
Desde los orígenes, la humanidad tuvo que plantearse la forma y manera de preservar y transmitir su cultura, sus creencias y conocimientos, tanto en el espacio como en el tiempo. La historia del libro se remonta a las manifestaciones pictóricas del paleolítico, pero los comienzos del sistema de escritura fueron en forma de rollo de papiro o pergamino que eran copiados a mano y custodiados celosamente por alguna biblioteca como la de Pérgamo, Alejandría o Bizancio, por lo que las personas que querían instruirse de ellos debían viajar a dichas ciudades y solicitarlo.