“El resentimiento no daña a la persona contra la cual usted mantiene esa emoción, todo lo contrario, el resentimiento lo está comiendo por dentro a usted”. Norman Vincent Peale.
El resentimiento es un sentimiento negativo que se produce como consecuencia de una ofensa, real o ficticia. La persona que lo sufre no logra olvidar esa ofensa, de manera que lo vuelve a sentir una y otra vez (re-siente). Este sentimiento va acompañado de rencor y hostilidad hacia quienes causaron el daño. El resentimiento también puede nacer de la envidia, cuando se envidia se desea el mal al envidiado, y el envidiado sin saber que le desean males, sigue su vida lleno de alegría y agradecido por cada nuevo día.
Resentimiento es sentir, una y otra
vez, el enojo y el dolor fruto de la envidia al ver a alguien que es feliz, que vive alegre, que es buen hijo, que es buena gente, admirada, servicial y que es querida por todos... También puede ser por algo que se vivió en el pasado, provocado por una
persona o situación. Es también un enojo no expresado, reprimido por temor a las consecuencias o por la incapacidad de enfrentar a
la persona que lo provocó.
Un corazón resentido es un corazón fragmentado que no siente, que llega incluso a alegrarse del sufrimiento ajeno, desea mal y dolor al otro. Esa actitud de gozar con el sufrimiento del otro es despiadado, inhumano y muy cruel. El resentimiento es un sentimiento difícil de superar que produce un profundo daño en la persona que lo alberga en su interior.
La envidia es una de las causas del resentimiento, principalmente la envidia existencial que va orientada al ser y existir de otra persona, y esa persona puede ser una hermana. El que envidia la existencia del otro le ataca en su existencia, siente la existencia del otro como opresión o rechazo, tan sólo por el hecho de que el otro exista. La envidia existencial se basa en el deseo de ser el ser del otro —no de los bienes o propiedades— fruto de no aceptarse tal como es, se produce ese querer suplantar o ser el otro. Los sentimientos de envidia y celos son frecuentes en personas resentidas que consideran que la vida es injusta con ellas, porque no les ha dotado de la simpatía y bondad de la persona que envidia. No soportan que otros consigan con cierta facilidad aquello que ellas no logran conseguir, ni que sean queridos y admirados. No soportan que posean cualidades destacables, ni que tengan éxito ni que su amabilidad sea admirada. El resentido vive atormentado y obsesionado comparativamente.
En los resentidos las cosas del pasado es un elemento clave de su resentimiento, ya que siempre está basado en hechos que ya sucedieron y que causaron ese dolor, real o supuesto, que no pueden borrar. Consideran que esa persona tiene que pagar por el daño causado y desea realizar una acción semejante a la recibida. En este caso, el resentimiento va naciendo y creciendo poco a poco y puede obsesionar de tal forma, que acompañe durante muchos años o incluso a lo largo de toda una vida. Puede pensarse al resentimiento como una herida abierta que no sana y que no deja de producir angustia y sufrimiento. Es importante tener en cuenta que la persona resentida se hace daño a sí misma con sus sentimientos negativos. El resentido es el principal dañado por el daño en el imaginario vengativo.
Cuando el resentido no desea olvidar, está continuamente recordando a la persona que le molesta o aquello que dio origen a ese sentimiento y queda esclavizado a ese pasado y no logra liberarse de esa gran carga, porque ese sentimiento se ha instalado firmemente y le amarga la vida y hace que se la amargue a los demás. Esa persona se convierte en un ser rencoroso y desagradable, incapaz de ver lo bueno de las cosas y con una gran fijación hacia las personas contra quienes guarda resentimiento y la nombra obsesivamente, tratando de contaminar a los que les rodean, para que sientan lo mismo resentimientos que ellos siente y aborrezca como ellos aborrecen.
Y ¿cómo se puede superar el resentimiento? Lo primero que hay que hacer para liberarse de esa emoción negativa es entender la naturaleza de la ofensa: de quién procede, qué consecuencias ha tenido, el por qué y si había intención de ofender o no. La sinceridad resuelve muchos conflictos, y cuando se va con hipocresía, nada se resuelve. Hay quien va con doblez exigiendo que cedas, pero, si no hay verdad, mejor dejarlo para mejor ocasión. Con buen talante se podrá analizar con objetividad lo ocurrido, porque a veces, se exagera lo sucedido con actitudes y hechos que no corresponden con lo que realmente pasó o con lo que en un principio pudimos pensar, porque, incluso, puede haber un cierto interés en crear algo distorsionado, para sostener un plan malintencionado.
Hay que saber relativizar y mirar de forma positiva hacia el futuro. El perdón libera de la pesada carga en la que se puede convertir el resentimiento; perdonarse por su afán de venganza, tanto si es un agravio imaginario o real. Aceptar lo que pasó, aunque no estemos de acuerdo con lo que sucedió, y dejar de lado los pensamientos negativos que nos causaron el dolor es la mejor solución para superarlo. Este sentimiento se puede superar por la voluntad y la inteligencia de la persona que lo sufre. Para ello, es necesario un carácter firme y un dominio de las emociones, de tal forma que no permita que arraigue en tu vida estropeando el día a día.
"Hay gente que no te hace daño de frente, pero envenenan a otros para que lo hagan".
Esas personas para superar su mal, deben realizar un esfuerzo para reconducir este sentimiento hacia pensamientos más positivos y constructivos. También hay que buscar la verdad de esas razones: el porqué de esa herida abierta; las circunstancias del hecho de esa herida; que ese hecho pueda ser visto distorsionado; que la persona resentida sea una persona amargada y obsesionada; que puede estar padeciendo por un acontecimiento u ofensa que el otro ya ni recuerda; o también puede ser 'un supuesto mental' que no haya sucedido.
El resentimiento es un veneno que destruye por dentro y rara vez puede saciar la sed de venganza, y al final, el resentido se convierte en una persona obsesionada y encerrada en su idea y tratará de convencer a otros, ya que su única meta es la venganza. Para superarlo, es muy importante admitir el mal que existe en ellos y una vez reconocido el mal de sus males, debe tener el firme propósito de liberarse de él. Porque no se puede ir de víctima de los demás, cuando realmente se es víctima de sí mismo.
Tengo que lidiar con el resentimiento de aquellos que… al no conseguir éxito propio, no soportan el ajeno.
Fotografía: Internet
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