martes, 23 de julio de 2019

La bomba de agua

Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Llegó a una cabaña vieja en la que vio una antigua bomba de agua oxidada. Cogió la manivela y comenzó a bombear sin parar, pero no salía nada. Al lado había una botella de agua con una nota que ponía: 
«Vierta el contenido en la bomba para que ésta funcione. Después, llene la botella de nuevo antes de irse». 
El hombre dudaba sobre lo que debía hacer, porque no confiaba en que saliera agua y, si no lo hacía, se quedaría sin líquido para beber y temía acabar muriendo de sed. Finalmente se arriesgó y, aunque al principio parecía que no, acabó saliendo agua en abundancia, fresca y cristalina. El hombre pudo beber toda la que quiso y rellenó la botella para el siguiente viajero. Eso sí, añadió otra frase al mensaje: 
«Haga caso. ¡Funciona!». 
Esta historia nos enseña que las buenas oportunidades en la vida no abundan. Pero, cuando llegan, en muchas ocasiones nos frenamos porque las dudas y las inseguridades nos paralizan, por lo que solo acabamos «bebiendo» un sorbito de la vida, cuando si venciéramos nuestros miedos y temores, tendríamos a nuestro alcance la fuente para beber todo lo que deseáramos.

sábado, 20 de julio de 2019

Vivir el presente


"Vivir el presente" no es dejarse llevar: el verdadero significado de la frase más manida de la Psicología.  

En muchas ocasiones se equipara "vivir el presente" con desinhibirse o dejarse llevar por los impulsos del momento. En muchas otras se habla de ello de tal modo que parece que vivir el presente sea una fórmula mágica que equivale a ser feliz, automáticamente. Es fácil ver que esto es erróneo. Dejarse llevar por los impulsos no siempre da resultados positivos (internet está repleto de vídeos que lo demuestran), y en el presente también ocurren cosas desagradables, como la ruptura de una pareja, la inseguridad, las discusiones... Es cierto que la felicidad se vive en el presente, pero no al revés. La lógica dicta que, si llueve, debemos sacar el paraguas, pero también que por sacar el paraguas no haremos que llueva… pero a veces la lógica se nos escapa.

miércoles, 17 de julio de 2019

El tamaño importa

Hoy rescato un texto de uno de los grandes escritores de la historia, "El tamaño de las personas", de William Shakespeare:
Una persona es enorme para uno, cuando habla de frente y vive de acuerdo a lo que habla, cuando trata con cariño y respeto, cuando mira a los ojos y sonríe inocente. 
Es pequeña cuando sólo piensa en sí misma y le hace creer a los otros que piensa en ellos; cuando se comporta de una manera poco gentil, cuando no apoya, cuando abandona a alguien justamente en el momento en que tendría que demostrar lo que es más importante entre dos personas: la Amistad, el compañerismo, el cariño, el respeto, el celo y, asimismo, el amor. 
Una persona es gigante cuando se interesa por tu vida, cuando busca alternativas para tu crecimiento, cuando sueña junto contigo… Cuando trata de entenderte, aunque no piensen igual. 
Una persona es grande cuando perdona, cuando comprende, cuando se coloca en el lugar del otro, cuando obra, no de acuerdo con lo que esperan de ella, sino de acuerdo con lo que espera de sí misma. 
Una misma persona puede aparentar grandeza o pequeñez dentro de una relación, puede crecer o disminuir en un corto espacio de tiempo. 
Una decepción puede disminuir el tamaño de un amor que parecía ser grande... 
Una ausencia puede aumentar el tamaño de un amor que parecía ser ínfimo... 
Una decepción puede terminar con el respeto por alguien…
Una acción correcta puede enaltecer a otros... 
Es difícil convivir con esta elasticidad: las personas se agigantan y se encogen a nuestros ojos. Nosotros no juzgamos a través de centímetros y metros, sino de acciones y reacciones, de verdades o falsedades, de expectativas y frustraciones. 
No es la altura, ni el peso, ni la belleza, ni un título, ni el dinero lo que convierte a una persona en grande; es su honestidad, su decencia, su amabilidad y respeto por los sentimientos de los demás, por su sensibilidad sin tamaño...
El único signo de superioridad que conozco es la bondad...

martes, 16 de julio de 2019

Diferencia entre...

