miércoles, 31 de diciembre de 2025

Remordimiento o culpa

 


El remordimiento es un sentimiento interno de pesadumbre, pesar o inquietud que se experimenta por haber realizado una mala acción o por no haber cumplido con un compromiso. Se manifiesta como una angustia por actos que la persona considera hirientes, vergonzosos o incorrectos, llevando a la reflexión sobre dichos actos y, en algunos casos, a un deseo de cambio o reparación. Surge al tomar conciencia de haber actuado de manera incorrecta o dañina para otros.

Sabemos que la culpa lleva al remordimiento, el remordimiento al propósito de enmienda y el propósito de enmienda a corregir nuestras malas acciones. Ahora que despedimos el año viejo, es buen momento para reflexionar y examinar a conciencia nuestras acciones y comportamiento, para valorar si hemos actuado correcta o incorrectamente y si hemos lastimado a alguien, sin querer o queriendo, tener la valentía de reconocerlo y pedir perdón. 

La etimología al latín de la palabra conciencia hace referencia al conocimiento de uno en particular, es decir, el que tiene una persona sobre sí misma que involucra las sensaciones, los pensamientos y los sentimientos que el individuo va experimentando. Es por esto que dicen que la conciencia muestra la intimidad máxima de un ser humano ya que nadie puede acceder a lo más hondo de la conciencia de otra persona, porque los pensamientos de la conciencia son únicos e intransferibles.

Este concepto de conciencia suele ser abordado con distintos puntos de vista, pero generalmente lo enfocamos bajo la ética que hemos visto de las normas morales de comportamiento, lo cual provoca que el ser humano se sienta restringido a actuar bajo esos principios derivados de su conciencia, porque en caso de no hacerlo, probablemente tenga lo que se llama cargo de conciencia o remordimiento.

Remordimientos de conciencia es un sentimiento de culpa o responsabilidad provocado por un mal comportamiento propio de no haber hecho lo suficiente para evitar algún mal. Los remordimientos es un término que hace referencia a sentimientos que nos provoca el haber cometido una acción equivocada, incorrecta o injusta según nuestra ética y valores.

Los remordimientos de conciencia pueden aparecer en momentos puntuales de nuestra vida y por muy diferentes motivos. Pueden tener que ver con ciertos miedos, por haber tomado algunas decisiones o porque sencillamente se toma conciencia de algún momento en el que creemos no haber actuado de la mejor manera posible. Los remordimientos de conciencia pueden llegar a ser un problema grave en las personas, ya que influyen en nuestro día a día, en nuestra tranquilidad, descanso, sueño, relación con las personas…

“En ocasiones nos invade un profundo sentimiento de angustia, ansiedad o incluso depresión, cuando tomamos consciencia o sentimos que hemos hecho algo contrario a nuestros valores, hemos herido a alguien, o hemos tomado las decisiones equivocadas en nuestra vida”, nos dice Laura Tiraboschi, doctora en Psicología.

Pero, ¿cuáles de estos sentimientos son remordimientos de conciencia y cuál es la tan temida sensación de culpa? “Freud decía que es una de las dos principales causas de buscar ayuda, la otra causa es el miedo a la muerte. Es decir, es un asunto mayor en la existencia humana. Por eso, conviene profundizar en la diferencia entre estos dos sentimientos, porque en lo coloquial y popular suelen confundirse”, añade Tiraboschi.

Los remordimientos de conciencia suelen perseguirnos y cada vez que vamos a nuestra profunda conexión suelen aparecer, como aquello que pudiéramos haber hecho mejor y desearíamos estar nuevamente en aquel momento para decidir correctamente, pero ya no podemos, no sólo porque es pasado sino también porque aquellas decisiones cambiaron radicalmente nuestras vidas y la de los demás.

Es decir, “los remordimientos de conciencia abruman el alma como una ola de mareas de dudas y tristeza, la ansiedad inundando el corazón con la sensación de haber hecho algo equivocado. Son al fin y al cabo un autocastigo por las acciones cometidas en contra de los valores morales y éticos, arrojando dudas sobre nuestras decisiones. Esta agitación emocional nos recuerda que la vida no siempre es fácil y a veces hay que pagar un precio por nuestros ‘errores’ que al fin y al cabo tampoco son errores ya que hicimos lo que pudimos en aquel momento”, dice Tiraboschi.

Y añade que la culpa en cambio, “Es una sensación de malestar que surge cuando se ha hecho algo erróneo o dañino, mientras que los remordimientos de consciencia son el arrepentimiento profundo por las acciones pasadas. La culpa nos hace sentir avergonzados y tristes por nuestros comportamientos; los remordimientos de conciencia nos incitan a reflexionar y aprender de nuestros errores”.

Freud fue el que ya a principios del siglo XX profundizó y diferenció estas dos sensaciones y él es claro al exponer la diferencia entre remordimiento de conciencia, y sentimiento de culpa. “Para él, remordimiento de conciencia se refiere al remordimiento de conciencia, como "mala conciencia" una incomodidad psíquica que surge cuando los impulsos instintivos, como los deseos sexuales y agresivos, entran en conflicto con las normas”, nos dice la psicóloga.

