miércoles, 17 de junio de 2026

La sonrisa de un niño

 


“La sonrisa de los niños de hoy se refleja en los hombres del mañana”.

La sonrisa de un niño es el símbolo más conocido de la esperanza y el medidor de la calidad de vida de una sociedad. No la perdamos nunca.

Sus sonrisas es un guiño de esperanza. En un momento en el que el mundo necesita más que nunca creer en que hay algo que puede detener la violencia y contener la bondad, encontrarnos con la sonrisa de un niño nos envuelve en un halo de esperanza.

Porque no podemos olvidar que nuestros niños son el futuro, así como nosotros lo fuimos hace tiempo. Porque son mentes libres que absorben nuestras enseñanzas como si fueran esponjas, por eso debemos evitar que nuestro ejemplo les contamine.

“Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivos, a estar siempre ocupado en algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea”. Paulo Coelho.

Si hay algo que tienen en común todos los niños del mundo, sin excepción, son sus derechos.

Todos los niños tienen derecho a comer, a no pasar hambre y a no sufrir malnutrición. De igual forma, todos los niños deben ser protegidos de enfermedades, deben tener derecho a expresarse, a participar en las decisiones de aquello que les afecta, a vivir en un entorno seguro y protegido.

Todos los niños tienen derecho a recibir una educación, a disfrutar de una vida social, a construir su propio futuro. Y, sobre todo, los niños tienen derecho a vivir en armonía, rodeados de su familia: sus padres (papá y mamá) sus abuelos, tíos y primos… No se les puede negar relacionarse con una parte de la familia, por unos supuestos, sin constatar la veracidad de esos supuestos. Mucho mal se les está haciendo a esos niños que viven bajo una prohibición que ellos no desean y sufren un daño irreparable que les marcará de por vida.

Debemos evitar todo maltrato, discriminación y explotación y permitir que cada niño sea acogido en su familia, para que sea conocedor de su identidad, de su pasado y de su presente, pues solo de esta manera podremos garantizar su reconocimiento oficial, su existencia y sus derechos como ciudadano, para que su bienestar prevalezca y esté  protegido por Ley.

No hay nada más doloroso que la imagen de un niño con huracanes en los ojos y una mirada triste, apática y desganada… No hay nada más angustiante que la sonrisa de un niño mermada, dolorida, perdida y suplicante… No hay nada más desolador que contemplar cómo un niño ha perdido su energía, su magia, su brillo, su viveza y su ilusión.

¿Por qué nos duele tanto? Porque la infancia siempre debe ser reflejo de felicidad, de bondad y de inocencia. Y es que nuestro inconsciente colectivo se sincroniza con esa ingenuidad que un día nos hizo sentirnos vivos y que con el tiempo se apaga.

Entonces recordamos que los beneficios de la risa y del juego son interminables, que una sola carcajada tiene el poder aunar emociones, oxigena nuestra vida y nos ayuda a tomar aire, a dialogar con nosotros mismos, a ser sinceros ante la vida.

Poder ver la sonrisa de un niño es el mejor regalo de amor, de magia y de luz de este mundo. Porque cuando un niño se divierte, se siente bien y se sabe querido ilumina al resto de la humanidad guiñándole un ojo a la esperanza…

Por eso, protejamos a los niños de aquello que resulta innecesario, que les hace crecer con miedo y no les ofrece oportunidades.  Porque ellos son nuestro anclaje, los artífices de nuestro futuro, las semillas de nuestra historia…

“Si alimentamos a los niños de amor, los miedos morirán de hambre”.


Fotografía: Internet

 

No hay comentarios :

Publicar un comentario