sábado, 30 de mayo de 2026

El orgullo de ser canario


 

Nacer y vivir en las Islas Canarias, es tener la auténtica sensación de haber conocido el verdadero paraíso. No solo por las famosas playas y por su paisaje, también por su gran cultura, su gente, su gastronomía y lo que unifica a todas las islas: El orgullo de ser canario.

¡Ser canario es mi razón! Los canarios, unidos todos, con una sola voz, para gritar a los cuatro vientos el orgullo y la suerte de pertenecer a este increíble lugar. ¡Qué suerte vivir aquí! Por su clima, por sus playas, por su mar, por su cielo, por sus montañas, por sus atardeceres… Orgullosa de mi gente, de mi habla, de mis antepasados y de cada rincón de esta tierra mía, en la que tuve la inmensa suerte y fortuna de nacer, de vivir y de sentir el latir de la esencia de mis raíces.

Canarias es diferente, y ser canario es algo mucho más grande que haber nacido en las islas. Es una forma de vivir, de respetarnos los unos a los otros y compartir con todo el mundo aquello que nos hace únicos: nuestro sentimiento. Sentimiento de pertenencia por vivir en unas islas singulares con gentes especiales, donde el clima y la cultura nos caracteriza. Ser canario es un sentimiento que nos identifica. Somos salitre en la piel y volcán en las entrañas: Esa es la razón de ser canarios.

Canarias es tierra de acogida, de gente noble y generosa, toda persona que llega se siente en casa, sienten la canariedad como experiencia, no como certificado. La conclusión es clara, la canariedad no se reduce a una partida de nacimiento ni a una etiqueta administrativa. Para ser canario no hace falta nacer aquí; hace falta haber mirado este mar, haber sufrido y disfrutado en estas islas y haber hecho un trozo de vida en ellas. La identidad se vive y se siente, no se imprime en un documento.

Ser canario y ser español es una compatibilidad, no un conflicto. Es decir, para la inmensa mayoría, se puede ser canario y español sin conflicto. Canarias también es España, pero la base, el suelo, la raíz, es Canarias. La pertenencia no se vive como un dilema, sino como una compatibilidad natural en la que el territorio cercano, actúa como primer ancla identitaria: En la escala de pertenencia, primero el pueblo o ciudad, luego la isla y en tercer lugar Canarias en su conjunto. Luego España y después Europa. La identidad se construye desde abajo, desde el entorno inmediato hacia lo global, no al revés.

Canarias no es solo un paisaje para vender vacaciones. Canarias es un pueblo que se reconoce en su barrio, en su acento y en su manera de ser. Si queremos estar a la altura de esa identidad, la política tiene que dejar de mirarse desde su privilegio y empezar a mirar a la plaza. Porque la canariedad, no se manifiesta con palabras, ni logos, ni banderas, se practica. Y, al final, un canario no se rinde: se levanta, se sacude y sigue bregando.

Nuestras Islas Canarias esconden mucho más que una belleza excepcional, atardeceres de ensueño y espectaculares costas. De hecho, se sabe que hay rincones cuyo protagonismo recae no tanto en su aspecto sino más bien en las historias que hay tras ellos.

Las leyendas de Canarias son parte de una tradición y del folclore isleño que dota de vida y poesía a un singular paisaje que a veces parece de otro planeta de belleza penetrante e intensa. Fábulas o historias de este tipo hay muchas, sobre todo las que tienen como protagonistas a la población aborigen de estas ínsulas, quizás por irse mitificando y modificando los documentos y las historias por medio de la tradición oral, que atestiguan su vida a lo largo de los siglos. Son una parte fundamental de la cultura e historia de la región. Transmitidas de generación en generación, estas historias se han convertido en una parte integral de la identidad canaria. Mitos, leyendas y misterios en la antigüedad de Canarias, unas más populares que otras. Cada leyenda cuenta una historia local, única, relacionada con la gente, la geografía, la flora, la fauna…

La isla de San Borondón. Existe varias versiones:

Los inicios de esta leyenda se remontan al siglo VI y vienen de la mano de San Brandán, el navegante que dedicó su vida a predicar el cristianismo en numerosos territorios del océano atlántico. En uno de sus viajes, se cuenta que San Brandán fue guiado por un pez gigante a un auténtico paraíso terrenal concebido como la novena isla de Canarias.

