
A medida que me voy haciendo mayor, voy dándome cuenta lo que dan de sí las personas y de lo que pueden llegar a ser, tanto en el terreno de la bondad como en la maldad: ángel o demonio.
Me gusta observar al ser humano para llegar a comprender ciertos cambios que pueden resultar inquietantes. Puedes creer conocer a una persona porque has vivido con ella: si crees saber cómo respira, cómo siente, cómo piensa y cómo podría reaccionar frente a cualquier circunstancia, pues te equivocas. Crees conocerla en un tiempo y lugar, pero las vueltas de la vida nos lleva y nos trae y lo que hoy conocías mañana puede decepcionarte.






