
Piense que hablamos de España, un país que cuenta con leyes de protección del trabajo donde se recogen los derechos de los trabajadores. Cuando alguien dice «estoy trabajando», nos alegramos y le felicitamos, y deseamos que lo conserve porque también sabemos lo que supone no tener trabajo. Nadie trabaja por amor al arte, trabajamos a cambio de un salario digno, cosa que tampoco se cumple porque al empresario le duele abrir la mano para dar al trabajador lo que le pertenece. Los empresarios, si pudieran, se cargaban todos los derechos del trabajador y los explotaba trabajando por un bocadillo. El obrero saca a flote a las empresas y, ¿quién se pone rico? El jefe…