lunes, 17 de septiembre de 2018

La lancha

Un hombre fue contratado para pintar una lancha en una playa. Comenzó a colorearla de rojo brillante, como le habían pedido. Mientras lo hacía, vio que había un agujero en el fondo de la embarcación y lo reparó. 
Por la tarde, al terminar su trabajo, cobró y se fue. Al cabo de dos días, el propietario de la lancha fue a buscar al pintor y le entregó un cheque. Éste, muy sorprendido, exclamó:
Señor, ¡pero si usted ya me pagó por pintarle la lacha! 
Mi querido amigo, déjeme explicarle –expuso el hombre–. Cuando le pedí que la pintara, olvidé decirle que había un orificio en el fondo. Ayer, mis hijos subieron y fueron de pesca. Yo no estaba en casa en aquel momento, pero me enteré de que habían salido con la embarcación y me desesperé, pues recordé lo del agujero. Imagine mi alivio y alegría cuando los vi retornando sanos y salvos. Entonces, examiné el barco y vi que lo había reparado. ¿Se da cuenta de que salvó la vida de mis hijos? Sólo le pedí que pintara, pero, afortunadamente, fue más allá de lo que se le dijo y arregló el agujero. Así que, por favor, acepte este cheque, no hay dinero suficiente para pagarle por su buena acción. 
Esta historia nos muestra que no hay que limitarnos sólo a lo que esperan de nosotros, hay que dar siempre lo mejor de uno mismo.

domingo, 16 de septiembre de 2018

El buscador

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. 
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros revoloteando y flores de mi colores. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que se olvidaba del pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. 
El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Sus ojos escrutadores lo analizaba todo, eran los de un buscador, quizá por eso descubrió sobre una de las piedras, aquella inscripción… “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. 
Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Siguió mirando a su alrededor y se fijó en la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía, “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. 
El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Ese hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido apenas sobrepasaba los 11 años. 
Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó al buscador, en silencio lo miró llorar por un rato y luego le preguntó si lloraba por algún familiar. 
No, por ningún familiar.
Preguntó el buscador:
¿Qué pasa con este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de niños? 
El anciano sonrió y dijo: 
Puede usted serenarse, no hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años sus padres le regalan una libreta, como esta que llevo colgada del cuello y es tradición entre nosotros que, a partir de entonces, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota; a la izquierda lo que disfrutó, y a la derecha, cuánto tiempo duró ese gozo... ¿Cuándo conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión y el placer de conocerla, una semana, dos, cuatro? Y después, la emoción del primer beso ¿Cuánto duró el beso, un minuto y medio, una tarde, dos días? Luego la boda, el embarazo o el nacimiento del primer hijo. El casamiento de los amigos. Viajes. Fiestas y celebraciones. Encuentros familiares... El tiempo disfrutado en cada momento y situación se va anotando en la libreta, y al final, cuando alguien muere, es nuestra costumbre abrir la libreta y sumar cada minuto, horas, meses y años disfrutados, porque ese es el tiempo que fue feliz, y ese es el tiempo que se refleja en cada lápida, porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

sábado, 15 de septiembre de 2018

El comportamiento humano


Lo primero que tenemos que hacer para analizar a fondo el término comportamiento es establecer su origen etimológico. Y en este sentido, tendríamos que resaltar que emana del latín pues está conformado por las siguientes partes claramente delimitadas: el prefijo "con" que es equivalente a "completamente"; el verbo portare, que es sinónimo de "llevar"; y el sufijo "miento" que puede traducirse como "instrumento".

