miércoles, 22 de octubre de 2014

La piedra en el camino

Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino, luego se escondió para ver si alguien quitaba el tremendo obstáculo. Algunos de los comerciantes más adinerados del reino y varios cortesanos pasaron por el lugar y simplemente rodearon la gran roca, y airadamente culpaban al rey de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo nada por quitar la piedra grande del camino.
Entonces pasó por allí un campesino cargado de verduras. Al aproximarse a la roca, puso su carga en el suelo y con mucho esfuerzo, trató de mover la roca a un lado del camino. Le costó tiempo y sudores mover la enorme piedra, y cuál fue su sorpresa que al desplazar la mole vio que debajo había una bolsa que contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey que decía: «La bolsa es para la persona que haya retirado la piedra del camino».

El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron: «Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar tu condición». Si alguna vez caes, levántate y sigue adelante. Una piedra en el camino es un obstáculo que resolver y una lección para aprender.

Nos quejamos de las piedras del camino, pero las dificultades de la vida son inevitables. Todo camino requiere su esfuerzo, las piedras son lecciones que nos harán darnos cuenta del valor y la importancia de cada situación. Allá cada cuál… El distraído tropieza. El violentó la utiliza como proyectil. El emprendedor construye. El cansado campesino la utiliza de asiento. Los niños juegan. David mató a Goliat y Miguel Ángel le sacó la mejor escultura… En todos estos casos, la diferencia no está en la piedra, sino en el hombre. No existe piedra en el camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento.

martes, 21 de octubre de 2014

La queja de la piedra

Suele suceder que algunos seres de la creación, miran a su alrededor, y como no han logrado descubrir su misión, quieren llegar a ser como otros, no se aceptan a sí mismos como son. Eso le sucedía a una piedra que quería ser tierra y por ello en uno de sus días de angustia, le dijo inconforme a Dios:
Señor, no entiendo como Tú, que todo lo has hecho perfecto, has permitido que seamos parte de tu creación, acaso, ¿somos aquello que de tu obra sobró? Todos nos desprecian e ignoran, se quejan de nosotras porque no tenemos vida, estamos atravesadas en medio del camino, hacemos que otros tropiecen y caigan; hay quienes nos utilizan para castigar, herir, romper, golpear; se dice de nosotras que somos el símbolo del odio y desamor; por ello expresan que existen corazones de piedras, que no logran sentir o brindar amor. Sólo tienen mejor suerte aquellas que por su linda apariencia, son llamadas piedras preciosas porque tienen para los seres humanos mucho valor. ¿No hubiera sido mejor que en vez de piedras fuéramos tierra que se deja moldear y permite que sobre ella se graben huellas que otros puedan pisar y continuar? Ya estamos cansadas de escuchar maldiciones y que nos culpen de las caídas y tropiezos de aquellos que se encuentran con nosotras en su caminar.
Dios la tomó en sus manos, la contempló con amor y ternura y mirándola fijamente le dijo:
Hija mía, ustedes son también parte indispensable de mi creación, ¿por qué no intestas ver con otros ojos para que puedes descubrir tu misión? Las piedras también son importantes, sirven para construir fuertes edificaciones y unidas crean puentes sobre ríos, recuerda que le dije al apóstol Pedro: «De ahora en adelante serás piedra y sobre ti edificaré mi Iglesia». Algunas se convierten en apoyo de quienes se aferran a ellas para descansar. Las piedras son el instrumento que utilizo para que la humanidad escuche mi voz y tome el verdadero camino, por ello cuando tropiezan con una de ustedes, aunque quizás les cause dolor, saben que por ahí no era el paso correcto, que deben buscar otra ruta mejor. Los caminos fáciles no llevan a ninguna parte, a veces es necesario experimentar un tropiezo, para así aprender a caer y levantarse sin perder la esperanza ni quitar la mirada del cielo. Las piedras ayudan a fortalecer a la humanidad, porque algunas están en medio del camino y son tan pesadas, que logran que mis hijos se hagan fuertes al intentar moverlas o apartarlas de su senda. Los hombres, al superar las piedras del camino adquieran madurez y sabiduría. Con las piedras preciosas sucede igual que con muchos de mis seres, que se dejan llevar solo por las apariencias y no logran ver o descubrir lo que realmente tiene valor. Muchas de ellas inspiran más que admiración, ambición, y causan un sin números de problemas, disturbios y corrupción… No te sientas culpable si alguien os utiliza para herir, destruir o golpear. Así suele suceder con tantas cosas que he creado por amor a la humanidad, pero la humanidad no ha sabido utilizar ni valorar. Con ustedes también se demuestra la grandeza del amor, porque así como el agua gotita a gotita logra desmoronar la más grande y pesada piedra. El amor, detalle a detalle, con paciencia y dedicación, puede ablandar y conquistar el más duro e insensible corazón. Las piedras son herramientas, las utilizó el hombre en sus orígenes y a partir de ellas se inició el progreso en el mundo; también las utiliza el artista, con el cincel la golpea para construir su obra, en la que expresa su sentidas emociones. Las piedras no son enemigas, son amigas que intentan enseñar, fortalecer y mostrar el mejor camino; hace humilde al corazón orgulloso que eligió un camino fácil; logra que aterrice el vanidoso que de su realidad se olvidó. Las piedras son Maestras de la vida, instrumentos que sirven para despertar, fortificar, modelar y hacer madurar al corazón. ¿Ya entiendes hija mía, porque siempre he dicho que todo aquello que hay en mi creación, tiene un fin específico y contiene en su interior un toque de mi perfección? Recuerda esa gran verdad que uno de mis hijos escribió: «sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos».

