domingo, 22 de marzo de 2026

La volundad de Dios

 


“Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad; tu Ley la llevo dentro de mí”. Salmo 40:8.

¿Cómo puedo conocer la voluntad de Dios para mi vida? La voluntad de Dios es el plan soberano, los deseos y los mandamientos divinos que guían a los creyentes hacia la santificación, el amor al prójimo y la salvación, siendo descrita como "buena, agradable y perfecta". Se centra en conocer a Dios, obedecer su palabra (Biblia) y glorificarle a través de buenas obras.

La voluntad de Dios se conoce mediante la Biblia: Dios revela sus deseos a través de las Escrituras, las enseñanzas de Jesús y la oración. Incluye apartarse de la inmoralidad, controlar el propio cuerpo, actuar con rectitud y amor. Se trata de una decisión libre de la persona, de alinear sus acciones con el propósito divino, en lugar de amoldarse al mundo. Seguir su voluntad lleva a cumplir el propósito por el cual la persona fue creada, brindando paz y amor.

Para vivir bajo la voluntad de Dios, se recomienda la transformación de la mente mediante la Palabra, el amor fraternal y la confianza en su dirección.

Una vez que recibimos a Cristo por fe, somos hechos hijos de Dios (Juan 1:12), y Él desea guiarnos en Su camino (Salmo 143:10). Dios no está tratando de ocultarnos Su voluntad; Él quiere revelarla. De hecho, Él ya nos ha dado muchas, muchas direcciones en Su Palabra. Debemos "dar gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios" (1 Tesalonicenses 5:18). Debemos hacer buenas obras (1 Pedro 2:15). Y "pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación-antes-matrimonio". (1 Tesalonicenses 4:3).

La voluntad de Dios se puede conocer y demostrar. Romanos 12:2 dice: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta". Este pasaje nos da una secuencia importante: el hijo de Dios se niega a conformarse al mundo y por el contrario se deja transformar por el Espíritu. Cuando su mente se renueva de acuerdo a las cosas de Dios, entonces puede conocer la perfecta voluntad de Dios.

Conocer la voluntad de Dios es a veces difícil porque requiere paciencia. Es natural querer conocer toda la voluntad de Dios a la vez, pero no es así como Él usualmente obra. Él nos revela un paso a la vez — cada movimiento es un paso de fe — y nos permite continuar confiando en Él. Lo importante es que, mientras esperamos que nos siga dirigiendo, estamos ocupados haciendo el bien que sabemos que debemos hacer (Santiago 4:17).

A menudo, queremos que Dios nos dé detalles específicos: cómo relacionarnos, dónde trabajar, dónde vivir, con quién casarnos, etc. Dios nos permite tomar decisiones, y si nos sometemos a Él, Él tiene maneras de prevenir decisiones equivocadas (ver Hechos 16:6-7).

Sabemos qué, cuanto mejor conocemos a una persona, más nos familiarizamos con sus deseos. Por ejemplo, un niño puede ver una pelota que rebotó al otro lado de la calle, pero no corre tras ella porque sabe que "mi papá no querría que hiciera eso". No tiene que pedirle consejo a su padre sobre cada situación en particular; él sabe lo que diría su papá porque lo conoce. Lo mismo es cierto en nuestra relación con Dios. Mientras caminamos con el Señor, obedeciendo Su Palabra y confiando en Su Espíritu, nos damos cuenta que tenemos la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). Lo conocemos, y eso nos ayuda a conocer Su voluntad. Encontramos la guía de Dios fácilmente disponible. "La justicia del perfecto enderezará su camino; más el impío por su impiedad caerá". (Proverbios 11:5).

Si usted está caminando cerca del Señor y deseando de verdad Su voluntad para su vida, Dios va a colocar Sus propios deseos en su corazón. La clave es desear la voluntad de Dios, no la suya propia. "Deléitate asimismo en Dios, y él te concederá las peticiones de tu corazón" (Salmos 37:4).

Gracias, Señor, ¡por hacernos entender estas cosas! Gracias, por quienes nos ayudan a entenderlas.

Fotografía: Webp Org. Biblia Sagrada



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