jueves, 30 de enero de 2020

¿Muerto o solo herido?

Esta es la historia de un rico propietario de una plantación y su siervo, Amos. El Sr. Stafford era aficionado a la caza. A menudo llevaba a Amos con él para que recobrara los patos después de haberlos abatido. El Sr. Stafford no conocía a Dios; pero Amos era un cristiano entregado que oraba cada día y cantaba himnos mientras trabajaba, y el Sr. Stafford siempre que tenía la oportunidad se burlaba de la fe de Amos. Y esa mañana no era distinta a las otras... 
No sé por qué lees la Biblia y crees toda esa palabrería religiosa —dijo el Sr. Staflord mientras navegaban en el bote de remos—. ¿Qué provecho sacas? No creo en Dios y soy el hombre más rico del condado. Tú, en cambio eres cristiano y no tienes nada.
Es verdad, Sr. Stafford. Pero tengo a Dios que cuida de mí —, respondió Amos. 
¿Qué Dios hace eso? —inquirió el Sr. Stafford. 
Amos se limitó a sonreír. El Sr. Stafford continuó: 
Y otra cosa. Te quejas por el modo en que el diablo siempre te pone a prueba. En cambio a mí, nunca me molesta. Explícame eso...
Amos remó y acercó el bote a la orilla. 
Cuando usted sale a cazar patos, Sr. Stafford, ¿cuáles me pide que recupere primero los que están heridos o los que están muertos? 
—Anda, los que están heridos, claro; todavía pueden levantar el vuelo. 
—Pues lo mismo sucede con usted y yo, Sr. Stafford. El diablo me tienta porque sabe que yo todavía puedo levantar el vuelo. Usted es un pato muerto; ya no tiene que preocuparse por si se va o no. 

"El Señor se aleja de los malvados, pero atiende a la oración de los justos". Proverbios 15:29

miércoles, 29 de enero de 2020

La zorra y la cabra

Una zorra cayó en un profundo pozo del que no podía salir. Al día siguiente llegó al lugar una cabra sedienta y viendo a la zorra dentro del agujero le preguntó si el agua era buena. Ésta, ocultando su verdadero problema, se deshizo en elogios para con el agua, afirmando que era excelente e invitando a la cabra a descender y probarla. Sin pensárselo dos veces, la cabra saltó al pozo y después de saciar su sed, le preguntó intrigada a la zorra cómo harían para salir de allí. Ésta, muy astuta, dijo: 
Hay una manera. Apoya tus patas delanteras contra la pared y alza bien arriba tus cuernos, luego yo subiré por tu cuerpo y una vez consiga llegar afuera, te ayudaré a salir. 
La cabra sin saber de sus malas intensiones siguió sus indicaciones. La zorra trepó hábilmente por la espalda y los cuernos de su compañera y pudo salir del pozo, pero, en vez de cumplir con lo prometido se alejó corriendo del lugar. Cuando la cabra le reclamó que cumpliera con su parte, oyó a la zorra que le gritaba a lo lejos: 
¡Oye, socia, si tuvieras tanta inteligencia como pelos en tu barba, no habrías bajado al pozo sin pensar antes en cómo salir después! 
No nos podemos fiar de todos los que nos rodean... Si no queremos que nos pase lo mismo que a la cabra, antes de tomar una decisión debemos valorar por nosotros mismos los pros y los contras, porque no sabemos qué malas intenciones se retuercen en el corazón del otro. 