No te quejes de las piedras del camino, reflexiona sobre lo que te muestra y enseña; quizás, intencionadamente, alguna piedra se atraviesa en tu camino para que hagas un parada, retomes nuevas fuerzas y logres llegar mucho más lejos…
El dolor no deforma sino que transforma, es necesario caer para aprender a levantarse, tropezar para poder ir con más seguridad, dando pasos cortos con pisadas firmes que dejen huellas que otros quieran seguir y continuar con sus propios pasos.

lunes, 20 de octubre de 2014

La cajita de los besos

La historia dice que hace algún tiempo un hombre castigó a su hija de 5 años de edad por desperdiciar un rollo de papel dorado. El dinero estaba escaso y él se enojó aún más cuando descubrió que la niña gastó el papel dorado, que era muy caro, en decorar una pequeña cajita que puso debajo del árbol de Navidad. Sin embargo, a la mañana siguiente, la niña muy ilusionada, le entregó a su padre la cajita de regalo y le dijo:
—Este regalo es para ti… ¡Te quiero mucho, papá!
El padre estaba avergonzado por su anterior reacción de enfado, pero su enojo apareció de nuevo cuando vio que la caja estaba vacía, y le habló a su hija de una manera recia:
—¿No sabes, jovencita, que cuando das un regalo a alguien, se supone que debe haber algo dentro del paquete?
La niñita lo miró con lágrimas en sus ojos y le dijo:
—Oh, papito, no está vacía. A la cajita de sorpresa le puse muchos besitos hasta que se llenó…
El padre estaba deshecho. Cayó de rodillas y abrazó a su pequeña hija y le rogó que lo perdonara por su enojo innecesario.
Un tiempo después, un accidente acabó con la vida de la niña, y se dice que el papá conservó la caja dorada junto a su cama por todos los años que le quedaron de vida. Y cuando él estaba desanimado o enfrentaba problemas difíciles, abría la cajita y tomaba un beso imaginario y recordaba el amor que la niña había puesto en ese regalo.

domingo, 19 de octubre de 2014

Mentar la mente

Una mujer de espaldas.


Es muy atrevido por mi parte hablar de la mente pero como hace unos días se ha celebrado el Día Mundial de la Salud Mental quiero, con la ayuda de quienes la estudian, descubrir su comportamiento porque, aunque cada uno tiene su propia mente, no somos capaces de desentrañarla del todo.

La salud mental es algo más que la ausencia de trastornos o discapacidades mentales. Nuestro cuerpo y nuestra mente son entidades y, por tanto, aunque el cuerpo se desintegre después de la muerte, creo que el continuo mental permanece intacto. La mente no cesa sino que abandona el cuerpo y viaja con el espíritu a la siguiente vida, donde la materia no tiene razón de ser.

sábado, 18 de octubre de 2014

El mendigo y el rey

Erase una vez un hombre que estaba sentado en las calles pidiendo limosna a todos los que pasaban. Al ver de lejos acercarse al rey, pensó que éste se apiadaría de él. Por eso, al tenerlo delante, le dijo:
—Su majestad, ¿me podría regalar una moneda?
Su sorpresa fue mayúscula cuando el monarca, mirándolo fijamente, le respondió:
—¿Y tú, qué me darás? Piensa que soy tu señor.
El mendigo, que no sabía cómo reaccionar, respondió:
—Pero, majestad, yo no poseo nada que ofreceros.
—Algo tendrás, busca en tu bolsa —dijo el rey.
Enfadado, el mendigo empezó a hurgar entre sus escasas pertenencias y encontró un pan, una naranja y cinco granos de arroz. Pensó que dárselo todo era demasiado, así que sólo le ofreció el arroz. El rey le entregó cinco monedas de oro, una por cada grano de arroz. Viendo el pordiosero que aquello era buen negocio, le dijo al monarca:
—Espere, no se vaya, creo que puedo darle algo más.
Pero éste rehusó su oferta diciéndole:
—Sólo te puedo corresponder a lo que me has dado de corazón.

