Una antigua leyenda de Namibia cuenta que, hace muchos años, el cocodrilo tenía la piel lisa y dorada como si fuese de oro.
Solía pasar todo el día bajo el agua y sólo durante la noche salía a la orilla. En ese momento, cuando la luz de la luna se reflejaba en su brillante piel, todos los animales de la sabana que iban hasta allí a beber se quedaban como hipnotizados mirando la belleza del reptil.
Pavoneándose de orgullo, el cocodrilo empezó a salir cada vez más a menudo durante el día y aunque iba completamente cubierto de lodo, el sol empezó a castigarle la piel.
Poco a poco su cuerpo quedó cubierto por la coraza de duras escamas pardas características de estos reptiles. Tras esta transformación, los otros animales dejaron de ir a beber durante las horas del día y ya no prestaban atención al cocodrilo.
El feroz animal, antes ufano de su piel, jamás pudo sobreponerse de semejante humillación y consumido por la vergüenza, desde entonces, siempre que se le acerca alguien se sumerge rápidamente en el agua, dejando sólo sus orificios nasales y sus ojos visibles en la superficie.
Es que no hay que ser tan arrogante por algo tan fugaz como la belleza.
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martes, 11 de noviembre de 2014
lunes, 10 de noviembre de 2014
El perro astuto
Un hombre montó una expedición para ir de cacería a África acompañado de su perro, pero el animal, curioso por naturaleza, se perdió en la selva.
Mientras el can intentaba recordar el camino de vuelta, vio cómo desde lejos venía hacia él una pantera a toda carrera. Temiendo ser devorado, descubrió un montón de huesos de animales y empezó a mordisquearlos.
Cuando el felino estaba a punto de atacarle, el perrito dijo en voz alta:
—¡Qué sabrosa pantera me acabo de zampar!
Tras oír esto, frenó en seco y salió corriendo por el camino que había venido.
—¿Qué animal será éste capaz de comerse a uno de mis congéneres? ¡A ver si el próximo voy a ser yo!— pensó la pantera.
Pero un mono que había visto toda la escena salió tras ella para explicarle el engaño:
—No seas tonta, no debes temerle, es un perro y los huesos ya estaban allí.
Tras descubrir la trampa, la pantera salió corriendo con el mono en su lomo, para darle su merecido al perro.
Éste los vio acercarse y sin perder la calma, se quedó dándoles la espalda y dijo:
—¡Hace media hora que le dije al mono que me trajera otra pantera y no aparece!
Buena lección. Nunca hay que darse por vencidos, debemos utilizar el ingenio como el astuto perro, sea cual sea la adversidad a la que nos enfrentemos.
sábado, 8 de noviembre de 2014
Cómo arreglar el mundo
Un científico se pasaba las horas encerrado en su estudio, preocupado en resolver los problemas del mundo. Un día irrumpió su hijo, de 6 años, con la intención de ayudar a su papá en el trabajo. Tras intentar, sin resultado, que el pequeño volviese a su cuarto para entretenerse con sus juguetes, el científico pensó una estrategia para tenerlo distraído un largo rato. Así qué, arrancó un mapamundi de una revista y con una tijera lo cortó en muchos pedazos. Después se lo entregó junto con un rollo de cinta adhesiva, diciéndole:
—¿Te gustan los rompecabezas? Te daré el mundo para que lo arregles. ¡Está roto! A ver si puedes recomponerlo.
El científico creyó que tendría entretenido a su hijo toda la tarde, pero cuál fue su sorpresa cuando, en poco más de una hora, el niño ya había resuelto el reto a la perfección.
—Tú no habías visto jamás este mapa, hijo mío. Dime, ¿Cómo lograste colocar todas las piezas en su sitio? —le preguntó sin salir de su asombro.
—Es verdad papá, pero cuando arrancaste la hoja de la revista vi que por la otra cara había un hombre, que sí sé cómo es. Así encajé las piezas y al girar la hoja, había arreglado el mundo.
