martes, 29 de agosto de 2017

Lo felicito y me felicito


Para estar mañana en el recuerdo de tus hijos, debes estar hoy presente en su día a día, porque el que deja una imagen suya en sus hijos solo muere a medias.
Decía Teresa de Calcuta: «El amor es un fruto que madura en todas las estaciones, y que se encuentra al alcance de todas las manos». Aunque una familia unida llena de amor es un lujo difícil de conseguir, pero le da sentido a nuestro existir.

Un padre sabe que un buen hijo sigue sus pasos, por eso no se precipita y mira primero por dónde camina. Aunque haya hijos desagradecidos que no valoren a sus padres, un padre actúa por amor a sus hijos. No siempre logran darle lo que quieren, pero en amor han de educarles y cuidarles. No deben comprar sus afectos ni consentirles todos sus deseos, llegará el tiempo en que los hijos se den cuenta de todo lo que sus padres hicieron por amor a ellos, aunque como decía Teresa de Calcuta:
Enseñarás a volar, pero no volaran tu vuelo;
Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño;
Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida.

Sin embargo, en cada vuelo, en cada sueño y en cada vida quedará para siempre la huella del camino enseñado. Pero, por desgracia, hay hijos que tratan de borrar las huellas de sus padres y profanan sin pudor su memoria y su buen nombre. Mis padres dan sentido a mi existir y no hay día que no me acuerde de ellos; siempre en mi corazón y en mi recuerdo.

Hoy mi padre cumpliría 97 años, y lo Felicito y me Felicito por la dicha de ser su hija. Gracias, papá, por tu ejemplo, por tus enseñanzas, por tus consejos, por tu entrega, por el amor que me diste y me das, porque tu amor me sigue llenando y dando fuerzas para afrontar las vicisitudes de una vida llena de sorpresas inesperadas...

El amor da sentido a la vida: «Ama al prójimo como a ti mismo». Para amar a los demás hay que amarse a sí mismo, para amarse a sí mismo hay que amar a nuestros padres, ellos son nuestros orígenes, y también tenemos que amar nuestra historia con todo lo que hemos vivido. El Amor a los padres es origen de paz interior y de agradecimiento, pues les debemos la vida y si no agradecemos la vida, no podremos agradecer nada más. Nuestros padres son los seres que más nos aman, si no amamos a quien más nos ama, verdaderamente no podremos amar a nadie.

Papá, a ti que me llevaste en tus brazos, que cuidaste de mí y te preocupaste por mí, gracias. Gracias por los buenos sentimientos que en mi inculcaste. Gracias a tus enseñanzas he comprendido que el amor verdadero es ese que se entrega sin esperar nada a cambio. Por eso, sentada en una pequeña pausa de mi camino, muchos pensamientos se agolpan en mi mente; pensamientos de agradecimiento, de vivencias, de aprendizaje, de alegría, de sueños…

Fuiste alegre y divertido, trabajador, amigo de tus amigos y bueno con todos. Fuiste un gran hombre y también un gran padre. Te agradezco todos y cada uno de tus besos y consejos, los llevo grabado en mi corazón. Quiero imaginar que en este momento estás disfrutando junto a mamá, en el cielo al que Dios te llamó, pues en vida fuiste un hombre religioso y nos transmitiste tu fe. Gracias por darnos tantas lecciones de vida, por hacer de nosotros unas personas algo mejores. Prometo que seguiré tus enseñanzas, para que cuando nos encontremos de nuevo te sientas orgullosa de mí.
Papá, que Dios te guarde en su reino junto a mamá. ¡Te quiero mucho Papá! ¡Feliz cumpleaños!

Fotografía: Antigone_gone

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