martes, 30 de septiembre de 2014

El puercoespín

Cuenta la fábula que durante la Edad de Hielo muchos animales murieron a causa del frío, y el destino no reservaba un final distinto para nuestros amigos puercoespines.
Con gran temor por su futuro, estos animalitos decidieron juntarse en grupos para protegerse entre sí, pero tuvieron un gran inconveniente: las heridas causadas por las espinas de sus compañeros. Un poco desilusionados, los puercoespines se separaron, pero el frío creciente pronto los congeló y muchos animales terminaron muriendo ¿Qué podían hacer?
Ante tan dramático problema tenían dos opciones… Morir a causa de las bajas temperaturas o agruparse y aceptar las espinas de los demás compañeros… Y eligieron la segunda opción, entendiendo que para poder recibir el calor de los demás tendrían que adaptarse a la convivencia y aprender a soportar las pequeñas heridas que los seres próximos les podrían causar. Sólo así pudieron sobrevivir.

Así es. La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino una en la que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admira sus cualidades.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Rencor en el alma

Un día una mujer perdió al ser que más quería, su hijo. Rota de dolor, no comprendía porque Dios se había llevado a su hijo. Empujada por la ira fue a la iglesia a preguntarle el por qué.
Yo te rezo y te venero, pero no me escuchas…
Ofuscada y cegada por el rencor tomó una decisión:
No volveré a rezar, ni iré más a misa ni a la iglesia, ¿para qué? —se decía.
Un tiempo después todo parecía irle bien, pero ella no era feliz. Todos los días pasaba por delante de la iglesia, pero un día decidió entrar para hablar con la Virgen, quizás Ella la entendería porque también era madre.
Le rezó con devoción y le pidió que cuidara de su hijo. A partir de ese día, la mujer entraba con frecuencia a rezarle a la Virgen y siempre que tenía un problema, se lo contaba.
Pasados unos años, aunque se sentía mejor y la suerte la acompañaba, no conseguía ser feliz. Un buen día empezó a leer los Evangelios y aunque se sentía reconfortada, notaba una gran pena dentro de su alma. Se dirigió a la iglesia y se puso a los pies del Cristo. Con mucha humildad miró a Jesús crucificado y viéndolo cubierto de llagas sintió en su piel el sufrimiento de aquel cuerpo lacerado. Lloró de lástima y pena y mirando a la Virgen comprendió su dolor de madre.
En ese momento sintió fuego en su alma y como si su corazón se hubiera liberado de las ataduras que lo estaban ahogando, lloró y lloró amargamente recordando todos los años que llevaba viviendo en un sin vivir, porque tenía "rencor en el alma".
Entonces pensó, que por algún motivo especial Dios quiso llevarse a su hijo, aceptó la decisión del destino y con el alma en paz, le pidió perdón a Dios por su sinrazón. Un calorcito invadió su alma y su casa, y por fin recuperó el sosiego y la alegría de vivir.

También nosotros debemos revisarnos para ver si vamos por la vida con rencor en el alma. No cargues con rencor, porque solo te harás daño a ti mismo. ¡Libérate!, aceptando y perdonando.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Desde mi barca en retirada

No pretendo ser perfecta, pero sí quisiera ser una vieja que no saque de quicio a todo el mundo, que no exaspere a los demás.
No aspiro a ser una santa, pero sí una anciana que no se crea infalible, ni viva de quejas y temores.
No pretendo cambiar a estas alturas mis patrones de vida, pero sí convertir los años en espíritu y que fluya la dulzura; convertir las canas en acierto y que fluya el consejo; convertir las arrugas en sonrisas y reflejar lo que llevo dentro. Abrir paso a la precipitación de los demás, para que me perciban lo menos posible y no llegue a ser un estorbo.
No interferir en el camino de la juventud siempre con una censura y un repudio. Admitir los atenuantes que tienen para ser así y comprender que los buenos de ahora son quizás mejores que los de antes, porque transitan por mayores peligros y enfrentan peores tentaciones.
No es posible hacer juventud con la vejez, pero sí aminorar mi alteración, mi irritabilidad, mi depresión, mi desasosiego y mi inevitable deterioro.
No quisiera brillar en el mundo, pero sí quisiera desde mi sillón de soledad, dar alguna claridad.
No quisiera estar martillando sobre mi experiencia, porque sería inútil. A cada uno le gusta vivirla y descubrirla por sí mismo.
No pretendo llevar a nadie de la mano, cada cual quiere caminar solo su propio destino.