En cambio, la culpa “es el sentimiento que se refiere a la responsabilidad que una persona siente por haber hecho algo malo y es mucho más complejo que los remordimientos de conciencia. Se trata de una experiencia emocional profunda en la cual el individuo asume su propia acción como errónea y desea arrepentirse o rectificar lo sucedido. El sentimiento de culpa, refleja una responsabilidad mayor hacia las acciones realizadas; se trata de una experiencia mucho más profunda e intensa donde el individuo asume su equivocación y quiere reparar sus errores para recuperar la estabilidad perdida”.

El sentimiento de culpa es una emoción más compleja y profunda que implica una evaluación más amplia y negativa de uno mismo. “A menudo, van más allá de la mera acción o omisión y afectan la autoimagen y la autoestima. Puede involucrar la creencia de que uno es inherentemente malo o defectuoso debido a las acciones pasadas. Los sentimientos de culpa pueden ser más duraderos y tienen una relación más cercana con la autoevaluación y la identidad. Es decir, ambos fenómenos emocionales están relacionados con la moralidad y la autorreflexión, pero difieren en la amplitud de su impacto en la autoimagen y la identidad personal”, comenta Tiraboschi.

¿Pueden los remordimientos de conciencia surgir de manera infundada como un miedo irracional? “La respuesta es sí. A lo largo de mi experiencia dando terapia a infinidad de pacientes he logrado darme cuenta de que todo es percepción de la realidad, valoraciones y autovaloraciones basadas en ‘lo que es correcto’ y lo que es ‘incorrecto”.

En resumen, el surgimiento del remordimiento y sentimiento de culpa infundados “puede entenderse a través de interpretaciones cognitivas distorsionadas, la influencia de la ansiedad y la autocrítica, y la formación de asociaciones erróneas en la mente del individuo. Abordar estos patrones de pensamiento a través de terapia cognitivo-conductual u otras intervenciones psicológicas puede ser fundamental para aliviar este tipo de respuestas emocionales desproporcionadas y promover una perspectiva más realista y adaptativa ya que es un tipo de distorsión cognitiva denominada ‘culpabilidad irracional”.

La culpabilidad infundada “también puede relacionarse con la ansiedad y la autocrítica excesiva. En un individuo propenso a la ansiedad, es posible que los niveles elevados de preocupación anticipatoria y la tendencia a anticipar resultados negativos conduzcan a un sentido injustificado de culpabilidad. Asimismo, la autocrítica severa puede amplificar la percepción de que se ha cometido un error, independientemente de la realidad de la situación”.

Tanto los remordimientos de conciencia como la sensación de culpa “provocan un profundo deterioro del bienestar emocional, pensamientos rumiantes y repetitivos, el sentimiento de ‘yo soy el peor/ la peor de todos’ que disminuye la autoestima y la percepción del yo. También generan aislamiento social, muchos síntomas físicos de estrés, como aumento de la frecuencia cardíaca y liberación de hormonas del estrés como el cortisol. Si esta activación se mantiene crónicamente, puede tener efectos adversos en la salud física y la salud mental a largo plazo, autoimagen negativa, dificultad para relacionarse”, explica Laura Tiraboschi.

No hay nada como tener la conciencia tranquila, sin cargar con remordimientos ni culpas por actuar con ensañamiento y maldad contra nadie. Si hemos hecho daño con nuestros actos es importante que sepamos afrontarlo y pedir disculpas. Puede que nos perdonen o no, eso ya está en manos de las otra persona, pero el hecho de pedir perdón nos ayudará a sentirnos mejor con nosotros mismos.

El ser humano puede arrastrar remordimientos de conciencia durante mucho tiempo antes de confesar la verdad. No olvidemos que el ser humano debe contar con su capacidad de reflexionar sobre sí mismo y de mirar en su mundo interior, para de esta forma acceder a lo más hondo de su conciencia y hacer balance sobre el asunto en particular. Puesto que la clave es ser coherente con uno mismo para tener la conciencia en paz, que es la máxima expresión de felicidad y de inteligencia emocional.

Hoy quiero dar las gracias a los lectores, y sobre todo, a los expertos en diversas materias, que escriben con conocimiento de causa y que comparten contenido de gran utilidad, y yo me valgo de esa sabiduría para expresar mi sentir frente a esa escoria malvada y envidiosa que amarga la vida de los demás y arruina la convivencia. Los estudios y consejos de los expertos en comportamiento (psicología, sociología, psiquiatría...), nos ayudan a sobrellevar los palos, al entender los porqué de ciertas actitudes de la gente que va sembrando el sufrimiento. A veces, en la vida, se hace necesario comprender para poder sortear con éxito los altibajos más comunes de las relaciones.

Se termina un año (365 días) y a las puertas de otro año nuevo, bueno sería dedicar un tiempo a mirarnos por dentro, para examinarnos y reflexionar sobre nuestro comportamiento inapropiado y reconociendo nuestros errores, hacer un profundo propósito de enmienda para restituir y corregir nuestras malas acciones. Las despedidas son propicias para hacer propósitos de enmienda y remediar todo aquello que no debía haber sucedido... 

¡Despidamos el 2025 y demos la bienvenida al 2026! Despidámonos del 2025 sin remordimiento y sin culpa, que todo lo vivido nos sirva para ser mejores personas en el 2026, y que al finalizar el año nos podamos sentir orgullosos de nuestro cambio, para mejor...  

Deseo para todos: “Paz, Amor, Prosperidad y sobre todo, mucha Salud, para este nuevo año que comienza”.

 ¡Feliz Año 2026!

Fotografía: Internet


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