¡Como la vida misma! Gran realidad y verdad, la solución a todos los problemas del mundo está en el hombre.
—¿Te gustan los rompecabezas? Te daré el mundo para que lo arregles. ¡Está roto! A ver si puedes recomponerlo.
El científico creyó que tendría entretenido a su hijo toda la tarde, pero cuál fue su sorpresa cuando, en poco más de una hora, el niño ya había resuelto el reto a la perfección.
—Tú no habías visto jamás este mapa, hijo mío. Dime, ¿Cómo lograste colocar todas las piezas en su sitio? —le preguntó sin salir de su asombro.
—Es verdad papá, pero cuando arrancaste la hoja de la revista vi que por la otra cara había un hombre, que sí sé cómo es. Así encajé las piezas y al girar la hoja, había arreglado el mundo.
¡Como la vida misma! Gran realidad y verdad, la solución a todos los problemas del mundo está en el hombre.
viernes, 7 de noviembre de 2014
Ubuntu
Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu de África. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y les dijo que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.
Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron unidos. Después se sentaron a disfrutar del premio. Cuando les preguntó porque habían corrido juntos, si uno solo podía haberse ganado el premio, les respondieron:
—¡UBUNTU! ¿Cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?
UBUNTU en la cultura Xhosa significa: «Yo soy porque nosotros somos». Eso nos falta a los humanos, más humanidad hacia los otros: «Soy porque ustedes son».
Una persona se hace humana a través de las otras personas, por tanto, una persona con UBUNTU es aquella que se alegra cuando otro es bueno en algo, cuando tiene destreza porque piensa que todos se pueden beneficiar. Todos son más… Cada persona decrece cuando otras son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados y oprimidos.
Ojalá que nos contagiemos un poco de este concepto de la ética UBUNTU y de ese modo de pensar para superar el individualismo en que vivimos. ¡Juntos somos más!
Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron unidos. Después se sentaron a disfrutar del premio. Cuando les preguntó porque habían corrido juntos, si uno solo podía haberse ganado el premio, les respondieron:
—¡UBUNTU! ¿Cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?
UBUNTU en la cultura Xhosa significa: «Yo soy porque nosotros somos». Eso nos falta a los humanos, más humanidad hacia los otros: «Soy porque ustedes son».
Una persona se hace humana a través de las otras personas, por tanto, una persona con UBUNTU es aquella que se alegra cuando otro es bueno en algo, cuando tiene destreza porque piensa que todos se pueden beneficiar. Todos son más… Cada persona decrece cuando otras son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados y oprimidos.
Ojalá que nos contagiemos un poco de este concepto de la ética UBUNTU y de ese modo de pensar para superar el individualismo en que vivimos. ¡Juntos somos más!
jueves, 6 de noviembre de 2014
El avaro y la pieza de oro
Erase una vez un avaro que había vendido todas sus pertenencias para comprarse una pieza de oro de considerable tamaño, la cual decidió enterrar junto a una tapia en un lugar apartado del pueblo. Allí iba todos los días para asegurarse de que nadie hubiese descubierto su escondite.
Lo que el avaro no sabía es que uno de los vecinos había observado sus constantes idas y venidas a aquel lugar y, sospechando que algo extraño sucedía, decidió cavar la tierra alrededor del muro. Al final, tras varios intentos encontró el preciado tesoro y, admirando entre sus manos la pieza de oro, se la llevó a su casa.
Cuando el avaro regresó al escondrijo y se dio cuenta de que le habían robado su tesoro, lloró de desesperación. Otro vecino del pueblo que lo vio angustiado, al enterarse de cuál era la causa de su lamento le dijo:
—No es algo tan grave lo que le ha sucedido. Coja una piedra y entiérrela en el mismo hueco. Imagínese que es de oro, al fin y al cabo, usted jamás haría uso del oro.
