
Durante nuestra vida vamos acumulando recuerdos que van quedando grabados en la memoria y recordar es una actividad sana. Es necesario abrir el baúl de los recuerdos y rememorar con alegría lo bueno vivido, para que en momentos bajos nos aleje la depresión y nos ayude a combatir el estrés, inyectando ilusión en el día a día. Está comprobado que se esté contento o se esté triste, esta actividad aparentemente improductiva pone en marcha el sistema de recompensa del cerebro y aumenta la motivación.
Como propone la letra de «El baúl de los recuerdos», de Karina, volver la vista atrás es bueno a veces y nos permite mirar hacia delante con menos temor. En especial si lo que sacamos del mítico baúl son recuerdos de los momentos agradables que hemos dejado atrás. Y es que este pasatiempo tan sencillo y aparentemente insustancial que hacemos de forma natural con cierta frecuencia es muy útil, porque nos ayuda a regular mejor las emociones, a alejar la depresión y nos hace más fuertes frente al estrés, como han demostrado varios estudios recientes.