miércoles, 31 de enero de 2018

Sabio discurso

Hechos indiscutibles de la felicidad:
No eduques a tus hijos para ser ricos, 
edúcalos para ser felices, 
viendo el valor de las cosas y no su precio.
Come tu comida como si fuera tu medicina, 
o tendrás que tomar tu medicina como si fuera tu comida.
Aún si hay 100 motivos para rendirse, 
encontrarás una razón para quedarse.
La persona que verdaderamente te ama nunca te dejará.
Hay una gran diferencia entre un ser humano y ser un humano. 
Muy pocos lo entienden.
Eres amado cuando naces y serás amado cuando mueras. 
Depende de ti el tiempo intermedio.
Los seis mejores doctores en el mundo:
Luz solar. 
Descanso. 
Ejercicio. 
Dieta. 
Confianza en uno mismo. 
Amigos. 
Mantenlos durante todas las etapas de tu vida y disfruta de una vida sana.
Si quieres caminar rápido camine solo, 
pero si quieres caminar lejos camine acompañado.
Si usted mira la luna... Usted mira la hermosura de Dios.
Si usted mira el sol... Usted mira el poder de Dios.
Y si usted se mira al espejo... Usted mirará lo mejor de la creación de Dios. 
Así que crea en USTED.
Todos nosotros somos turistas y Dios es nuestro agente de viaje quien ya ordenó todos nuestros caminos, observaciones y destinos. Po tanto, confíe en Él y disfrute del “Viaje de la Vida”. 
Ratan Tata

martes, 30 de enero de 2018

Qué es la madurez espiritual

Es cuando se deja de tratar de cambiar a los demás y no concentramos en cambiarnos a nosotros mismos.
Es cuando aceptamos a las personas como son.
Es cuando entendemos que todos tenemos algo de razón, según nuestras propias vivencias y perspectivas.
Es cuando se aprende a dejar ir lo que no conviene.
Es cuando se es capaz de no tener expectativas en una relación y damos de nosotros mismos por el placer de dar.
Es cuando comprendemos que lo que hacemos lo hacemos para nuestra propia paz.
Es cuando nuestros actos no son para demostrar al mundo lo inteligente que se es.
Es cuando dejamos de buscar la aprobación de los demás.
Es cuando dejamos de compararnos con los demás.
Es cuando se está en paz consigo mismo.
La madurez espiritual es cuando somos capaces de distinguir entre necesidad y querer, y somos capaces de dejar ir ese querer.
La madurez espiritual se gana cuando dejamos de anexar la felicidad a las cosas materiales y banales.
Llegas a la madurez espiritual cuando descubres que la vida no cuenta los pasos que has dado, ni los zapatos que has usado, sino la huella que has dejado…

domingo, 28 de enero de 2018

Esfuerzo correcto

Un hombre decidió cavar un pozo en su terreno en busca de agua. Tras estudiar un poco el lugar, eligió el punto exacto y profundizó hasta los 5 metros, pero no encontró lo que buscaba. Pensando que aquel no era el sitio idóneo, probó en otro lugar y se esforzó más, llegando hasta los 7 metros, pero esta vez tampoco halló agua. Lo intentó una tercera ocasión, en otro lugar, y llegó a los 10 metros, pero nada. Se rindió y, viendo que en su terreno no había agua, decidió que lo mejor que podía hacer era venderlo.
Un día hizo una visita al hombre que había adquirido la propiedad, y se encontró con un increíble pozo. Sorprendido, dijo el expropietario:
—Amigo, mucho has tenido que cavar para conseguir agua. Recuerdo que yo piqué más de 20 metros, por varios puntos, y no encontré ni gota de agua.
Contestó el ahora dueño del terreno:
—Te equivocas. La verdad es que yo solo cavé 12 metros, pero a diferencia de lo que tú hiciste, siempre fue en el mismo sitio.
Para conseguir aquello que uno desea no vale sólo emplear todas nuestras energías en ello. Hay que pensar muy bien la estrategia y centrarnos en ella sin distracciones hasta alcanzar la meta que deseamos.

sábado, 27 de enero de 2018

Sensaciones

Secretos de amor
guarda mi corazón...

El fuego de tu mirada.
La dulzura de tus labios.
El olor de tu piel.
El calor de tus brazos.
Los encuentros furtivos.
Las caricias suaves.
Las bellas palabras.
Los besos que arden.

Vivencias hermosas.
Ilusiones encendidas.
Sensaciones alegres,
palpitar de la vida.

