Una noche tuve un sueño. Soñé que estaba caminando por la playa con el Señor y a través del cielo pasaban las escenas de mi vida.
Por cada escena que pasaba percibía dos pares de huellas en la arena. Una era la mía y la otra del Señor. Pero cuando terminó la última escena miré hacia atrás, hacia las huellas y noté que muchas veces en el camino de mi vida sólo habían un par de pisadas en la arena. Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles y angustiados de mi vida. Eso realmente me perturbó y dije entonces al Señor:
— Señor, tú me dijiste que si yo te seguía, siempre andarías a mi lado, sin embargo, he podido observar que en los momentos más difíciles de mi vida, sólo hay un par de huellas en la arena. ¿Por qué me has dejado sola cuándo más te necesitaba?
El Señor me respondió:
— Mi querida hija, yo te amo y jamás te abandonaría en los momentos de sufrimiento. Cuando sólo ves un par de huellas en la arena ¡hija mía!, es cuando yo te llevo en mis brazos.
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martes, 30 de diciembre de 2014
lunes, 29 de diciembre de 2014
Le pedí a Dios
Le pedí a Dios que me quitara mi orgullo, y dijo no, que no era algo que Él tuviera que quitarme, sino que yo tenía que entregar.
Le pedí a Dios que me concediera paciencia, y dijo no, que la paciencia es fruto de la adversidad, no se concede, se conquista.
Le pedí a Dios que me diera felicidad, y dijo no, que Él da bendiciones, la felicidad depende de mí.
Le pedí a Dios que me quitara el dolor, y dijo no, que el dolor y el sufrimiento me apartan de las preocupaciones mundanas y me acercan más a Él.
Le pedí a Dios que hiciese crecer mi espíritu, y dijo no, que debo crecer personalmente, pero que Él me podaría de vez en cuando.
Le pregunté a Dios si me amaba, y dijo sí, que sólo debo abrir mis ojos para contemplar la creación, y que al agradecer encontraré su amor.
Le pedí a Dios que me ayudara a amar a otros como Él me ama, y dijo:
—Por fin estás empezando a entender…
sábado, 27 de diciembre de 2014
No sólo con la palabra…

No te llenes la boca, no sólo con la palabra, también llena tu espíritu practicando. Actúa, porque solidaridad es todo lo bueno que puedas compartir. Palabra es el sonido o conjunto de sonidos articulados, escritos o hablados, que está dotado de una función y representa una idea. La palabra ‘solidaridad’ engloba toda una idea universal.
Un año más nos disponemos a actualizar unas fechas muy hermosas en las que rememoramos y celebramos el gran acontecimiento que cambió el mundo material por un mundo más humano. La fuerza de ese cambio está al alcance de toda persona de buena voluntad y que sea consciente de la diferencia entre alma y cuerpo. Todo el mensaje se condensa en el significado de una gran palabra que define la grandeza de la humanidad: solidaridad.
viernes, 26 de diciembre de 2014
Diálogo con Sócrates
—¿Cuál es la más antigua de todas las cosas?
—Dios, porque siempre ha existido.
—¿Cuál es la más hermosa?
—El universo, porque es la obra de Dios.
—¿Cuál es la más grande de todas las cosas?
—El espacio, porque contiene todo lo que ha sido creado.
—¿Cuál es la más constante?
—La esperanza, porque se queda con el hombre después de que él ha perdido todo.
—¿Cuál es la mejor de todas las cosas?
—La virtud, porque sin ella no existe nada bueno.
—¿Cuál es la más rápida de todas las cosas?
—El pensamiento, porque puede volar hasta el fin del universo.
—¿Cuál es la más fuerte?
—La necesidad, que obliga a enfrentar los peligros.
—¿Cuál es la más fácil?
—El dar consejos.
—¿Cuál es la más difícil de todas las cosas?
—¡Conocerte a ti mismo!
Gran verdad de ayer y hoy.
—Dios, porque siempre ha existido.
—¿Cuál es la más hermosa?
—El universo, porque es la obra de Dios.
—¿Cuál es la más grande de todas las cosas?
—El espacio, porque contiene todo lo que ha sido creado.
—¿Cuál es la más constante?
—La esperanza, porque se queda con el hombre después de que él ha perdido todo.
—¿Cuál es la mejor de todas las cosas?
—La virtud, porque sin ella no existe nada bueno.
—¿Cuál es la más rápida de todas las cosas?
—El pensamiento, porque puede volar hasta el fin del universo.
—¿Cuál es la más fuerte?
—La necesidad, que obliga a enfrentar los peligros.
—¿Cuál es la más fácil?
—El dar consejos.
—¿Cuál es la más difícil de todas las cosas?
—¡Conocerte a ti mismo!
Gran verdad de ayer y hoy.
miércoles, 24 de diciembre de 2014
La tienda
Tiempo atrás caminaba por el sendero de la vida y encontré un letrero que decía «LA TIENDA». Me acerqué a la puerta y la misma se abrió lentamente. Cuando me di cuenta, ya estaba dentro. Vi muchos ángeles parados por todas partes. Uno de ellos me entregó una canasta y me dijo:
—Elige tranquila, todo lo que un buen hijo de Dios necesita se encuentra en esta tienda.
