"Haz lo correcto por ser lo correcto" es un principio de integridad absoluta: actuar con ética, honestidad y justicia, incluso cuando nadie mira y no haya recompensa inmediata. Representa la fortaleza interior, el respeto propio y la madurez moral de elegir el bien por convicción, no por miedo o beneficio.
Una de las tendencias de crianza actuales más típicas, tanto en
las familias como en las primeras etapas educativas, es el aprendizaje por
premiación o refuerzo positivo. Cuando un niño hace algo bien, se le refuerza a
través de regalos, comida rica, en
definitiva, se le premia; aunque también se podría considerar un chantaje por hacer lo que debe hacer. Sin embargo, si se comporta mal, se omite cualquier refuerzo o incluso se le castiga.
Aunque pueda parecer que este tipo de comportamiento es algo
relativamente moderno, hace aproximadamente 250 años Immanuel Kant ya habló de
ello. “Si castigas a un niño por ser malo y lo recompensas por ser bueno, hará
lo correcto por el bien de la recompensa”, recalcó como síntesis de su crítica
a la moral heterónima.
Cuando se cría a los niños en base a los principios de
Imperativo Hipotético, no se están educando personas con “buen corazón”, sino
“buenos negociadores” que únicamente buscan su propia satisfacción. Por ello,
de lo que se trata para el alemán, es de ser capaz de despertar la conciencia de
las personas jóvenes para que actúen bien únicamente por el mero hecho de
hacerlo bien.
"Siempre es el momento adecuado de hacer lo
correcto" dijo,
Martin Luther King.
La importancia de "hacer lo correcto"... Haz lo
correcto sin condiciones, simplemente por el mero hecho de actuar a través de
la razón y cumplir con lo que está bien. Más que nada, porque de esta manera,
las personas actuarán conforme a lo que se espera de ellas, mientras que de la
otra forma, solo lo harán cuando exista una recompensa que nunca podrá
desaparecer para que se siga obrando positivamente.
Esto es cuestión de educación y de razonamiento. Mis padres, de pequeña, me inculcaron la convicción de que en la vida siempre hay que hacer "lo correcto". Hacer lo correcto te proporciona satisfacción y seguridad en tu manera de ser y de actuar. Para ser feliz hay que hacer camino al andar por la senda marcada por nuestros valores, productos de la educación que hemos recibido, por nuestros pensamientos y por los resultados de nuestra conducta. Una persona con principios y valores, no se deja llevar de personas miserables que actúan por rebeldía, despecho, envidia o venganza, y se unen a esa mala gente. Personalmente creo que actúo correctamente cuando lo que siento, lo que pienso, lo que digo y lo que hago, están en consonancia con mis principios y valores.
Hacer lo correcto significa deshacerse de todo lo que no está
bien en nuestras vidas. Por supuesto, ninguno de nosotros acierta todas las
veces, todos cometemos errores. Como apunta Ken Costa: “Solo crecemos en
sabiduría si aprendemos de nuestros errores”.
Cada uno de nosotros podríamos tener una definición distinta de lo que consideramos correcto. A priori, se trata de un término subjetivo que dependería de los valores y prioridades personales. Aunque podría ser, que lo que es correcto para mí, no tuviera porqué serlo para otros. Como sociedad creo que nos hemos puesto de acuerdo en ciertas pautas generales que no deben ser correctas. Prescindiendo del relativismo cultural, lo correcto sería hacer las cosas que están bien en un sentido universal.
En ocasiones hacer lo correcto pone a prueba nuestra integridad, nos obliga a salir de nuestra zona de confort y a veces nos obliga a tomar decisiones incómodas. Como contrapartida el valor de hacer lo correcto dota de congruencia a nuestras acciones y nos hace confiables y valiosos de cara a los demás.
También, pudiera ser, que como no somos perfectos no siempre se consigue esa coherencia, pero procuro rodearme de personas con las que comparto valores y principios y se esfuerzan también por hacer lo correcto. Aunque no siempre es fácil hacer lo correcto, porque muchas veces "por hacer lo que es correcto y actuar con justicia, ética y valores", uno es "golpeado".
La verdadera virtud se demuestra cuando las acciones no
buscan reconocimiento ni están bajo vigilancia. A menudo, lo correcto coincide
con el camino más difícil o menos popular, pero ofrece tranquilidad a largo
plazo.
Dijo un sabio: "Procura siempre ponerte algo que combine, por ejemplo: Que la cabeza haga juego con el corazón y las palabras con las acciones, porque la verdadera elegancia de una persona no está en la ropa que viste, sino en la coherencia con la que vive".
La motivación nace de los valores personales, no de la
obligación o el temor a las consecuencias. Implica, en cada situación, un compromiso constante con
la honestidad y la justicia, independiente de si otros actúan
de la misma manera o no.
“Haz lo correcto porque es lo correcto”.
Fotografía: Internet

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