
La mujer es el centro del universo porque Dios, el Creador, a través de ella sigue creando vida. Vida que se renueva en cada nueva mujer. La historia de la humanidad tiene nombre de mujer, lo conseguido por ellas y por sus hijos, ya que todo varón nace del vientre de una mujer: su madre.
El devenir de los tiempos está plagado de historias de heroínas, grandes mujeres que han tenido que trabajar el doble para demostrar su sabiduría y sus grandes dotes de inteligencia. Mujeres tenaces que, a pesar de las zancadillas de los ‘superhombres’ no se rindieron y lucharon hasta conseguir sus propósitos, demostrando al mundo su valía. Nadie debe cuestionar la valía individual, por eso mi reconocimiento para tantas mujeres valientes que, a pesar de sentirse denostadas, no desfallecieron, demostrando resistencia y capacidad para conseguir sus objetivos pero conservando las virtudes innatas a su naturaleza: paciencia, ternura, sensibilidad y su lealtad y entrega incondicional para ayudar a mejorar la sociedad.