Sordos

Dos amigos caminaban juntos por las calles de una gran ciudad. Uno de ellos era un joven, acostumbrado al asfalto y a los ruidos de una gran urbe. El otro era un yogui hindú amigo suyo, que estaba de visita. Eran como el día y la noche. Uno llevaba zapatillas deportivas de última moda y una gorra de béisbol. El otro lucía ropas anaranjadas y caminaba descalzo, siguiendo como podía a su amigo. Antes de cruzar un semáforo, el yogui cogió a su amigo del brazo y le dijo:
Escucha atentamente... Está cantando un pájaro.
A lo que su amigo respondió:
No digas tonterías. Aquí en la ciudad no hay pájaros.
Siguieron caminando y, al cabo de un rato el yogui dejó caer una moneda. Al instante, el muchacho del asfalto se detuvo y le dijo:
Espera, ha caído algo. Sí, mira allí.
Y antes de que la recogiera otra persona, se agachó para recuperar la moneda. Entonces, el yogui sonrió y se dirigió a su amigo con estas palabras:
Tus oídos son muy sensibles al dinero. Basta el más mínimo tintineo sobre el asfalto para que detectes la moneda que ha caído, pero, son totalmente sordos a la naturaleza.
Así es, si sólo pensamos en el dinero y las cosas materiales, nos perderemos la belleza, la alegría y los colores de la vida.

viernes, 26 de enero de 2018

El valor de la generosidad

Un Misionero que prestaba sus servicios en un lugar remoto, hacía largos recorrido para visitar a todos los habitantes del basto lugar. Con valentía se enfrentaba a las dificultades de rutas inaccesibles por donde se encontraba alimañas de todas clases.
Por unas Navidades decidió visitar a una comunidad indígena para agasajarlos con víveres, juguetes y asistencia médica. Viendo que él solo no podía cargar con todo, invitó a los miembros de su congregación que quisieran acompañarlo. El día señalado había un buen grupo dispuesto a colaborar, y la experiencia resultó altamente satisfactoria para todos. Una vez terminada la tarea se sentaron a descansar, para luego emprender el regreso, el Misionero decía a sus compañeros:
—¡Cuánta alegría! Observar los rostros emocionados de los niños jugando con los juguetes. Mirar a las mujeres agradecidas con las bolsas de alimentos y ropa. Es emocionante ver las caras de satisfacción de todos y los gestos de agradecimiento, por los regalos y por las atenciones recibidas. ¡Verdaderamente, este es un momento único!
Todo el grupo regresó con una fuerte sensación de satisfacción y felicidad, por hacer felices a la gente con la generosidad y el calor humano. Tras la experiencia, el Misionero se sentía feliz y recapacitaba en voz alta sobre el valor del dinero, siempre que sirva para hacer felices a los demás:
—El dinero no es malo. La cuestión es para qué quieres usarlo. Si decides usarlo de manera egoísta, te aseguro que entrarás en una espiral interminable de insatisfacción. Es decir, nunca serás plenamente feliz porque sentirás que siempre te falta algo. En cambio, si decides usar el dinero de manera generosa, entonces, harás que otros alaben al Señor a causa de tu bondad y eso te dará grandes satisfacciones. No hay mayor alegría que poder dar y ver la alegría en el rostro del que recibe.
Tiene toda la razón… Que Dios nos ayude a ser generosos.

jueves, 25 de enero de 2018

El amor negado

Que no te quieran cuando eres un niño puede ser uno de los golpes más difíciles de sobrellevar en la vida. Estos eran dos hermanos, Marcos, el mayor, observaba como su madre abrazaba y mimaba a su hermano Santiago y para él sólo tenía reproches y palizas, sin motivos. Cansado del desprecio de su madre, en cuanto tuvo la oportunidad se fue de la casa para no regresar jamás. También estaba enojado con su hermano Santiago, porque no hacía nada para que la situación cambiara, más bien parecía estar conforme con el trato tan desigual. Y, cuando se marchó, se fue muy lejos para no volver a ver a su familia.
Lejos del ambiente familiar, poco a poco fue encontrando el equilibrio de sus emociones y se fue acomodando a su nueva situación. Las cosas le iban saliendo bien; disfrutaba de un buen trabajo; había conseguido un grupo de amigos en el que se sentía cómodo y tenía el perfecto control de su vida. Pasaban los años, pero un día, al conocer a Iván se despertaron los fantasmas familiares. Iván era un chico que cargaba con una historia familiar similar a la suya, pero a la inversa. Iván era el menor de los hermanos, el mimado y su hermano mayor era maltratado. Pero él, a pesar de recibir el mejor trato, no se sentía cómodo viendo a su hermano menospreciado y decidió marcharse de su casa. Con los ojos llenos de lágrimas, Iván le explicó a Marcos que verse mimado tampoco era algo fácil de superar.
La historia de Iván hizo que Marcos recapacitara y fuera en busca de su hermano menor. Lo encontró completamente perdido en la vida: sin amigos, sin horizontes y viviendo en una soledad apabullante. Al ver Santiago a Marcos le dijo que ya era tarde para toda reconciliación, que habían pasado muchas cosas y que él no había querido estar a su lado. Marcos intentó explicarle que para él tampoco había sido fácil, pero luchaba por sobrevivir. Santiago abandonándose a su suerte, no quería saber nada y rechazó la mano tendida de su hermano.
Marcos volvió a su vida, pero un peso muy hondo se instaló en el fondo de su alma. Una tarde mientras conversaba con Iván, le contó lo mal que se sentía por la pena que le embargaba al recordar la triste situación de su hermano, y la impotencia por no poder hacer nada por él, porque ya no le quiere en su vida.
—No, Marcos, no debes sentirte culpable. Tú te fuiste de tu casa para salvarte. Que Santiago no haya sabido hacer lo propio por él no es tu culpa. Todas las vidas pueden ser difíciles; que no te quieran o que te quieran en exceso, son las dos peores formas en las que pueden actuar los padres y las que menos olvidas. Sin embargo, la mejor forma de luchar contra ese pasado desastroso es ponerse a salvo, eso es lo que tú y yo hemos hecho. Nuestra única responsabilidad somos nosotros mismos.