Lo que aprendemos de esta fábula es que el dinero y las riquezas no nos valen si lo queremos para verlo oculto, sin utilidad. Lo importante es que con nuestro dinero podamos comprar lo necesario para facilitar y mejorar nuestra vida y la de nuestros seres queridos.
La riqueza está en no crearse necesidades innecesarias.
Lo que el avaro no sabía es que uno de los vecinos había observado sus constantes idas y venidas a aquel lugar y, sospechando que algo extraño sucedía, decidió cavar la tierra alrededor del muro. Al final, tras varios intentos encontró el preciado tesoro y, admirando entre sus manos la pieza de oro, se la llevó a su casa.
Cuando el avaro regresó al escondrijo y se dio cuenta de que le habían robado su tesoro, lloró de desesperación. Otro vecino del pueblo que lo vio angustiado, al enterarse de cuál era la causa de su lamento le dijo:
—No es algo tan grave lo que le ha sucedido. Coja una piedra y entiérrela en el mismo hueco. Imagínese que es de oro, al fin y al cabo, usted jamás haría uso del oro.
Lo que aprendemos de esta fábula es que el dinero y las riquezas no nos valen si lo queremos para verlo oculto, sin utilidad. Lo importante es que con nuestro dinero podamos comprar lo necesario para facilitar y mejorar nuestra vida y la de nuestros seres queridos.
La riqueza está en no crearse necesidades innecesarias.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Cita en Samarkanda
El califa se asombró de ver al visir tan pronto aquella mañana y en un estado de agitación.
—Por favor, deje que me vaya de la ciudad en este mismo instante —le pidió el visir a su señor.
—¿A qué se debe estas prisas? —le preguntó el califa, a lo que su fiel servidor respondió:
—Esta mañana, cuando venía camino del palacio, alguien me ha tocado en el hombro y al girarme he visto que era la Muerte. Era una vieja dama completamente vestida de negro y seguro que me buscaba. Si me da su autorización, cogeré mi caballo y me iré. Así esta noche estaré a salvo en Samarkanda.
No acabando de creérselo, el califa se disfrazó como era habitual para recorrer de incógnito las calles de su ciudad. Cuando llegó a la plaza del mercado buscó a la Muerte y, efectivamente, aún estaba allí. El califa lleno de valor salió a su encuentro y le preguntó:
—Mi Visir es un honrado hombre joven, rebosante de salud. ¿Por qué, entonces, te acercaste a él esta mañana y lo miraste de forma amenazadora?
La muerte, sorprendida al ser interpelada por el califa, le respondió:
—No me acerqué a él con airea amenazante, sólo me mostré extrañada porque no esperaba verlo en el mercado, ya que de hecho, esta noche tenemos una cita en Samarkanda.
martes, 4 de noviembre de 2014
La leyenda de los palillos
Un hombre muy sabio aceptó el regalo de un mago que le prometió que le haría realidad dos de sus deseos.
El primero de ellos fue a visitar el infierno y nada más llegar allí vio a una multitud famélica sentada en una mesa repleta de todo tipo de apetitosos manjares. Pese a la buena apariencia y abundancia de platos, los comensales tenían cara de hambrientos y sus rostros estaban demacrados. Para comer tenían que servirse de unos larguísimos palillos y, por más que estiraban el brazo, jamás conseguían llevarse ni una migaja a la boca. Perplejo, pero satisfecho de haber podido conocer mejor cómo era el infierno, el sabio se dispuso a cumplir su segundo deseo.
La otra cara de la moneda era subir al cielo para comprobar con sus propios ojos todas las bondades que había leído y oído sobre el cielo. Muy sorprendido, vio que allí también habían mesas preparadas con deliciosas comidas, pero que, al contrario de los tristes habitantes del infierno, todos los seres celestiales sonreían satisfechos y rebosantes de salud. Y es que, aunque también disponían de larguísimos palillos para alimentarse, cada uno se preocupaba de alimentar al que tenía enfrente.
