¡Hosanna! ¡Aleluya! Ha nacido el Salvador.
La Navidad es rememorar, actualizar y vivir con alegría y esperanza el
nacimiento del niño Dios, que se hizo hombre por amor.
La Navidad es una fiesta cristiana y a la vez, universal. La noche
del 24 de diciembre el milagro de la Navidad volverá a hacerse presente en
todos los hogares cristianos de nuestro país, pese a los crecientes impulsos
laicistas. La Navidad es
un tiempo de Amor y Paz, un tiempo de perdón, de reflexión, de cambios, de
avances, de luz, de magia, de unión…
Hoy quisiera recordar mis navidades de niña… Yo nací en el
campo, en un rinconcito de la cumbre de Gran Canaria: entre gente humilde y
trabajadora, gente cristiana y buena. Decir que todo acontecimiento religioso
se convertía en una gran fiesta, la Iglesia era el punto de encuentro más
importante del pueblo.
La Navidad es un acontecimiento inconmensurable. En
Juncalillo, cada año llegada la Navidad, a las doce de la noche nadie faltaba a
la Misa del Gallo. Todos los caminos llevaban a la Iglesia, lloviera a no, era
invierno y era normal que lloviera. Cuando no brillaba la luna se acompañaban
de un farol.
Yo tenía nueve años y recuerdo un acontecimiento que me
impresionó. Llevaba cinco días lloviendo sin parar (en ese tiempo los inviernos
eran interminables), pero eso no era motivo para dejar de ir a La Misa de
Nochebuena. Cenamos y cuando ya nos
preparábamos para ponernos en camino, de pronto cesó la lluvia, las nubes
desaparecieron y en el cielo estrellado la luna brillaba como el sol,
iluminando los caminos. Y aunque yo era pequeña, tuve conciencia de la
importancia del acontecimiento y sorprendida lo comentaba con mis padres, y nos
llenamos de alegría y agradecimiento. Esa noche el camino era más bullicioso
que nunca, porque nadie quedó indiferente al hecho, de que cesara la tormenta y
diera paso a una noche serena. Una noche de paz…
Paz y Bien, para todos los hombres de buena voluntad. ¡Feliz
Navidad!
Fotografía: Internet

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