Diferencia entre querer y amar...
Te amo — dijo el principito.
Yo también te quiero — dijo la rosa.
No es lo mismo — respondió largamente el principito.
Querer es tomar posesión de algo, de alguien. 
Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto y compañía.
Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, 
es adueñarnos o desear algo para completarnos, 
porque en algún punto nos reconocemos carentes. 
Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. 
Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. 
Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados. 
Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. 
Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. 
El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, 
pues todos somos muy diferentes. 
Cada ser humano es un universo. 
Amar es desear lo mejor para el otro, 
aún cuando tenga motivaciones muy distintas. 
Amar es permitir que seas feliz, 
aun cuando tu camino sea diferente al mío. 
Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, 
es darse por completo desde el corazón. 
Por eso, el amor nunca será causa de sufrimiento. 
Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, 
en realidad ha sufrido por querer, no por amar. 
Se sufre por apegos. 
Si realmente se ama, no puedes sufrir, 
pues nada se ha esperado del otro. 
Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, 
por el simple y puro placer de dar. 
Pero es cierto también que esta entrega, 
este darse, desinteresado, 
solo se da en el conocimiento. 
Solo podemos amar lo que conocemos, 
porque amar implica tirarse al vacío, 
confiar la vida y el alma. 
Y el alma no se indemniza. 
Y conocerse es justamente saber de ti, 
de tus alegrías, de tu paz, 
pero también de tus enojos, 
de tus luchas, de tu error. 
Porque el amor trasciende el enojo, 
la lucha el error y no solo en momentos de alegría. 
Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, 
no porque me debas nada, 
no con posesión egoísta, 
sino estar en silenciosa compañía. 
Amar es saber que no te cambia el tiempo, 
ni las tempestades, ni mis inviernos. 
Amar es darte un lugar en mi corazón 
para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo 
y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. 
Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. 
La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.
Ya entendí — dijo la rosa.
No lo entiendas ¡vívelo!— dijo el principito.

sábado, 13 de julio de 2019

Parar el tiempo...


El tiempo viaja, suena a ciencia ficción, pero viajamos en el tiempo, todos los días. Un recuerdo de la infancia, nos transporta al pasado, un deseo te lanza directamente al futuro, y lo que es realmente difícil es mantenerse en el presente. Estar aquí y ahora.

Cuando eres un niño piensas que todo es para siempre, incluso tú mismo te crees eterno, y así vives. Los verbos solo tienen una conjugación: el presente, un presente eterno. Y, nuestro subconsciente  analiza nuestras emociones y debilidades más íntimas y lanza una cuestión inquietante: ¿conocemos realmente a las personas con quienes compartimos nuestra tiempo?

jueves, 11 de julio de 2019

Si te rindes...

Si te rindes habrás perdido,
si continúas, tendrás otra oportunidad, o todas las que quieras.
Si cada vez que quieras rendirte, sigues en tu lucha,
estarás más cerca de la victoria.
Gana o pierde, pero no te rindas nunca,
porque rendirse es abandonarse a uno mismo;
significa no tener confianza en ti
y creerte por debajo de las circunstancias.
Debes de creer que puedes con todo, que eres invencible,
entonces es cuando se consiguen las cosas.
Te deseo los cielos mas azules y un corazón en paz.
Una vida larga y Feliz...
Confianza en la voz que te habla desde tu interior.
Coraje para perseguir tus sueños.
Comprensión para las épocas en las que pierdes el rumbo.
Te deseo…
la posibilidad de llegar a ser todo lo que deseas.
Un trabajo para realizarte.
El permiso para perdonarte a ti mismo.
Si alguna vez no alcanzas a cumplir con tus objetivos,
que tu éxito mas destacado en la vida
llegue en el momento mas significativo para ti.
Un lugar en el que puedas vivir en armonía
con la naturaleza y con el resto del mundo.
Mágicas noches…
Diversión y entusiasmo cada día de tu vida.
Serenidad…
Personas para quienes seas muy importante
y que también sean importantes para ti.
Un hogar lleno de vida y amor.
Recuerdos de momentos y lugares
que permanezcan siempre muy cerca de tu corazón.
Y, no te rindas;
sonríe a la vida para que la vida
te presente las mejores oportunidades.

domingo, 7 de julio de 2019

Nuestra cumbre es ya universal


La cumbre de Gran Canaria está hoy de enhorabuena, porque la historia de sus aborígenes ha sido reconocida de interés universal. 

