“La vida no rima siempre, a veces tropieza, a veces sangra en silencio, pero nunca deja de escribirnos.
Es
verso cuando amaneces con esperanza, prosa cuando el cansancio pesa, metáfora
cuando pierdes y aun así sigues creyendo.
La
vida se escribe con caídas y abrazos, con nombres que llegan y otros que se
quedan en puntos suspensivos.
Nada
se borra: todo enseña…
Cada
día es un verso nuevo, algunos suaves, otros duros, pero todos necesarios para
entender el poema completo.
Y
al final, cuando mires atrás, descubrirás que incluso el dolor fue tinta
valiosa para aprender a amar”.