A pesar de tratarse de una simple fábula, para los navegantes más intrépidos esto suponía un auténtico reto. De tal manera, tuvieron lugar numerosas expediciones destinadas a encontrar aquella misteriosa isla. Fue en 1721 cuando tuvo lugar la última de ellas, organizada por Gaspar Domínguez.

Tras tantos intentos fallidos, San Borondón finalmente quedó en la imaginación para convertirse en una auténtica leyenda. Dicen que, si tienes suerte y estás atento, en algún momento de tu vida podrás divisarla en el horizonte, como si de un espejismo se tratara.

El Salto del Enamorado. La Palma:

Cuenta la leyenda que un pastor de Puntallana en la isla de La Palma, quedó totalmente prendado de una muchacha que no le correspondía. La joven, cansada de la insistencia del pastor, decidió ponerle una prueba imposible para deshacerse de él.

El reto consistía en dar tres vueltas al vacío sobre el filo de un barranco. Si lograba superar la prueba, la doncella correspondería a su amor. El intrépido pastor sujetó la lanza y dio la primera vuelta gritando “en el nombre de Dios” y consiguió pisar tierra. Confiado, colocó de nuevo la lanza y dio la segunda vuelta exclamando “en el nombre de la Virgen” y la completó de nuevo con éxito. Finalmente, cuando se disponía a dar la tercera vuelta grito “en el nombre de mi amada” con tan mala suerte que cayó al vacío. Desde entonces, los locales denominaron a este risco como ‘El Salto del Enamorado’ para recordar la osadía del pastor.

El diablo de Timanfaya. Lanzarote:

Esta historia tiene lugar en Timanfaya, Lanzarote. En un día especial para dos enamorados que estaban a punto de casarse. Pero durante la celebración de la boda, quedaron sorprendidos ante un fuerte estruendo acompañado de una gran explosión que hizo temblar el suelo. Del cielo empezaron a caer una gran cantidad de rocas y lava, destrozando todo lo que se les cruzaba. Ante lo sucedido, los asistentes trataron de escapar esquivando los trozos de piedra como si de flechas se tratase. Pero para su descontento, una de estas rocas termina impactando sobre la joven muchacha, quedando sepultada. Por desgracia, cuando el novio consigue desplazar la enorme piedra con la ayuda de una forja, descubre que ya era demasiado tarde.

Tras esto, decide tomar el cuerpo sin vida y atravesar el valle en busca de refugio, aunque esto ya no fuese de ayuda para su amada. Se dice que a pesar del humo y de las cenizas, algunos habitantes del pueblo pudieron observar la silueta del joven en una colina a la luz de la Luna. En ese momento pudieron percatarse de cómo este levantó la forja de cinco puntas con sus dos brazos listo para desaparecer en el árido terreno de Lanzarote. Al contemplar el fatídico final de la joven pareja, los testigos allí presentes solo pudieron suspirar de tristeza al eco de: “pobre diablo”.

El grito de Ferinto. El Hierro:

Ferinto era el nombre de un bimbache, luchador como pocos, que le hizo frente a las tropas del conquistador. Jean de Bethencourt. Se cuenta, que siempre escurridizo, lograba librarse de los soldados enemigos. Sin embargo, un amigo lo traiciona a cambio de dinero, indicando donde vivía. Tras hacerle una encerrona intenta huir, pero al serle imposible acaba luchando para salvar su vida. Pero eran demasiados los hombres de Bethencourt. Sabiendo que iba a morir se lanza al vacío. Fue tan fuerte el grito que dio que según se cuenta se extendió por toda la isla. Todos supieron que Ferinto había muerto, incluida su propia madre.

La maldición de Laurinaga. Fuerteventura:

La historia comienza con la seducción por parte de don Pedro Fernández de Saavedra, señor de Fuerteventura, de una joven indígena llamada Laurinaga, con la que tuvo un hijo. Sin embargo, él se acabó casando con una mujer de “buena cuna” con la que tuvo varios hijos. Uno de ellos, Luis Fernández de Herrera intentó violar a una indígena. Un agricultor intentó salvar a la joven de manos de don Luis. Don Pedro, que estaba cerca por estar de cacería, fue en defensa de su hijo y mató al campesino.  Una anciana indígena, madre del joven, también fue. Allí dijo a don Pedro que era Laurinaga y ese su hijo, lanzando luego una maldición sobre la isla. Según la tradición desde este momento la isla se hizo desértica.