Pero sí deseo ser un faro en silencio que no apague su luz. Ser una barca en retirada llena de palomas, de historia, de relatos, de recuerdos que hablen, de miradas que descubran, de hechos que hagan pensar.
No desperdiciar la vejez. No mirar los años con miedo, dándoles a estos últimos un profundo sentido, porque son el espacio final para movernos y el momento irrepetible para la realización completa.
No hacer de la vejez un lastre y una insignificancia, sino una sombra que fue luz, un árbol que fue fruto y un camino que fue huella.
¡No quiero vivir en la oscuridad como algo inservible, sino pararme delante de una estrella para morir iluminada!

La autodestrucción

Explosión nuclear.

La palabra autodestrucción nos sugiere eliminación, decadencia, derrota. La denominada tendencia autodestructiva del ser humano es un concepto originado en los estudios sobre psicología y sociología. Comprende todas las conductas orientadas hacia la autodestrucción, indirecta o directa, del propio individuo o grupo. La tendencia autodestructiva es la conducta orientada hacia el suicidio ya sea en forma consciente o inconsciente, pero también, es la forma y manera de encausar malamente tu vida.

Está claro que la humanidad va camino de su autodestrucción. Se aniquila asfixiándose humanamente y envenenando el medio en el que habita.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Tú decides ser feliz

Durante un seminario para matrimonios, le preguntaron a una mujer:
¿Te hace feliz tu esposo? ¿Verdaderamente te hace feliz?
En ese momento el esposo levantó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabía que su esposa diría que sí, pues ella jamás se había quejado durante su matrimonio. Sin embargo la esposa respondió con un rotundo:
¡No! No me hace feliz. ¡Yo soy feliz! El que yo sea feliz o no, eso no depende de él, sino de mí. Yo soy la única persona de quien depende mi felicidad. Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera de alguna persona, cosa o circunstancia sobre la faz de la tierra, yo estaría en serios problemas. Todo lo que existe en esta vida, cambia continuamente: el ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc., y así podría decir una lista interminable. A través de toda mi vida, he aprendido algo. He decidió ser feliz y lo demás lo llamo experiencias: amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar. Hay gente que dice «no puedo ser feliz porque estoy enfermo», «porque no tengo dinero», «porque hace mucho calor», «porque alguien me insultó», «porque alguien no me valora», «porque alguien ha dejado de amarme», etc. Pero, lo que no sabes es que puedes ser feliz aunque estés enfermo, aunque no tengas dinero, aunque haga mucho calor, aunque alguien te insulte, aunque alguien no te valore, aunque alguien haya dejado de amarte...
Ciertamente es así. La vida es como una bicicleta: te caes si dejas de pedalear. Ser feliz es una actitud ante la vida que cada uno decide.  Pase lo que pase...¡Ser feliz depende de ti, tú decides ser feliz!

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Las dos ranas

Un grupo de ranas iban paseando por el bosque cuando, de repente, dos de ellas cayeron en un profundo pozo. En ese momento, todas las ranas pensaron que no habría manera de salvar a sus compañeras y que allí habían acabado sus días. Por eso, desesperadas y angustiadas, no paraban de gritarles:
—¡No podréis salir de ahí! ¡Dejad de saltar, no tiene sentido!
Pero las pobres no hacían caso a esos gritos de desaliento que sólo conseguían minar sus cada vez más escasa fuerzas. De hecho, uno de los anfibios pronto se desanimó, paró de saltar y se ahogó. La otra rana no se dejó vencer y siguió salta que salta pese a los agoreros gritos de sus congéneres:
¡No lograrás salir del pozo!
Finalmente, la rana salvó su vida. Pero fue gracias a que era sorda y pensó que las demás, con sus gestos y gritos la estaban animando a seguir esforzándose para salir del hoyo.