Es que, siempre que ayudamos a los demás, nos estamos ayudando a nosotros mismos.
Las canciones de la abuelita

El niño era muy feliz junto a su abuelita. Esta se pasaba tiempo contándole cuentos e historias y su nieto escuchaba sin pestañear. También le cantaba las canciones que recordaba de cuando era niña y algunas que había escrito para su nieto.
Con el fin de que aprendiera las letras vocales, la abuelita le cantaba:
Vamos a cantar, con la letra a.
Vamos a leer, con la letra e.
Vamos a escribir, con la letra i.
Yo, con la letra o.
Tú, con letra u.
a, e, i, o, u… a, e, i, o, u.
El niño con gran expresividad imitaba los gestos de la abuela y llenos de alegría se abrazaban y se reían alborozados.
Cuando la abuela tenía que interrumpir los juegos para atender alguna tarea, el niño la acompañaba y paciente esperaba que terminara para iniciar los entretenidos y amenos ratos.
La abuela también con la idea de indicarle los tiempos de juego y descanso le cantaba:
¿Qué hora es?
Es la hora de jugar, de jugar.
¿Qué hora es?
Es la hora de reír, ja, ja, ja, ji, ji, ji.
¿Qué hora es?
Es la hora de comer, ñam, ñam, ñam, de comer.
¿Qué horas es?
Es la hora de dormir, de dormir, ¡chiiist!
A jugar… A reír… A comer… A dormir…
Era divertido porque, señalando el reloj en la muñeca, cada actividad iba seguida de gestos y risas. Además, la abuela llegado el momento de comer o de dormir, se lo recordaba cantando.
Parecían dos niños amorosos. La abuelita y el nieto se querían y se entendían, su corazón era uno que latía en dos cuerpos.
Fotografía: Suny Schmidt, cc.
lunes, 3 de noviembre de 2014
No es mi problema
Un ratón, mirando desde agujero en la pared ve a un granjero y a su esposa abriendo un paquete. Pensó que podía ser comida, pero quedó aterrorizado cuando descubrió que era una trampa para ratones. Fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos los animales:
—¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!
La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levantó la cabeza y dijo:
—Discúlpeme Sr. Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, más a mí no me perjudica en nada, por tanto, no me incomode.
El ratón fue hasta el cordero y le dice:
—¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!
—Discúlpeme Sr. Ratón, más no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones.
El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo:
—Pero ¿acaso yo estoy en peligro? Pienso que no.
Entonces el ratón volvió a la casa, preocupado y abatido para encarar a la ratonera del granjero.
Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una serpiente venenosa. La serpiente veloz picó a la mujer. El granjero la llevó inmediatamente al hospital, pero ella volvió con fiebre muy alta.
Todo el mundo sabe que para reconfortar a alguien con fiebre, nada mejor que una nutritiva sopa. El granjero agarró su cuchillo y fue a buscar el ingrediente principal, la gallina. Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarlos, el granjero mató el cordero. La mujer no mejoró y acabó muriendo. El granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.
¡Ojo! La próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que no te incumbe... mejor piénsatelo dos veces.
domingo, 2 de noviembre de 2014
Recuerdos
Los recuerdos se clavan en mi retina.
Veo en una pantalla inmensa,
momentos con mis seres queridos
que a mi lado no se encuentran.
Quisiera detener el tiempo
para encontrar la alegría:
en vivencias añoradas
con el calor de la familia.
Padres que nos dan el ser
luego, se van y nos dejan.
Son las cosas del destino
que hay que sufrir aunque duela.
Cuando son padres tan buenos
quieres gozar de su presencia.
Dios los quiere en el cielo.
Los hijos los llora en la tierra.
¡Señor! No te pregunto
por qué te has llevado a mis padres.
Gracias te doy por dármelos…
Para ellos mi amor, mi homenaje.
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