martes, 28 de enero de 2020

El zorro y el tigre

Un enorme tigre que cazaba en los bosques húmedos de China se topó una mañana con un pequeño zorro y no dudó en ir a atacarlo para poder disfrutar de un buen almuerzo. Sin embargo, el zorro, alertado del peligro, decidió recurrir a su mejor y única opción: la astucia.
¡Pero, cómo te atreves a atacarme! ¿Acaso no sabes quién soy—, increpó el zorro al tigre muy enfadado.
 —¿Quién eres?—, preguntó el felino sorprendido. 
Soy el rey de los animales por designio del emperador del cielo—, exclamó. 
Y añadió: 
Si no me crees, ruego que me acompañes y no te separes de mi lado, así podrás comprobar tú mismo cómo todos los animales huyen atemorizados al verme llegar. 
Como no tenía nada que perder, el tigre decidió acompañarlo y, en efecto, pudo observar cómo los animales que se encontraban a su paso escapaban. No había dudas, el zorro no le había mentido, realmente era el rey, así que decidió respetar su jerarquía y lo dejó marchar. Pero lo que nunca supo el tigre fue que los animales no habían huido por miedo al zorro, sino por su propia presencia. 
Esto nos enseña que, en muchas ocasiones la inteligencia y la astucia resultan mucho más útiles que el mero poderío físico o la fuerza aparente.

sábado, 25 de enero de 2020

Aprender de la tristeza


Cuando la tristeza invade nuestro cerebro... La tristeza es una de las emociones más básicas del ser humano. Es esa sensación que nos embarga por infinitos motivos, que nos apaga y nos obliga a mirar hacia nuestra propia introspección en busca de razones y explicaciones, dice la psicóloga, Valeria Sabater.

jueves, 23 de enero de 2020

El engaño...

El engaño del ladrón inglés. En 1818 el ladrón inglés apodado, Capitán Rayo, escapó de la justicia inglesa y huyó a Estados Unidos. Allí inició su vida encubierta practicando la medicina, tomando el nombre de Doctor John Wilson. Para que no lo reconocieran las autoridades, llevaba puestos tres trajes encima, lo cual le ayudaba a cubrir una pierna deforme lo hacía verse más grande. 
Al estar al borde de la muerte, el hombre pidió a sus amigos que lo enterraran sin quitarle la ropa. Pero esa petición no podía cumplirse puesto que el cuerpo debía prepararse para ser sepultado apropiadamente. Cuando falleció y su cuerpo fue llevado a la funeraria, el empleado quedó sorprendido al descubrir en el cuerpo sin vida del llamado Dr. John Wilson, cicatrices de viejas heridas y una pierna atrofiada, las cuales eran características para identificar al ladrón inglés. 
Posteriormente, la revisión en la casa del fallecido Dr. Wilson reveló las sospechas, al encontrar en un escondite el botín de relojes, joyas y diamantes por el cual era buscado. El comisario pudo reconocer que el doctor era en realidad, el Capitán Rayo, un ladrón disfrazado que durante años los engaño a todos. 

Hay mentiras que pueden permanecer ocultas durante años y al pasar el tiempo se llegan a creer que es verdad. Pero debemos ser conscientes que tarde o temprano siempre la verdad saldrá a luz. 
Mentir produce en la mente del ser humano un remordimiento. Ese remordimiento puede desencadenar en cambios emocionales bruscos o en la depresión. 
Es muy probable que hayamos ocultado o estemos ocultando verdades durante años. Quizás lo hemos hecho para no dañar a un ser querido o porque estamos sabedores que la verdad destruirá nuestro hogar o aquellas personas que tanto amamos. También puede ser que llevados por envidias, vayan sembrando injurias y calumnias para desacreditar y destruir el prestigio de un ser querido, que con esa actuación se ve que no le quiere nada… Pero, entre más tiempo se sostenga la mentira, más dura serán las consecuencias al descubrirse la verdad. 
Tal vez ninguno de nosotros está exento de haber practicado la mentira piadosa. Otra cosa es cuando hay intención de hacer daño. Siempre que hacemos valer la verdad, hemos experimentado un gran alivio emocional, es como un respiro para nuestra alma, como una carga que ha sido quitada de encima. 
En el propósito del que miente puede haber bondad o maldad. Dios lo ve todo y lo sabe todo y nos da la oportunidad de corregir los errores, por tanto el que va con injurias puede reconstruir lo que fue destruido con la mentira; restituir la verdad y buscar el perdón. Eso les ayudará a vivir con la conciencia tranquila y tener una vida sana emocionalmente.

miércoles, 22 de enero de 2020

Sobre el llanto


El llanto es una acción que está limitada a los humanos, totalmente común y aceptada, pero que generalmente no nos detenemos a cuestionar, y consiste en derramar lágrimas a causa de la experimentación de una determinada emoción. 