Es que una palabra de aliento puede sacar adelante a alguien que se encuentre desanimado, y una palabra destructiva puede desmoralizar hasta al más optimista.

martes, 23 de septiembre de 2014

Para vivir mejor

Haz como los pájaros: comienza el día cantando. La música es alimento para el espíritu. Canta cualquier cosa, canta desafinando, pero canta. Cantar dilata los pulmones y abre el alma para todo lo bueno que la vida te ofrece. Si insistes en no cantar, por lo menos escucha mucha música y déjate llevar por ella.
Ríete de la vida, ríete de los problemas, ríete de ti mismo. La gente comienza a ser feliz cuando es capaz de reírse de sí misma. Ríete de las cosas buenas que te suceden. Ríete abiertamente para que todos se puedan contagiar de tu alegría.
No te dejes abatir por los problemas. Si procuras convencerte de que estás bien, vas a terminar convenciéndote de que realmente lo estás y cuando menos lo pienses te vas a sentir realmente bien.
El buen humor, así como el mal humor, se contagian, ¿cuál de ellos vas a escoger? Si estás de buen humor, las personas a tu alrededor también lo estarán y eso te dará más fuerza.
Lee cosas positivas. Lee buenos libros, lee poesía, porque la poesía es el arte de aceitar el alma. Lee romances, historias de amor, o cualquier cosa que reavive tus sentimientos más íntimos y más puros.
Practica algún deporte y sosiégate con la meditación. Cuando no ves salida a tus inquietudes, el peso de la cabeza es muy grande y tiene que ser liberado positivamente. Buscar momentos para relajarte te hará sentir bien, más animado y más alborozado.
Encara tus obligaciones con satisfacción. Es maravilloso disfrutar de lo que hacemos. Valora y agradece lo que tienes. Pon amor en todo lo que está a tu alcance.
Cuando te propongas hacer algo, ¡métete de cabeza! No dejes escapar las oportunidades que la vida te ofrece, no vuelven. No eres tú que estás pasando, son las oportunidades que dejaste ir.
Ninguna barrera es infranqueable si estás dispuesto a luchar contra ella. Si tus propósitos son positivos, nada podrá detenerlos.
No dejes que tus problemas se acumulen, resuélvelos lo antes posible. Habla, conversa, explica, discute y perdona: el silencio mata.
Exterioriza todo, deja que las personas sepan que las estimas, que las amas, que las necesitas. ¡No te dé vergüenza amar; por el contrario, siéntete orgulloso de poseer el don de amar! Es hermoso hacer que los demás se sientan bien. El alma se ensancha y el horizonte se ilumina de esperanza.
Vuelve a las cosas puras, dedícate a la naturaleza. Cultiva tu interior y ella hará que brote belleza por todos tus poros. No seas aburrido… ¡Tú puedes! ¡Todos podemos! Entonces… ¡Ánimo y adelante! ¡VIVE MEJOR!

