Mansedumbre es la virtud que modera la ira y sus efectos
desordenados. Es una forma de templanza que evita todo movimiento desordenado
de resentimiento por el comportamiento del otro.
Gálatas (5:22-23) dice, que el Espíritu Santo obra en nosotros
para que nos parezcamos más a Cristo (Efesios 4:14-16) y parte del fruto, o
resultado, de esa obra es la mansedumbre. La mansedumbre no significa
debilidad, más bien, implica humildad y agradecimiento hacia Dios, y un
comportamiento educado y comedido hacia los demás. Lo contrario de la
mansedumbre es la ira, el deseo de venganza y la prepotencia culpando siempre a los demás.







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