Primero compré Paciencia. Luego, vi que el Amor estaba en la misma fila y también lo tomé. Más abajo había Comprensión, que siempre se necesita. Compré dos cajas de Sabiduría y dos bolsas de Fe. Me llamó mucho la atención el estante del Perdón y decidí llevar seis o siete de ellos.
En otros estantes me detuve a comprar Fuerza y Coraje para ayudarme en esta carrera de la vida. Cuando ya tenía la canasta casi llena recordé que necesitaba un poco de Gracias. Tampoco me podía olvidar de la Salvación que ese día la ofrecían gratis.
Caminé hasta la caja para pagar mi cuenta pues creí que ya tenía todo lo que necesitaba. Al lado de la caja vi la Oración y la puse con cariño en mi canasta, pues la necesito para poder avanzar en la vida. La Paz y la Felicidad estaban en los estantes pequeños y tomé también un envase de cada una. La Alegría colgaba del techo y arranqué una para mí.
Llegué al cajero y le pregunté:
—¿Cuánto le debo?
Con una amplia sonrisa, él me contestó:
—El Señor ya pagó tu cuenta, hace mucho, mucho tiempo…
martes, 23 de diciembre de 2014
El campo fértil
Un Maestro dejó a uno de sus discípulos un arrozal para que lo cuidara durante tres años. Cuando el primer año llegó a su término, el Maestro fue a ver el campo y la cosecha había sido muy buena, puesto que el discípulo había provisto a la tierra del agua que necesitaba. Transcurrió otro año y resultó que la cosecha fue más abundante que la anterior, puesto que el joven había abonado convenientemente el campo. Cuando el tercer año finalizó, el Maestro se dirigió al arrozal para ver los resultados obtenidos, pero resultó que el discípulo, entusiasmado con la producción del año anterior, abonó demasiado la tierra, dio muchísimo arroz pero tan pequeño y frágil que no servía para comerciar con él. En realidad fue una cosecha inútil, y el trabajo realizado no dio ningún fruto.
Entonces el Maestro dijo a su discípulo:
—Así pasa con las personas. Fortaleces a alguien cuando le ayudas un poco, pero si le ayudas demasiado, lo debilitas.
Entonces el Maestro dijo a su discípulo:
—Así pasa con las personas. Fortaleces a alguien cuando le ayudas un poco, pero si le ayudas demasiado, lo debilitas.
lunes, 22 de diciembre de 2014
La amante o la esposa
Un hombre que estaba con dos mujeres y no sabía qué decidir, preguntó a un sabio si debía quedarse con su esposa o con su amante…
El sabio tomó dos flores en su mano: una rosa y un cactus y le preguntó:
—Si yo te doy a escoger una flor, ¿cuál eliges?
El hombre sonrió y dijo:
—La rosa, ¡es lógico!
El sabio respondió:
—A veces, los hombres se dejan llevar por la belleza externa o lo mundano y eligen lo que brilla más, lo que aparentemente vale más; pero en estos placeres no está el amor. Yo me quedaría con el cactus, porque la rosa se marchita y muere; el cactus en cambio, sin importar el tiempo o el clima seguirá igual, verde, con sus espinas… y un día dará la flor más hermosa que jamás hayas visto.
Tu mujer conoce al hombre real: tus debilidades, tus defectos, tus errores, tus gritos, tus malos tratos y aun así, está contigo.
Y tu amante conoce al hombre superficial: tu dinero, tus lujos, tu sonrisa de felicidad, y por eso está contigo.
Ahora, dime hombre, ¿con quién te quedarás…?
sábado, 20 de diciembre de 2014
Ni tú ni yo somos los mismos
El Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión. Entre sus primos se encontraba el perverso Devadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo.
Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente, a su paso Devadatta le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. El Buda se dio cuenta de lo sucedido pero permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios.
Días después, el Buda se cruzó con su primo y lo saludó afectuosamente. Muy sorprendido, Devadatta preguntó:
—¿No estás enfadado, señor?
—No, claro que no.
Sin salir de su asombro, inquirió: ¿Por qué, no?
Y el Buda le contestó:
—Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando me fue arrojada.
Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente, a su paso Devadatta le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. El Buda se dio cuenta de lo sucedido pero permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios.
Días después, el Buda se cruzó con su primo y lo saludó afectuosamente. Muy sorprendido, Devadatta preguntó:
—¿No estás enfadado, señor?
—No, claro que no.
Sin salir de su asombro, inquirió: ¿Por qué, no?
Y el Buda le contestó:
—Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando me fue arrojada.
viernes, 19 de diciembre de 2014
El ratón y el camello
Un ratón se apoderó un día de la brida de un camello y le ordenó que se pusiera en marcha.
