sábado, 26 de septiembre de 2026

Diferencia entre ética y moral

 


En el habla cotidiano normalmente utilizamos, como sinónimos, las palabras "ética" y "moral". Estos dos conceptos tan usados en filosofía y psicología están relacionados, pero no son sinónimos, no obstante, existen diferencias importantes entre ambos términos que debemos conocer para no confundirlos. 

La ética y la moral son conceptos distintos que guían el comportamiento humano: la moral es el conjunto de normas y costumbres grupales aceptadas (lo que se considera "bueno" o "malo" en la práctica), mientras que la ética es la reflexión teórica y filosófica sobre esas normas, buscando principios universales. La moral se aprende y se impone socialmente, mientras que la ética parte de la reflexión individual.

sábado, 19 de septiembre de 2026

El valor de los principios internos

 


Qué significa el proverbio de la filosofía china: "La madera podrida no puede ser esculpida". El pensador Confucio recurrió a la imagen de un tronco deteriorado para ilustrar una idea central de su filosofía: el valor de los principios internos.

Este proverbio, "la madera podrida no puede ser esculpida" es una metáfora que simboliza la importancia de los valores internos y la educación moral. Confucio utilizó esta frase para explicar que una persona sin principios morales sólidos difícilmente puede ser educada o guiada, sin importar cuántos conocimientos o correcciones reciba. La enseñanza no prospera cuando el interior está corrompido. Este proverbio apunta directamente al valor del carácter.

sábado, 12 de septiembre de 2026

La empatía oscura

 


En todos los campos los descubrimientos avanzan, y gracias a las investigaciones se van despejando las incógnitas de lo desconocido. Verdaderamente la mente humana es imprevisible, este es el caso en el campo de la psicología, que hace unos años acaba de descubrir lo que nos faltaba: un nuevo rasgo de personalidad en el que convergen características propias del narcisismo con las clásicas capacidades de un individuo sensible y amable que escucha a los demás. Pero, cuidado, son todo un enigma, y te lían un brete del que es difícil librarte.

Con el cambio de siglo, una serie de investigaciones clave en el desarrollo de la psicología y el posterior auge de las redes sociales, empezaron a resultarnos habituales términos como narcisismo, maquiavelismo y psicopatía. Aprendimos a detectar lo que nos resulta tóxico y usamos tal palabra hasta la saciedad. Entendimos, incluso, que de nuestras relaciones familiares, sentimentales y laborales somos responsables principalmente nosotros mismos. Y que hay que ir colocando a cada persona, o personaje, en su debido sitio.

Este rasgo de personalidad 'la empatía oscura' se ha colado de lleno en la investigación psicológica, y su aparición recuerda a lo que sucedió en 2002, cuando se pudieron clasificar, precisamente, términos como personalidad narcisista, maquiavélica o psicopática, lo que se conoce como la Tríada Oscura -un trío de rasgos de personalidad negativos cuyo constructo fue acuñado por los investigadores Delroy L. Paulhus y Kevin M. Williams aquel año-. En 2021, un equipo liderado por la investigadora de la Universidad de Nottingham Trent (Reino Unido) Nadja Heym identificó por primera vez este tipo de individuo que parece sensible y amable, pero, en realidad, es un manipulador nato; su investigación se publicó en la revista Individual Differences y abrió un melón en la psicología.

sábado, 5 de septiembre de 2026

La virtud de corregir a otros

 




Corregir al que yerra es una obra de misericordia espiritual que busca ayudar al prójimo a volver al camino del bien con amor, humildad y respeto. Esta corrección busca salvar a un hermano del error, fortaleciendo la comunidad y promoviendo la verdad y la justicia. Eso implica preocuparse por el bienestar espiritual y moral de los demás, actuando no desde la crítica o el juicio, sino desde la caridad y la fraternidad cristiana. Es un acto de responsabilidad y amor que refleja la pedagogía de Dios, quien corrige con misericordia y paciencia.

La virtud de corregir a otros es fundamental en la vida cristiana y se manifiesta en la corrección fraterna, que es un acto de caridad y justicia. Esta virtud implica la capacidad de ayudar a los demás a mejorar y a corregir sus equivocaciones, lo que contribuye al conocimiento de los defectos personales y al conocimiento de la vida cristiana. La corrección fraterna es un deber de amor y justicia, es un instrumento de progreso espiritual, que permite a los individuos enfrentar sus defectos y errores con la ayuda de Dios para mejorar en su vida cristiana. Actualmente, han desaparecido los controles de calidad. Ya nadie corrige a nadie, ni siquiera por caridad cristiana. Y si lo hicieres, serás reprochado, y te dirán: "Yo soy así"; "yo hago lo que me da la gana y nadie se tiene que meter en mi vida...". Ya ni los hijos te hacen caso.