Leyenda de Iballa. La Gomera:

Iballa era una joven y bella indígena gomera que logró enamorar al Conde de la isla, Hernán Peraza. Sabiéndolo, un grupo de rebeldes liderados por Hupalupa y Hautacuperche, preparan una emboscada a Peraza. Una vez lo descubre Peraza intentó escapar vestido de mujer. Pero fue reconocido rápidamente. Así el Conde decide finalmente luchar contra los rebeldes. Sin embargo, logran abatirlo rápidamente. Una vez se entera de la muerte de su marido Beatriz de Bobadilla prepara su venganza, por miedo a una rebelión. Pide ayuda al Gobernador de Gran Canaria, Pedro de Vera, quien comienza una dura represión contra los gomeros. Muchos de los que no murieron fueron vendidos como esclavos.

Guayota, el diablo que habitaba en el Teide. Tenerife:

Según cuenta la leyenda, en Tenerife existió un ser malvado llamado Guayota. Un día, este raptó a Magec, el dios del sol y de la luz para los guanches, dejando así toda la Isla sumida en la más absoluta oscuridad. Ante ello, los guanches acudieron al dios de los cielos, Achamán, para pedirle ayuda. Achamán decide enfrentarse a Guayota y da comienzo a una tormentosa lucha. Pero a diferencia de la anterior, esta leyenda sí que tiene un final feliz, ya que Achamán logra reducir a Guayota y liberar a Magec, volviendo así la luz a la Isla. Achamán decide tapar la boca del volcán para que Guayota no pudiese volver a salir, quedando así atrapado para el resto de los tiempos.

Se dice que desde entonces este demonio sigue viviendo en el interior del volcán y que puede olerse su maloliente respiración desde la parte más alta del Teide.

La Leyenda de Bentejuí de Agáldar. Gran Canaria:

Bentejuí era hijo del guanarteme Bentagoyhe, pero no pudo heredar el cargo debido a que era menor de edad en el momento de la muerte de su padre. En su lugar, el guanarteme de Agáldar, Tenesor Semidán, asumió el poder de manera provisional. Bentejui Semidán fue un líder guerrero de Gran Canaria, que se resistió militarmente a la conquista de la isla por parte de los conquistadores de la Corona de Castilla.

Al caer Agáldar, la resistencia del guanartemato contra el tratado con Castilla, se traslada a las zonas montañosas del interior, donde Bentejuí, contando con el apoyo del faycán de Telde, Tazarte y de la princesa galdense Guayarmina Semidán, organiza la última resistencia en los altos rocosos de la isla. Tenesor se reúne con ellos para tratar de convencerlos de que cesen en la rebelión, conversa con Guayarmina y con Bentejuí en la fortaleza de Ansite. Tras la reunión, Guayarmina baja y se entrega, mientras que Bentejuí y el Faycan de Telde se suicidan siguiendo el ritual Canarii, despeñándose por el barranco. La leyenda cuenta que se lanzaron al vacío al grito de libertad: ¡Atis Tirma! (Atis o Axit, significa “viva” y Tirma o Dirma, “montaña sagrada”), encomendándose así a la montaña sagrada desde la que saltaron, para poder viajar al otro mundo, el de los espíritus.

Cuando me preguntan de dónde soy, esta es mi respuesta: Soy canaria  de las 8 islas, de la provincia de Las Palmas, mi isla es Gran Canaria, vivo en las Palmas de Gran  Canaria. Nací en los altos del municipio de Gáldar; en la cumbre de Gran Canaria está mi cuna y mis raíces, Juncalillo es el lugar que me vio nacer y crecer. Agáldar, el reino de los Guanartemes, fue la primera capital prehispánica, con un pasado cargado de historia que engrandece hoy a la ciudad de los Caballeros de Gáldar.

Sí, orgullosa de ser canaria de Gran canaria: grancanaria, canariona, canarii…  Ese orgullo se refleja en una isla única, conocida como un continente en miniatura: dunas que parecen desiertos, bosques de laurisilva, paisajes petrificados, montañas imponentes, barrancos profundos, lugares sagrados donde se conservan monumentos y cuevas cargadas de historias que guardan la memoria de los antiguos habitantes, nuestros ancestros...

Canarias es más que un lugar, es algo que te sigue adónde vayas, porque se lleva dentro del alma.

 ¡Feliz Día de Canarias!



Fotografía: Internet

 

 

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