sábado, 16 de mayo de 2026

Día de la Convivencia en Paz

 


“Haz de tu corazón una zona de paz”. Jack Kornfield.

Hoy 16 de mayo es el “Día Internacional de la Convivencia en Paz”. Convivir en paz y armonía implica aceptar diferencias, comunicarse asertivamente, y respetar a los demás para construir relaciones positivas. Requiere empatía, tolerancia, gestionar conflictos sin violencia y fomentar la unión en casa y la sociedad. Es una responsabilidad personal que nutre el bienestar. La convivencia no es imposición, es reflexión, dialogo, sinceridad y aceptación de responsabilidad.

“Promover la convivencia significa ante todo perpetuar la memoria de las atrocidades del pasado. Porque no olvidar nunca la espiral mortal que puede engendrar el odio al prójimo significa recordar que el respeto a los demás sigue siendo la condición imprescindible para sentar las bases de la paz”. Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO (16 de mayo de 2024).

“No permitas que el comportamiento de otras personas destruya tu paz interior”. Dalai Lama. 

Convivir en paz en el hogar y en sociedad. La paz no sólo es la ausencia de conflictos, convivir en paz consiste en aceptar las diferencias y tener la capacidad de escuchar, reconocer, respetar y apreciar a los demás, así como vivir de forma pacífica y unida. Es un proceso positivo, dinámico y participativo en que se debe promover el diálogo y solucionar los conflictos con un espíritu de entendimiento y cooperación mutua. 

Convivir en paz para evitar la guerra. La Asamblea General, reconociendo la necesidad de eliminar todas las formas de discriminación e intolerancia, en su resolución 72/130, declaró el 16 de mayo como el Día Internacional de la Convivencia en Paz, enfatizando la importante función de la sociedad civil, incluidos el mundo académico y los grupos de voluntarios, en el fomento del diálogo entre religiones y culturas, y alentando a que se apoyen medidas prácticas que movilicen a la sociedad civil, como la creación de capacidad, oportunidades y marcos de cooperación.

La Declaración del Milenio y su resolución 70/1, de 25 de septiembre de 2015, titulada "Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible", establece la importancia de propiciar sociedades pacíficas, justas e inclusivas que estén libres del temor y la violencia. No puede haber desarrollo sostenible sin paz, ni paz sin desarrollo sostenible.

Teniendo presente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y especialmente el empeño en preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, la Asamblea General invita a todos los Estados Miembros a que sigan promoviendo la reconciliación, para contribuir a hacer realidad la paz duradera y el desarrollo sostenible trabajando con las comunidades, los dirigentes religiosos y otros agentes competentes, a través de medidas conciliadoras y servicios altruistas, entre otros medios, y alentando el perdón y la compasión entre las personas.

Tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial, la Organización de las Naciones Unidas se creó con fines y principios que buscaban especialmente librar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra. Uno de esos fines es conseguir la cooperación internacional para resolver problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario y promover e incentivar el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales sin distinción de raza, sexo, idioma o religión.

El 20 de noviembre de 1997, la Asamblea General proclamó, en su resolución 52/15, el año 2000 como el "Año Internacional de la Cultura de la Paz". El 10 de noviembre de 1998, proclamó el período comprendido entre los años 2001 y 2010 como el "Decenio Internacional de una Cultura de Paz y No Violencia para los Niños del Mundo".

El 6 de octubre de 1999, la Asamblea General adaptó, mediante la resolución 53/243, la Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz, que constituye un mandato universal para la comunidad internacional, en particular para el sistema de las Naciones Unidas, en lo que se refiere a la promoción de una cultura de paz y no violencia que beneficie a la humanidad, sobre todo a las generaciones futuras.

Tal declaración se produjo como resultado del preciado concepto, establecido dese hace mucho, —contenido dentro de la Constitución de la UNESCO— de que "puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz". La Asamblea General sigue dando a entender que la paz no solo es la ausencia de conflictos, sino también un proceso participativo, positivo y dinámico donde se fomenta el diálogo y los conflictos se resuelven en una atmósfera de mutuo entendimiento y cooperación.

A nivel mundial, queda claro, que para cumplir tal aspiración es necesario eliminar la discriminación e intolerancia en todas sus formas, incluyendo las basadas en la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de otra índole, el origen nacional, étnico o social, la posición económica, los impedimentos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición.

“Que la paz que anuncian con sus palabras esté primero en sus corazones”. Francisco de Asís.

La paz es un valor fundamental que promueve condiciones esenciales para las personas. Cuando la maldad anida en el corazón de una persona, la paz desaparece, y lo peor es, que esa persona se las ingenia, con astucia y chantaje emocional, para contagiar su maldad y se unan a sus malévolas acciones, y así van rompiendo la armonía familiar o de amistad... Con paz, las familias y las comunidades pueden prosperar, las relaciones pueden fortalecerse y las oportunidades para la tranquilidad, el crecimiento y el desarrollo son más accesibles y duraderas.

“Tener paz es la única manera de sentirnos realmente humanos”. Albert Einstein.

El camino hacia la paz mundial comienza con un compromiso personal hacia la no violencia. Practicar la no violencia es abrazar la compasión y el respeto por todos los seres vivos.

“Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor”. Antoine de Saint-Exupéry.


Fotografía: Internet

 

 

 

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