Se ha definido al llanto como un complejo fenómeno secreto-motor, que permite al aparato lagrimal segregar lágrimas sin afectar las estructuras oculares, y hoy en día sabemos que hay una conexión neuronal entre las áreas del cerebro vinculadas a las emociones y la glándula lagrimal. ¿Por qué lloramos?

martes, 21 de enero de 2020

La hormiga y el lirio

Había una hormiga que dedicaba su vida a trabajar y nada más levantarse, ya tenía planificado lo que tenía que hacer. Un día fue a buscar comida a un estanque que estaba alejado del hormiguero. Al llegar allí vio un precioso lirio que acababa de florecer. Se acercó y le dijo: 
Hola, eres una flor preciosa... pero, ¿qué flor eres? 
A lo que la flor respondió: 
Soy un lirio, gracias, ¿y tú? 
—Soy una hormiga. 
Y, ese fue el inicio de una amistad. Pasaron el día charlando, pero al anochecer tuvieron que separarse prometiendo que se reencontrarían al día siguiente. De regreso a casa, la hormiga pensó que admiraba al lirio: «Mañana le diré que me encanta su forma de ser». 
Al día siguiente, la hormiga vio que no había trabajado nada y todo estaba por hacer, así que no pudo acudir a la cita. Tampoco cumplió su palabra 24 horas después, porque amaneció con mucho viento y lloviendo. Al tercer día se despertó muy temprano y corrió al encuentro de su amigo el lirio, pero con gran tristeza lo vio muerto en el suelo, y nunca más pudieron mantener otra conversación ni mostrarse el gran aprecio que sentían mutuamente. 
A veces, por cualquier circunstancias dejamos de decirle a las personas que queremos y apreciamos lo importante que son para nosotros, pensando que ya tendremos tiempo de decirselo y puede suceder que no tengamos otra oportunidad para decírselo... Por eso, no esperes a mañana para decir a tus seres queridos lo importantes que son para ti. 

domingo, 19 de enero de 2020

Voy a seguir...


Desde que llegamos a la vida descubrimos el amor a través del amor que nuestros padres nos brinda con sus atenciones, sus desvelos, su paciencia, su entrega… El amor de nuestros padres despierta en nosotros el amor. Todo lo que nos separe del amor incondicional a los padres se interpondrá entre nosotros y los demás, por tanto, el amor se aprende y se repara con los padres. 

sábado, 18 de enero de 2020

Un padre y sus dos hijas

Había un padre que tenía dos hijas de las que se sentía muy orgulloso. A una la había casado con un hortelano y a la otra, con un fabricante de ladrillos. Hacía tiempo que no iba a visitarlas, por lo que un día decidió dedicarles una jornada entera. Cuando llegó a casa de la que había formado una familia con el agricultor, le preguntó qué tal iban las cosas. Y ella le respondió: 
Todo va de fábula, pero si tengo un deseo es que llueva todos los días para que a las verduras del huerto no les falte nunca riego suficiente. 
El padre la abrazó deseándole que su sueño se cumpliera y continuó su camino hasta llegar a casa de la otra hija, a la que también preguntó por su estado. Y ella le contestó: 
La verdad es que no podemos quejarnos, sólo pediría que haga sol cada día para que los ladrillos sequen bien. 
El padre anheló que su petición se hiciera realidad, pero al momento se dio cuenta de que si se cumplía lo que una deseaba, la otra sería infeliz. Muy desconcertado, miró al cielo y exclamó: «Si una pide lluvia y la otra sol, ¿por cuál de las dos debo rogar?». 
Esta adaptación de una fábula de Esopo nos enseña que, por mucho que nos empeñemos, es imposible intentar complacer y quedar bien con todo el mundo.

viernes, 17 de enero de 2020

Adiós a un amigo


“Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va…” Así dice la canción y lleva toda la razón. Cuando una persona querida se va nos deja un gran vacío.