miércoles, 24 de enero de 2018

Autoayuda

Vista del paisaje desde un coche en marcha.

El acelerado ritmo de la sociedad actual es exigente y vertiginoso, todo va acelerado y con urgencias, y vivir en un mundo competitivo en estado de prisas y corriendo lleva al agotamiento anímico y emocional. Llega un momento en el que sientes que te falta el aire y ya no puedes más, y el desánimo te puede llevar a un espiral de abatimiento y abandono. Y, a veces, cuando nos sentimos sin ánimos de nada, (cosa que nos sucede a todos en algún periodo de nuestra vida) puede ser, que buscando una salida rápida acudamos a un libro de autoayuda. Pero, tenemos que ser realistas, un libro de autoayuda no es la solución, porque cada libro lleva plasmada la impronta de una persona y sus propias teorías de lo que puede ser y que a veces no es, y tenemos que tener en cuenta que cada problema es un caso aparte. Por supuesto que las palabras de aliento pueden ser una ayuda, pero no es el empujón que te pone frente a la puerta de salida.

lunes, 22 de enero de 2018

Preparado para ejercer

Zenno, un aspirante que llevaba 10 años estudiando para ser maestro zen, fue a visitar a su profesor, Nan-in, para preguntarle si ya lo veía preparado para poder ejercer de maestro. Cuando entró en su casa, Nan-in le preguntó:
—¿Has dejado tu paraguas y tus zapatos fuera?
A lo que el joven respondió:
—Por supuesto. Es lo que manda la buena educación.
El profesor, entonces, quiso saber si había colocado el paraguas a la izquierda o a la derecha de sus zapatos, y Zenno titubeando reconoció:
—No tengo la menor idea.
—Pues has de saber que el budismo zen es el arte de tener conciencia total sobre lo que hacemos. Nan-in, además le recordó que, la falta de atención a los pequeños detalles, pueden destruir por completo la vida de un hombre y añadió:
—Una persona que sale corriendo de su casa puede haberse olvidado de guardar bien un puñal que queda al alcance de su hijo pequeño. De la misma manera, un samurai que no mira todos los días su espada, terminará por encontrarla oxidada cuando más la necesite, o alguien que olvida llevarle flores a su ser amado acabará por perderlo.
Al escuchar aquellas palabras, Zenno se dio cuenta de que le quedaba mucho por aprender, pues, aunque conocía bien las técnicas del zen, aún no sabía cómo aplicarlas en el mundo de los hombres.

sábado, 20 de enero de 2018

Santos que nos ayudan y protegen

Imagen de un santo en lo alto de una montaña a los pies de un pueblo.

Hablar de modernidad es hablar de romper con viejas costumbres, con ideologías o tradiciones. La Modernidad lleva aparejo romper con lo establecido para avanzar hacia el progreso, haciendo valer las libertades individuales sobre lo impuesto por cultura o religión. El movimiento propone que cada ciudadano tenga sus metas según su propia voluntad, eso es, saltarse lo tradicional cuando apetece y porque apetece, para no sentirte encorsetada con una conciencia justiciera, porque el lema es: «Soy libre y hago lo que me venga en gana, y nadie tiene derecho a juzgarme ni meterse en mi vida».

Por eso, en nombre de la libertad, la sociedad moderna va avanzando hacía el libertinaje, y el actuar como apetece nos es tan beneficioso, porque cuando no hay límites corres el riesgo de precipitarte al vacío. Por supuesto que la libertad es un derecho, pero todo tiene sus pros y sus contras. Hay que ser libres pero responsables. La libertad tiene límites y los límites te los impone el raciocinio consciente.