El camello era de naturaleza dócil y se puso en marcha.
El ratón, entonces, se llenó de orgullo. Llegaron de pronto ante un arroyo y el ratón se detuvo.
—¡Oh, amigo mío! ¿Por qué te detienes? ¡Camina tú que eres mi guía!
El ratón dijo:
—Este arroyo me parece profundo y temo ahogarme.
—¡Voy a probar! —Y avanzó por el agua.— El agua no es profunda. Apenas me llega a las corvas.
El ratón le dijo:
—Lo que a ti te parece una hormiga es un dragón para mí. Si el agua te llega a las corvas, debe cubrir mi cabeza en varios cientos de metros.
Entonces el camello contestó:
—En ese caso, deja de ser orgulloso y de creerte un guía. ¡Ejercita tu orgullo con los demás ratones, pero no conmigo!
—¡Me arrepiento! —dijo el ratón— ¡En nombre de Dios, ayúdame tú a atravesar este arroyo!
jueves, 18 de diciembre de 2014
No dejes para mañana
Mi amigo abrió el cajón de la mesita de noche de su mujer y sacó un paquetito envuelto con sumo cuidado.
—Éste paquete contiene ropa interior —dijo—, esperando un momento especial…
Tiró el papel y observó el precioso conjunto de seda.
—Lo compró la primera vez que fuimos a New York, hace 8 o 9 años… Nunca lo usó. Lo guardaba para una ocasión especial… pues bien, creo que ésta es la ocasión adecuada.
Su mujer acababa de morir. Se giró hacia mí y me dijo:
—Nunca guardes nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión especial.
Todavía pienso como me han cambiado la vida estas palabras. Ahora leo más y limpio menos. Me siento en la terraza y admiro el panorama sin prestar atención a los hierbajos del jardín. Paso más tiempo con los que quiero. He entendido que la vida es un conjunto de experiencias para gozar, no para sobrevivir. Ya no guardo nada. Uso los mejores vasos todos los días. Me pongo el traje nuevo para ir al supermercado. No guardo el perfume para fiestas especiales. La frase «Algún día…» ha desaparecido de mi vocabulario. Mira, lo que quieras hacer vale la pena hacerlo ahora…
No sé lo que habría hecho la mujer de mi amigo si hubiese sabido que no estaría aquí mañana. Creo que habría llamado a sus familiares y a sus amigos para despedirse, y a lo mejor habría llamado algún viejo amigo para disculparse por algún mal entendido.
Son estas pequeñas cosas no hechas, las que me molestarían, si supiera que tengo las horas contadas.
Estaría molesta por no haber conseguido desenmascarar a quienes mintiendo han sembrado discordia. Estaría molesta por no haber leído más y por no escribir todo aquello que quiero comunicar.
Estaría molesta por no haberme parado a contemplar los amaneceres y atardeceres, y por no haberme entregado al universo mirando a lo infinito.
Estaría molesta y triste por no decirles a los que me quieren, que yo también les quiero mucho.
Cada día, me digo a mí misma que éste es un día especial, porque, cada día, cada hora, cada minuto es especial.
—Éste paquete contiene ropa interior —dijo—, esperando un momento especial…
Tiró el papel y observó el precioso conjunto de seda.
—Lo compró la primera vez que fuimos a New York, hace 8 o 9 años… Nunca lo usó. Lo guardaba para una ocasión especial… pues bien, creo que ésta es la ocasión adecuada.
Su mujer acababa de morir. Se giró hacia mí y me dijo:
—Nunca guardes nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión especial.
Todavía pienso como me han cambiado la vida estas palabras. Ahora leo más y limpio menos. Me siento en la terraza y admiro el panorama sin prestar atención a los hierbajos del jardín. Paso más tiempo con los que quiero. He entendido que la vida es un conjunto de experiencias para gozar, no para sobrevivir. Ya no guardo nada. Uso los mejores vasos todos los días. Me pongo el traje nuevo para ir al supermercado. No guardo el perfume para fiestas especiales. La frase «Algún día…» ha desaparecido de mi vocabulario. Mira, lo que quieras hacer vale la pena hacerlo ahora…
No sé lo que habría hecho la mujer de mi amigo si hubiese sabido que no estaría aquí mañana. Creo que habría llamado a sus familiares y a sus amigos para despedirse, y a lo mejor habría llamado algún viejo amigo para disculparse por algún mal entendido.
Son estas pequeñas cosas no hechas, las que me molestarían, si supiera que tengo las horas contadas.
Estaría molesta por no haber conseguido desenmascarar a quienes mintiendo han sembrado discordia. Estaría molesta por no haber leído más y por no escribir todo aquello que quiero comunicar.
Estaría molesta por no haberme parado a contemplar los amaneceres y atardeceres, y por no haberme entregado al universo mirando a lo infinito.
Estaría molesta y triste por no decirles a los que me quieren, que yo también les quiero mucho.
Cada día, me digo a mí misma que éste es un día especial, porque, cada día, cada hora, cada minuto es especial.
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