jueves, 13 de septiembre de 2018

Leyes inexorables

Todo cuerpo sumergido en la bañera hará sonar el teléfono. (Ley de Mevi Amatar) 
Todo cuerpo sentado en el inodoro hará sonar el timbre de la puerta. (Ley de Nicagar Puedeuno)
Cuando necesites abrir una puerta con la única mano libre, la llave estará en el bolsillo opuesto. (Ley de Mecago Enlamar) 
La única vez que la puerta se cierra sola es cuando has dejado las llaves dentro. (Ley de Angustias Negro Destino) 
Cuando tengas las manos llenas de grasa, te comenzará a picar la nariz. (Ley de Vayusté Pordiós) 
El seguro lo cubre todo, menos lo que te sucedió. (Ley de Esoco Rede Sucuenta) 
Cuando las cosas parecen ir mejor, es que has pasado algo por alto. (Axioma de Chungo Palos Pollos) 
Si mantienes la calma cuando todos pierden la cabeza, sin duda es que has captado la gravedad del problema. (Axioma de Noten Teras) 
Los problemas ni se crean, ni se resuelven, solo se transforman. (Ley de Esto Noesvida) 
La velocidad del viento aumenta proporcionalmente según haya sido el precio del peinado. (Principio de Llongueras) 
Llegarás corriendo al teléfono justo a tiempo para oír como cuelgan. (Principio de Rinrin) 
Si solo hay dos programas en la tele que valgan la pena ver, serán a la misma hora. (Ley de Queco Jones Tienen) 
La probabilidad de que te manches comiendo, es directamente proporcional a la necesidad que tengas de estar limpio. (Ley de Menudo Lamparón) 
Cuando tras años de haber guardando una cosa sin usarla decides tirarla, no pasará más de una semana sin que la necesites de verdad. (Ley de Lama Dreque Loparió) 
Siempre que llegues puntual a una cita no habrá nadie allí para comprobarlo, y si por el contrario llegas tarde, todo el mundo habrá llegado antes que tú y quedarás fatal. (Principio de Longines) 
No te tomes tan en serio la vida, al fin y al cabo, no saldrás vivo de ella. (Teorema de Muertoaloyo Vivoalbollo)

miércoles, 12 de septiembre de 2018

La asertividad


Para mejor entendernos, la psicóloga, Eva María Rodríguez, nos da las claves para aprender a decir, con asertividad, lo que realmente piensas. 

La asertividad es una estrategia de comunicación basada en decir las cosas sin agredir ni someter la voluntad del otro, defendiendo los propios deseos y opiniones. Pero decir lo que realmente se piensa, dándose a valer y sin “pisar” al otro no es siempre una tarea fácil. No obstante, es fundamental para establecer relaciones sanas y también para ser feliz manifestar las propias convicciones y defender los propios derechos.

martes, 11 de septiembre de 2018

Ley causa efecto

Ramiro Calle, decía que: De cada una de las leyes se podríamos escribir un libro. La primera de estas leyes es la Ley de la causación, es decir, la ley de causa y efecto. Un antiguo adagio reza: allí donde pones una condición, surgirá otra condición y es, poniendo un burdo ejemplo, como si lanzamos una moneda al aire y, aunque no veamos donde a caer, en algún lado lo hará, porque siempre que hay una causa se produce un efecto; siempre que hay una acción, necesariamente hay una reacción. Esto es lo que se llama Ley de causación o Ley de causa y efecto, que los yoguis observan muy minuciosamente porque saben que toda causa o acción tendrá su repercusión, sea dentro o fuera de nosotros, y que toda causa o acción tiene siempre sus consecuencias y por eso debemos responsabilizarnos de nuestras acciones. 

Era Buda quien decía: “Aunque te vayas a la cueva más remota de los Himalayas, los resultados de tus acciones te seguirán”. Siempre, de alguna manera, somos perseguidos por nuestras acciones y sus resultados, porque nadie puede evitar la Ley de Causa y Efecto. Es igual que si un péndulo va hacia un lado, necesariamente regresará hacia el otro, así, seamos capaces de verlo o no, lo comprendamos o no lo comprendamos, toda causa provoca su efecto como la sombra sigue al cuerpo. 

domingo, 9 de septiembre de 2018

Lo importante en la vida

Cómo valorar lo que es importante en la vida. Un grupo de científicos decidió dar la vuelta al mundo en globo en un viaje maravilloso que les permitiría disfrutar del planeta desde el cielo. Sin embargo, cuando alcanzaron una altura considerable, se vieron envueltos por una inmensa nube que cubrió el globo de escarcha.
Aquello hizo que el artefacto comenzara a descender rápidamente, obligando a los tripulantes a tomar una decisión. De forma casi inmediata, acordaron que debían aligerar la nave.
Primero se deshicieron de los libros, después, del equipaje y, finalmente, arrojaron el equipo fotográfico, las cámaras de vídeo y todos los objetos personales.
Lentamente, el globo empezó a ascender, salieron de la nube y vieron, por fin, la luz del sol que, en cuestión de minutos, derritió la escarcha. Mientras descansaban y disfrutaban del vuelo de nuevo, uno de los tripulantes reflexionó en voz alta: 
El globo es como nuestra vida y todas sus cargas, emocionales, materiales y sentimentales, que suelen acabar hundiéndonos... Entonces debemos tomar una decisión. La correcta siempre es deshacerse de todo lo que nos roba el tiempo que necesitamos para hallar nuestro camino y dedicarnos a lo que realmente es importante. Sólo así se sigue adelante...

sábado, 8 de septiembre de 2018

Hijos...

