Miguel de Unamuno, filósofo, lo advirtió en 1895: «La vida verdadera es la que no hace ruido. Buscad lo que es eterno en lo que no se ve». En defensa radical de la vida interior, el ensayista reivindica la inquietud y la profundidad frente a la prisa.
Mas allá de su tesis sobre el sufrimiento, Miguel de Unamuno
propone en sus obras una visión integral de la «buena vida» que resulta
sorprendentemente actual. Frente a la obsesión actual por la productividad, la
eficiencia y el éxito, su pensamiento reivindica algo aparentemente
improductivo: el ocio consciente. Para él, vivir bien no es vivir cómodo, sino
vivir despierto.