Al igual que el mendigo, muchos actúan pensando en lo que recibirán a cambio, pero en la vida la mayor felicidad vendrá de lo que hagamos sinceramente, de corazón, sin pretender ser recompensados.

viernes, 17 de octubre de 2014

La leyenda de la luna

Cuenta una leyenda que hace muchísimos años, en el cielo sólo reinaba el sol. Durante el día todo era alegría, pero cuando la noche cubría con su manto, todo era oscuridad y temor.

Una noche, un temible puma se ensañó con los habitantes de una aldea sembrando el pánico y el miedo se adueñó de todos los aldeanos, pero Quilla, una joven y bella muchacha, por el bien de su gente y sin pensarlo dos veces, arriesgó su vida y decidió enfrentarse al puma, y una noche, mientras todos corrían a refugiarse, ella se quedó en un lugar abierto; y cuando vio acercarse al puma comenzó a correr sin parar.
Corrió durante dos días alejándose de la aldea. En la tercera noche el puma la acorraló. La joven dándose por vencida se dispuso a morir; pero en su corazón no cabía la tristeza, ya que se sentía feliz por haber cumplido su propósito.
En el momento que el puma se disponía a darle muerte, ella cerró sus hermosos ojos y sintió que se elevaba en el aire, convirtiéndose en un inmenso astro luminoso, con una belleza sin igual.
Cuentan que desde aquella noche la joven nos acompaña siempre. La luna, tan bella como lejana, desde el cielo nos ilumina con su luz plateada y nos hace sentir bellas emociones.

Arriesgar no es perder. Arriesgar es proponerse cumplir un objetivo, con el fin de mejorar, pensando en el bien común y de la colectividad. Actuar arriesgando por el bien de los demás, te hará brillar, como la luna llena en una larga noche de verano…

jueves, 16 de octubre de 2014

La zorra golosa

Había una zorra que vivía en un bosque muy frecuentado por cazadores. Aunque era muy recelosa y huía a esconderse cuando presentía algún peligro, solía merodear por los alrededor porque sabía que traían buenas viandas y casi siempre dejaban algún resto. Pero cuál fue su sorpresa cuando descubrió que había algo más que las sobras, en el interior de un tronco hueco había escondido un cesto lleno de deliciosa comida, para saborearla cuando acabasen la jornada de cacería.

Fue tal la tentación que, en cuanto los hombres desaparecieron de su improvisado campamento, la zorra golosa se lanzó sobre el tronco hueco y metió la cabeza para sacar la comida. Como vio que no alcanzaba, no dudo en introducir todo el cuerpo dentro y así empezó a devorar el suculento banquete. Una vez hubo dado buena cuenta de todo, intentó salir del tronco pero su barriga se había hinchado tanto que, por mucho que insistió, no lo consiguió. Aterrorizada, empezó a lanzar gritos de auxilio hasta que otra zorra que pasaba por allí se acercó a ver qué pasaba.
Tras contarle lo que había sucedido, la compañera le dijo:
—No malgastes energía lamentándote. Sólo tienes que esperar a que tu barriga vuelva a su tamaño normal para escaparte…

Y así es, efectivamente. Si tenemos paciencia, nos será mucho más fácil resolver los problemas que se presenten.