Se cuenta acerca de dos mujeres que llegaron a la fuente por fresca agua. Se acercó al lugar una tercera mujer, como así un anciano que aprovechó lo apacible del lugar para sentarse a descansar. Mientras llenaban los baldes de agua, las mujeres charlaban entre sí. 
Mi hijo es un joven ágil y fuerte como un roble— dijo una.
El mío— replicó la otra— tiene una voz maravillosa. No hay quien lo iguale en el canto
La tercera mujer nada decía. 
Y tú ¿no tienes nada para contar?
Yo también tengo un hijo y como buen hijo, está siempre pendiente de mí. Un chico como deben ser todos los chicos. No tengo nada en especial que decir de él. 
Terminaron las tres de llenar sus baldes y emprendieron el regreso, también se levantó el anciano y las siguió. Caminaban las señoras cargando el agua. Cada tanto se detenían a descansar porque el cuerpo acusaba el esfuerzo; las manos se adormecían por el peso. En eso aparecieron tres hermosos muchachos. 
El primero corriendo y saltando se acercó al grupo mientras seguía haciendo todo tipo de piruetas y ejercicios. Se pararon las mujeres a observarlo con satisfacción. 
El segundo muchacho deleitó con su bella voz y portentoso canto el camino de las mujeres. 
Pero el tercer joven corrió rápido hacia su madre y cargó con el peso de los baldes, se le veía feliz aliviándola de la carga.
 Preguntaron las señoras al anciano: 
Dinos, abuelo ¿qué opinión te merecen nuestros tres hijos? 
Miró el anciano a las mujeres y con cierto asombro expresó: 
Tres hijos dicen ustedes. Yo apenas veo uno solo... 
Así replicó el anciano apuntando con su dedo hacia el muchacho, el que como buen hijo, liberó a su madre de la carga de los baldes con agua.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Sacude la soledad

Sacude la soledad, porque puedes acabar sola como una piedra a la que nada puede decirle la corriente de las almas y el palpitar del mundo.
Triste esa soledad que te nubla y no ves necesidades, ni oyes lamento, ni te sacude la sed de vivir; esa
soledad no es física, es de espíritu, de alma... 
A veces, rodeados de seres sentimos frío, y rodeados de ausentes queridos, sentimos un gran calor.
A veces, el encuentro de dos soledades produce compañía y la presencia de dos que se repelen produce soledad.
A veces estás desabrida, te rinde la nostalgia y vives una desesperada soledad que no sabes curar, pero te ocultas para saborear sola tus lágrimas. 

jueves, 6 de septiembre de 2018

El caballito de madera

Todos en esta vida necesitamos palabras y actitudes que nos animen y nos alegren la vida cuando estamos tristes… Como lo ilustra la siguiente historia: 
En cierta ocasión un padre llevó a su hijo a dar un paseo al bosque, como era pequeño, su papá lo llevaba sobre sus hombros, al rato lo puso a caminar para que se ejercitara y le dijo:
Debes caminar hasta la casa.
 No pasó mucho tiempo, el niño empezó a llorar porque decía que estaba muy cansado y no podía dar “un paso más”. El padre cortó una rama de un arbusto en el bosque, la alisó con su navaja y colocó un pequeño cordón en el extremo más grueso y le dijo al niño:
Mira hijo, aquí tienes tu propio caballo para que te lleve a casa. 
El Niño emocionado se animó y montó sobre aquel “caballito de madera” y comenzó a correr hasta llegar a la casa y aún después de llegar siguió corriendo por el jardín hasta caer rendido. 
Igualmente nosotros vamos de paseo por esta vida. En ocasiones nos sentimos muy cansados y pensamos que no podemos seguir adelante. Entonces Dios usa a alguien cercano para ofrecernos un “caballito de madera” que puede ser una palabra de ánimo, un “Dios te bendiga", una visita, una llamada, una expresión de cariño... Y ese “caballito de madera” nos anima y nos hace llegar más lejos de lo que pensábamos.