Comenzamos la Semana Santa. Tenemos por delante siete días en
los que conmemoramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo Jesús, nuestro Señor. Vivámosla, hoy
más que nunca, como una oportunidad para descubrir, experimentar y fomentar
nuestra fe.
Sí, el Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa.
Esta celebración cristiana conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén,
donde fue aclamado por la multitud con ramos de olivo y palmas, representando
la aceptación de Jesús como Mesías y el inicio de su pasión.
El Domingo de Ramos es una fecha con profundo significado religioso y cultural en
la tradición cristiana. La Pasión del Señor representa el gran portal por el
que entramos en la Semana Santa, un tiempo en el que contemplamos los últimos
momentos de la vida de Jesús. Este Domingo recuerda la entrada de Jesús en
Jerusalén acogido por una multitud festiva. Ya en el año 400 se realizaba en
Jerusalén la procesión de las palmas.
El Domingo de Ramos Se celebra la "Semana Mayor"
que conmemoran litúrgicamente los misterios de la pasión, muerte y resurrección
de Nuestro Señor Jesucristo. Se conmemora lo descrito en los evangelios, la
entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, aclamado triunfalmente por una multitud
como el Mesías. Jesús iba montado en un asno y el gentío lo aclamaba al grito
de “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”.
En el Domingo de Ramos se nos ofrece una interpretación de nuestra vida y destino. Cada una de nuestras penas y dolores encuentra una respuesta en Jesús: ante preguntas como por qué sufrir, por qué morir, por qué tomar tantas decisiones incomprensibles a los ojos humanos, Jesús no nos dio respuestas vagas, sino que con su vida nos dijo que está con nosotros. Hasta el final. Nunca estaremos solos en nuestra alegría y en nuestro sufrimiento. Jesús está a nuestro lado, sosteniéndonos.
En el Domingo de Ramos se recuerda la entrada de Jesús a
Jerusalén para celebrar la Pascua. Se repite un rito que el pueblo de la
antigua alianza acostumbraba a realizar en la llamada "fiesta de las
tiendas", cuando ellos portaban ramos durante las conmemoraciones para
significar la esperanza en la venida del Mesías. En la nueva alianza, también
se elevan ramos y se cantan hosannas para significar que el Mesías tan esperado
y deseado está en el medio de nosotros.
En este día la Iglesia recuerda que el mismo Jesús que fue
aclamado a la entrada de Jerusalén será llevado a los tribunales, condenado,
crucificado y muerto, pasando por humillaciones y tormentos que tenían en vista
la Redención, la salvación de la humanidad, la victoria sobre el pecado y la
muerte.
La Semana Santa no es una celebración de "duelo" y "lamento", sino la semana que expresa el corazón del misterio pascual, cuando Jesús da su vida por nuestra salvación: por amor Jesús se hizo hombre, y por amor da su vida. En esta obediencia, Jesús ama al Padre y ama a los hombres que vino a salvar.
Los momentos centrales de la Semana Santa comienzan el jueves, ya durante el llamado Triduo Pascual que comprende, además del Jueves Santo, el Viernes Santo y el Sábado Santo. Caminando dentro de la liturgia de la Semana Santa siguiendo las recomendaciones y consejos de la Iglesia, se llega a la liturgia de la Vigilia Pascual: la bendición del fuego nuevo del cirio pascual; la proclamación de la Pascua, que es un canto de júbilo anunciando la Resurrección del Señor; la serie de lecturas sobre la Historia de la Salvación; la renovación de las promesas del Bautismo, por fin, la liturgia Eucarística jubilosa, honrando al Cordero Pascual que venció la muerte, el demonio y el pecado.
Domingo de Pascua. Para los católicos será el gran día y la más
importante celebración de la Fe: "Este es el día que el Señor hizo para
nosotros". La sugerencia es de cantar así con el salmista para que de ese
modo sea proclamado que la Pascua de Cristo se hace viva en cada uno, en cada
familia, en toda a Iglesia y en toda la creación.
"¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el rey de
Israel!" (Jn 12,1.9.12).
Que este Domingo de Ramos sea un tiempo de reflexión y encuentro personal que nos invita a detenernos y tomar conciencia de nuestras vidas: un punto de partida para vivir con más conciencia, más amor y más compromiso con los demás. Que el símbolo de las palmas que levantamos con alegría sea también un recordatorio de nuestra voluntad de caminar juntos en el camino de la fe, la paz y la esperanza. Hoy aclamamos a Cristo Jesús: ¡Hosanna, Hosanna! Él es nuestro Salvador, el Mesías, el Señor.
Fotografía: Internet

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