miércoles, 15 de octubre de 2014

La leyenda del arco iris

Cuentan que hace mucho tiempo los colores empezaron a pelearse. Cada uno proclamaba que él era el más importante, el más útil, el favorito…
El verde dijo:
Sin duda, yo soy el más importante. Soy el signo de la vida y la esperanza. Me han escogido para la hierba, los árboles, las hojas. Sin mí todos los animales morirían. Mirad alrededor y veréis que estoy en la mayoría de las cosas.
El azul interrumpió:
Tú sólo piensas en la tierra, pero considera el cielo y el mar. El agua es la base de la Vida y son las nubes las que la absorben del mar azul. El cielo da espacio, y paz y serenidad. Sin mi paz no seríais más que aficionados.
El amarillo soltó una risita:
¡Vosotros sois tan serios! Yo traigo al mundo risas, alegría y calor. El sol es amarillo, la luna es amarilla, las estrellas son amarillas. Cada vez que miráis a un girasol, el mundo entero comienza a sonreír. Sin mí no habría alegría.
A continuación tornó la palabra el naranja:
Soy el color de la salud y de la fuerza. Puedo ser poco frecuente pero soy precioso para las necesidades internas de la vida humana. Yo transporto las vitaminas más importantes. Pensad en las zanahorias, las calabazas, las naranjas, los mangos y papayas. No estoy, todo el tiempo dando vueltas, pero cuando coloreo el cielo en el amanecer o en el crepúsculo mi belleza es tan impresionante que nadie piensa en vosotros.
El rojo no podía contenerse por más tiempo y saltó:
—Yo soy el color del valor y del peligro. Estoy dispuesto a luchar por una causa. Traigo fuego a la sangre. Sin mí la tierra estaría vacía como la luna. Soy el color de la pasión y del amor; de la rosa roja, la flor de pascua y la amapola.
El púrpura enrojeció con toda su fuerza. Era muy alto y habló con gran pompa:
Vamos a ver, yo soy el color de la realeza y del poder. Reyes, jefes de Estado, obispos, me han escogido siempre, porque el signo de la autoridad y de la sabiduría. La gente no me cuestiona; me escucha y me obedece.
Con mucha más tranquilamente que los otros habló el añil, pero con igual determinación:
Pensad en mí. Soy el color del silencio. Raramente repararéis en mí, pero sin mí todos seríais superficiales. Represento el pensamiento y la reflexión, el crepúsculo y las aguas profundas. Me necesitáis para el equilibrio y el contraste, la oración y la paz interior.
Así fue cómo los colores estuvieron presumiendo, cada uno convencido de que él era el mejor. De repente, apareció un resplandor de luz blanca y brillante. Se escucharon relámpagos que retumbaban con estrépito. La lluvia empezó a caer implacablemente y los colores comenzaron a acurrucarse con miedo, acercándose unos a otros buscando protección, formaron en arco iris, y juntos lucían muy bonito.
Entonces la lluvia habló:
Colores ¡estáis locos! Luchan con altivez contra vosotros mismos, intentando dominar al resto. ¿No sabéis que cada uno fue hecho para un propósito especial único y diferente? Cogeos de las manos y venid conmigo, de ahora en adelante cuando llueva os uniréis y cruzaréis el cielo formando un gran arco de colores, como recuerdo que todos podemos vivir en paz.

martes, 14 de octubre de 2014

La Parábola y la Verdad

Los discípulos de un famoso sabio, le preguntaron el por qué acostumbraba a esclarecer la Verdad contando una historia. Él respondió:
—Todo esto puedo explicarlo contando una parábola sobre la propia Parábola. Un día la Verdad andaba visitando a los hombres sin ropa ni adornos, tan desnuda como su nombre, y todos los que la veían le daban la espalda, para nadie era bienvenida. La Verdad recorría los confines de la Tierra, despreciada y malquerida.
Una tarde, muy desconsolada y triste, la Verdad se encontró con la Parábola que paseaba alegremente, vestida de bellos colores.
—Verdad, ¿por qué estás tan abatida?—le preguntó la Parábola.
—Porque soy tan vieja y antigua que los hombres me evitan —replicó la Verdad.
—Qué disparate —dijo riendo la Parábola—. No es por eso que los hombres te evitan. Toma, ponte una de mis ropas y fíjate como la reacción es diferente…
Apresurada, la Verdad se puso una de las lindas prendas de la Parábola y de repente, en todos los lugares por donde pasaba era bienvenida.

La realidad es que la verdad incomoda, porque deja al descubierto las mentiras mal intencionadas, por eso a los hombres nunca les ha gustado la Verdad desnuda. El hombre la prefiere disfrazada, aunque siempre tratando de eludirla...

lunes, 13 de octubre de 2014

El rico y el espejo

Se cuenta que una vez un hombre muy rico fue a pedirle consejo a un sabio… El sabio lo tomó de la mano, lo acercó a la ventana y le dijo:
—Mira…

El rico miró por la ventana a la calle. El sabio le preguntó:
—¿Qué ves?

El hombre le respondió:
—Veo el ir y venir de la gente.

El sabio volvió a tomarlo de la mano y lo llevó ante un espejo y le dijo:
—¿Qué ves ahora?

El rico le respondió:
—Ahora me veo yo.
—¿Entiendes? —dijo el sabio—. En la ventana hay cristal y en el espejo hay cristal, pero el cristal del espejo tiene un poco de plata. Y cuando hay un poco de plata uno deja de ver a la gente y comienza a verse solo a sí mismo.