Hoy nos hemos despertado con la noticia que esperábamos, la UNESCO declara a “Risco Caído y las Montañas Sagradas” Patrimonio de la Humanidad. Todos los medios se han hecho eco de este reconocimiento a la historia de los aborígenes canarios. Un tesoro arqueológico que enriquece a Gran Canaria en particular, pero toda canaria se congratula de esta joya que es parte de España.

sábado, 6 de julio de 2019

Alcanzar la madurez


¿Cuándo somos (realmente) adultos? A esa pregunta, la neurociencia tiene la respuesta. Neurocientíficos de la Universidad de Cambridge señalan que hasta los 30 años nuestro cerebro no es maduro. Entonces ¿Qué factores intervienen a la hora de sentir que dejamos atrás la adolescencia? 

Decía, Hermann Hesse: "Yo creo que se puede establecer una división entre la juventud y la madurez. La juventud acaba cuando termina el egoísmo; la madurez empieza cuando se vive para los demás".

jueves, 4 de julio de 2019

¿Fría o caliente?

El sabio de una tribu reunió una noche muy fría a los más jóvenes en torno a una hoguera cerca del río. Sobre el fuego colgó una olla llena de agua y extendió una estera en el suelo en la que colocó tres vasijas de barro vacías. Cuando el agua comenzó a burbujear, el viejo jefe la echó en el recipiente que tenía a su derecha. Después cogió agua helada del riachuelo y la vertió en la vasija que estaba a su izquierda. En el recipiente del medio mezcló agua fría y caliente a partes iguales. Entonces le dijo a uno de los jóvenes: 
Pon la mano derecha en el agua helada y la mano izquierda en el agua caliente. Después saca las manos y coloca las dos en la vasija del medio. ¿Dime, cómo está el agua ahora? 
Sorprendido, el joven respondió: 
En mi mano derecha que ha estado en el agua fría, ahora siento calor; y en la mano izquierda que ha estado antes en agua caliente, ahora siento frío, pero mis dos manos están dentro de la misma vasija. 
Ante esta respuesta, el viejo sabio exclamó en voz alta: 
El agua puede estar fría o caliente; depende de cómo esté tu mano
Y prosiguió...
Como todo lo que sucede en la vida, puede ser bueno o malo. Eso depende ¿de qué...? 
De uno mismo… 
Afirmó convencido el joven que, tras el experimento se mostró muy satisfecho de haber comprendido la enseñanza del sabio.

miércoles, 3 de julio de 2019

El caballo salvaje y el jabalí

Un caballo salvaje saciaba su sed cada día en un río poco profundo. Allí también acudía un jabalí que, al remover el barro del fondo con su hocico y las patas, enturbiada el agua. El caballo le pidió que tuviera más cuidado, pero el jabalí se ofendió y lo trató de loco. El equino, lleno de ira, fue a buscar a un hombre y le pidió ayuda... 
Yo me enfrentaré a esa bestia, pero tú debes permitirme montar sobre tu lomo—, dijo el humano, y el animal estuvo de acuerdo. 
Encontraron al jabalí cerca del bosque y el hombre lo mató. Libre ya del jabalí, el caballo enfiló hacia el río para beber en sus aguas claras, seguro de que no volvería a ser molestado. Pero el hombre no tenía ninguna intención de bajar de su lomo. 
Me alegro de haberte ayudado. No sólo maté a esa bestia, sino que capturé a un espléndido caballo —, le dijo. 
Y, aunque el animal se resistió, el hombre lo obligó a hacer su voluntad y le puso rienda y montura. El caballo, que siempre había sido libre como el viento, por primera vez en su vida, tuvo que obedecer a un amo: «Las molestias que me causaba el jabalí no eran nada comparado con esto», se lamentaba. 
Esto nos enseña que, a veces, con el afán de castigar el daño que nos hacen, nos aliamos con quien sólo tiene interés en dominarnos y al final, salimos perdiendo...