
y le doy abrazos.
Mi nieto es dichoso,
a mi nieto canto.

Yo le canto al tiempo
que me ha dado años.
Me ha dado la vida
y vida engendrado.
Tras los hijos vienen
los nietos anhelados
y a la edad avanzada
colma de remanso.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Los plátanos y el tiempo

Un hombre se fue a pasar unas vacaciones a un monasterio de Nepal. Una tarde salió a pasear por los alrededores y entró a visitar uno de los numerosos templos de la región, donde se encontró con un monje sentado ante el altar, sonriendo.
—¿Por qué te ríes? —le preguntó con curiosidad.
—Porque acabo de darme cuenta de que entiendo el significado de los plátanos —fue su respuesta—.
Dicho esto, abrió una bolsa de tela que reposaba a su lado y extrajo de ella uno que estaba podrido y mirándole le comentó:
—Esta fruta representa la vida que pasó y que no fue aprovechada en el momento adecuado. Ahora es demasiado tarde.
A continuación, sacó de la misma bolsa otro plátano, pero éste aún estaba verde. Se lo enseñó y volvió a guardarlo:
—Ésta es la vida que aún no ha sucedido. Es necesario esperar el momento adecuado.
Finalmente, cogió un plátano maduro, lo peló y lo compartió con él no sin antes decirle:
—Ésta es la vida en el momento presente. Aliméntate con ella y vívela sin miedos y sin culpa.
Tras escuchar aquellas palabras, el hombre salió del templo habiendo comprendido que hay que vivir el presente intensamente, porque el pasado ya se fue y en cuanto al futuro, nadie sabe cómo será.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Valora lo que tienes

Un hombre vivía en una casita muy pequeña con su esposa y cinco hijos, los cuatro abuelos y varios tíos y tías. Dormían todos en la misma habitación, comían juntos y se peleaban en vano por un poco de espacio propio y silencio.
Desesperado, el hombre fue a ver al rabino del pueblo para decirle que se estaba volviendo loco por culpa de las peleas, los gritos y llantos de los niños y porque su esposa estaba destrozada de no dormir.
—Según recuerdo, tú tienes una vaca, ¿no? Pues métela en tu casa y regresa dentro de una semana —le recomendó—.
El hombre protestó ante aquella idea alocada, pero al final hizo caso al maestro y volvió al cabo de siete días:
—¡Es horrible! —se quejó.
El rabino le dijo entonces que cada semana metiera un animal más en su hogar: la cabra, el caballo, gallinas… hasta llegar al caos más absoluto.
Finalmente, al cabo de un tiempo, el rabí le pidió que expulsara a todos los animales de su hogar.
Cuando el hombre volvió a verle, le dijo:
—¡Gracias, rabino! ¡Esto sí que es vida! Ahora todos vivimos en paz y armonía.
A lo que el maestro concluyó, a modo de reflexión:
—Debemos saber valorar lo que tenemos, porque desgraciadamente, hay veces que las cosas pueden empeorar.

martes, 26 de septiembre de 2017

La mendiga y la flor

Un día, un buen hombre que pasó por la puerta del gran bazar, donde solían reunirse muchos mendigos, vio entre ellos, sentada en el suelo, a una anciana que parecía la más pobre de todos.
—Por favor, llevo tres días sin comer —dijo mientras tendía sus huesudas manos hacia el hombre.
Éste rebuscó en sus bolsillos, le dio dos monedas y después esperó oculto en un zaguán para ver en qué invertía su limosna la mujer.
Cuando la mendiga se levantó, empezó a caminar lentamente entre la multitud que abarrotaba el mercado. Por unos momentos, el hombre la perdió de vista y cuando volvió a verla, notó que se movía como si estuviera más alegre, apretando con cuidado un bulto bajo la túnica. Tomó un callejón que le llevó hasta una plaza, se sentó a la sombra del único árbol que había y sacó un poco de pan y una preciosa rosa roja. Sonrió y empezó a comerse el mendrugo sin dejar de mirar la rosa con los ojos brillantes. Después, una expresión de paz se reflejó en su rostro.
Fue entonces cuando el hombre se acercó y le preguntó:
—¿Por qué alguien tan pobre como usted ha derrochado una moneda en una flor?
La anciana le miró desde sus 100 años de sabiduría y le dijo:
—Tenía dos monedas. Con una compré con qué vivir; la otra la gasté para tener porqué vivir.

lunes, 25 de septiembre de 2017

La gaviota y los pescadores

Una gaviota estaba volando muy alto sobre el mar cuando divisó, a lo lejos, la barca de unos pescadores.
«Si yo tuviera una red como la de esos hombres, no tendría que resignarme a coger un solo pez después de varios intentos lanzándome en picado al agua», se dijo. Y mientras la gaviota reflexionaba de aquella manera, uno de los pescadores, desde la barca, se quedó embelesado mirando el vuelo de la gaviota y le comentó al otro:
Si tuviera el privilegio de ver desde las alturas lo que puedo pescar, no me aventuraría en las aguas profundas y ni siquiera me alejaría de la costa de madrugada, cuando todos los pescadores son ciegos y su oído anda perdido en la inmensidad.
A lo que su compañero le contestó sabiamente diciendo:
Yo creo que, en lugar de fijarnos tanto en los demás y en lo que tienen, como en esa gaviota, que puede volar mientras que nosotros no, debemos tomar conciencia de todo aquello que tenemos. Mira, muchas personas viven desgarradas por el afán de imitar a otras o ser como alguien a quien envidian. Y sólo es posible respetar y querer a los demás si uno empieza queriéndose a sí mismo, lo que implica valorarse y aceptarse por lo que uno es y no por lo que aparenta, ni por lo que tiene o dice tener.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Homo sapiens/demens

Dos chimpances sentados juntos.


En la actualidad la sociedad vive contra reloj, convulsa, como si le pesara la vida van camino de la locura. Locura: según el diccionario, significa «privación del juicio o del uso de la razón». Antiguamente se creía que era consecuencia de maniobras sobrenaturales, o netamente demoníacas. También se pensaba que actuaba en el hombre como castigo divino por la culpa de sus pecados.

Se designó como locura hasta final del siglo XIX a un determinado comportamiento que rechazaba las normas sociales establecidas. Lo que se interpretó por convenciones sociales como locura fue la desviación de la norma (del latín vulgar delirare, de lira ire, que significaba originalmente en la agricultura «desviado del surco recto»), por culpa de un desequilibrio mental, por el cual un varón o una mujer padecía de delirios enfermizos, impropios del funcionamiento normal de la razón, que se identificaban por la realización de actos extraños y destructivos. Los síntomas de ciertas enfermedades, como la epilepsia u otras disfunciones mentales, fueron también calificados de locura.