lunes, 22 de septiembre de 2014

El balsero y el estudiante

Un día, un joven estudiante naturalista sube a una vieja barcaza comandada por un viejito, de cuerpo fuerte y alma concreta. En el viaje, el joven sorprendido por la inmensidad y belleza del paisaje, se acercó para preguntar al viejito que dirigía la balsa hacia la otra orilla:
—Buen día señor ¿lleva mucho tiempo navegando por este río?
—Sí, toda mi vida fui balsero.
—¿Siempre haciendo la misma ruta?
—Sí, el tránsito de una a otra orilla me reporta el dinero necesario para vivir.
—Entonces, ¿sabrá usted decirme cómo se llaman esas hermosas aves que corretean en la orilla?
—No señor, disculpe que no sepa responderle, pero no sé cómo se llaman esas hermosas aves…
—¡Ah!, entonces amigo, ha perdido una gran parte de su vida por no conocer la variedad de aves del lugar.
El balsero sin saber qué responder continuó con su trabajo, mientras el estudiante observaba el paisaje. Al rato el estudiante vuelve a preguntar al balsero:
—¿Usted sabe decirme el nombre de esas hermosas flores, de tan variados colores que florecen por la ribera de este río?
—No señor, no lo sé. Sé que son flores, pero no sé qué flores son.
—¡Ah!, entonces amigo, usted ha perdido una gran parte de su vida al no conocer la hermosa variedad de flores del lugar.
El balsero continúa su viaje a través del río, mientras el estudiante seguía extasiado contemplando la naturaleza. El estudiante volviendo a dirigirle la palabra, le pregunta:
—Disculpe, ¿usted sabe cómo se llaman esos hermosos peces que nadan por las cristalinas aguas de este río?
—No señor, sólo sé que son peces, pero no sé su nombre ni nada referido a ellos.
—Qué lástima, sepa usted que ha perdido una gran parte de su vida al no saber nada de peces, ni de flores, ni de aves.
De pronto el balsero se da cuenta que la balsa comienza a hundirse de forma rápida, y le pregunta al estudiante:
—Disculpe, ¿usted sabe nadar?
—No, no sé, nunca tuve la necesidad de aprender.
—¡Ah, qué lástima!, entonces amigo, sepa que usted va a perder toda su vida y el conocimiento de todo lo que sabe porque vamos a naufragar.

sábado, 20 de septiembre de 2014

El valor del dinero

Lo que No se Compra con Dinero…

Con dinero se compra el Placer, pero no el Amor.
Con dinero se compra el Espectáculo, pero no la Alegría.
Con dinero se compra una Mascota, pero no al Amigo.
Con dinero se compra Lujos, pero no la Felicidad.
Con dinero se compra una Casa, pero no el Hogar.
Con dinero se compra una Cama, pero no el Descanso.
Con dinero se compra la Diversión, pero no los Sueños.
Con dinero se compra Alimentos, pero no el Apetito.
Con dinero se compra Medicinas, pero no la Salud.
Con dinero se compran Diplomas, pero no la Cultura.
Con dinero se compran Libros, pero no la Inteligencia.
Con dinero se compran Escuelas, pero no la Educación.
Con dinero se compran Tranquilizantes, pero no la Paz.
Con dinero se compra la Indulgencia, pero no el Perdón.
Con dinero se compra el Crucifijo, pero no la Salvación.
Con dinero se compra el Panteón, pero no el Cielo.

Recuerda, que todo lo que el dinero no puede comprar, Dios te lo regala diariamente.
Cuando se conoce a Jesús, Él te da todo y sin dinero. Isaías 55:1-5.

Nada de lo que puedas comprar con el dinero es lo más importante de tu vida. Lo que llena tu vida está dentro de Ti. Ese tesoro no tiene precio, es de más valor que el dinero.

Subsistir en la pobreza

Una señora pide en la calle.

Es increíble pero cierto y no es ciencia ficción. En la actualidad se invierte dinerales en la conquista de otros planetas, y se habla de viajes planetarios y de la posibilidad de comprarnos una parcelita en Marte, y yo me pregunto: ¿Por qué en esta Tierra nuestra, llena de miseria y de desigualdades no se esfuerzan por acabar con el dolor y sufrimiento de miles de millones de personas que pasan hambre y carecen de lo básico para vivir, antes de estar pensando en ocupar otros planetas?

Hubo un tiempo en que la pobreza era propia de una época, por el estancamiento y el poco avance evolutivo, pero se vislumbraba la esperanza. Hoy, tras los avances evolutivos sigue existiendo la pobreza, pero hoy la pobreza es creada, es una pobreza más pobre porque es excluyente y marginal. Una pobreza sin esperanza que te atrapa y de la que no te puedes librar, porque te hace presa de sus fauces.