"Amar no es vigilar, retener ni imponer. El amor sano no encierra: acompaña. No controla los pasos del otro: confía en su andar. Para la vida como para el corazón, el amor más profundo es el que no ata, sino el que permanece sin exigir".
El amor verdadero es un vínculo profundo basado en la aceptación incondicional,
el respeto mutuo, la confianza y el compromiso activo, superando la simple
atracción inicial. Se caracteriza por el cuidado recíproco, la libertad, la
capacidad de superar adversidades juntos y la comunicación efectiva, no siendo
un ideal perfecto sino un proceso dinámico de crecimiento mutuo.
El amor eterno parece ser el ideal de todo el que se enamora.
Amar para siempre es algo fácil de prometer, pero difícil de cumplir. Es
preciso trabajar para mantener el amor, el respeto, la unión, la satisfacción
física y también mental. Todo eso se puede construir con inteligencia y afecto.
Solo así se minimizarán los riesgos de enamorarse del amor y no de una persona
real.
Amor y enamoramiento son estados psíquicos y emocionales, pero ¿cuáles son las diferencias? Hay algunos estados emocionales y psicológicos que solemos confundir. Uno de los más habituales es el amor y el enamoramiento, emociones que son muy parecidas, pero que tienen grandes diferencias que debemos conocer. El amor aparece cuando conoces a una persona profundamente, cuando la quieres con sus cosas buenas y sus cosas malas; en cambio, el enamoramiento es el estado inicial, la atracción, las ganas de conocer más a una persona.
¿Qué es el amor? Antes de entrar de lleno a conocer las diferencias entre amor y enamoramiento, es importante que entendamos bien la definición del amor. El amor es un sentimiento que siente una persona hacia otra que conoce de manera íntima y personal. Para querer a alguien en el sentido amoroso, hace falta llevar cierto tiempo con esa persona, conocer sus cosas buenas y sus cosas malas y aceptarla en su máxima plenitud.
Es un sentimiento afectivo que te conecta con la otra persona
y que, normalmente, aparece por el tiempo, la constancia y poco a poco la
relación se va consolidando. Las parejas que llevan bastante tiempo juntas, sienten
es un amor profundo, una emoción que les une de manera sana y respetuosa.
Características y síntomas del enamoramiento. En cambio, el
enamoramiento es otro estadio del amor un tanto diferente. Se suele considerar
que esta es la primera fase de una relación de amor, un momento previo que se
caracteriza por sentir una gran atracción, por tener los sentimientos a flor de
piel, por sentir las típicas “mariposas” en el estómago, etcétera. Es ese
primer momento de una relación en la que el otro está idealizado y en la que
solo se ven las cosas buenas que te aporta una persona.
Estamos en un momento del amor en el que las dos personas aún
no se conocen del todo bien; conocen solo una parte, la parte buena y bonita,
la parte más “enamorable”. Con el tiempo, ese torrente de emociones se irá
aplacando y será entonces cuando, o bien surja el amor de verdad, o bien la
relación se termine.
La intensidad del sentimiento. Es una de las diferencias más
claras entre ambos sentimientos. El enamoramiento es una emoción muy intensa
que te hace perder la concentración e, incluso, el hambre. Es un sentimiento un
tanto obsesivo que puede alterar tu día a día. En cambio, el amor es un
sentimiento mucho más estable, calmado y saludable. Puedes vivir con
normalidad, hacer tu vida y compartir parte de ella con tu pareja. Es un
sentimiento positivo que suele implicar compromiso, respeto y tolerancia.
La razón. Cuando hablamos de enamoramiento, hay muchas
emociones que vivimos en nuestro interior que, racionalmente, no se pueden
comprender, porque somos impulsados por un deseo que es visceral. En cambio, en
el amor no se tiene por qué perder el punto de vista racional. Las decisiones
se toman de forma más razonada y las discusiones pueden convertirse en debates
o intercambios de pensamientos; la pasión se controla más.
La importancia del tiempo. Otra de las diferencias entre amor
y enamoramiento tiene que ver con el factor tiempo. Y es que, como ya hemos
comentado, el enamoramiento suele ser la primera etapa del amor, el momento en
el que conoces a esa otra persona, te enamoras perdidamente y pierdes el
control de ti mismo. Pero, con el tiempo, eso se calma y es cuando aparece el
amor.
Idealización. Es muy común que durante la fase de
enamoramiento las personas implicadas vean a su enamorado/a como una persona
idealizada. Todavía no se conocen los defectos de la otra persona y, por eso,
es habitual tener una imagen distorsionada de la realidad. En cambio, en el
amor la idealización no suele tener cabida y se acepta a la otra persona tal y
como es, con sus virtudes y sus defectos.
Pero ¿qué es realmente el amor? La definición de “enamorado”,
según el diccionario, es el que tiene amor, pero cuidado porque no todo el que
tiene o siente amor tiene por qué estar enamorado.
¿Qué es estar enamorado? El concepto de enamoramiento hace
referencia a un estado emocional de alegría y felicidad que sentimos cuando nos
encontramos fuertemente atraídos por otra persona, a la que idealizamos y le
atribuimos toda una serie de cualidades que en la mayoría de los casos
magnificamos.
Por lo tanto, diríamos que el amor se trata de una alteración
emocional provocada por una emoción intensa y casi incontrolable, una sensación
de placer, de bienestar, incluso con palpitaciones y en ocasiones mucho nerviosismo
cuando estamos en presencia de la persona que nos atrae.
El enamoramiento correspondido hace que nos sintamos felices.
Cuando la persona enamorada es correspondida siente un deseo irresistible de
estar con la otra persona, de conocerla, de ahondar y profundizar en su vida.
Este estado físico y mental a veces se puede confundir con la
ilusión, el capricho o la obsesión, y es que es una línea muy fina la que
muchas veces los separa, ¡cuidado aquí!, porque escoger un amor imaginario, en
lugar de uno real puede ser lo que marque la diferencia entre la felicidad o la
desdicha.
Y es que no siempre somos libres de enamorarnos de quien de
verdad desearíamos, en ocasiones el amor no es correspondido, por lo tanto, el
amor nos elige. Y esa elección puede ser la apropiada o, por el contrario,
traernos más disgustos que alegrías.
Cuando estamos inmersos en este estado sí correspondido,
vemos en nuestra persona enamorada un ser encantador que nos cautiva por una
serie de cualidades y/o rasgos que nos gustan y nos atraen sin control: su
manera de ser, de comportarse, de moverse, su belleza física, su inteligencia,
su sentido del humor...
Incluso muchas veces no somos capaces de encontrar una causa
objetiva y concreta que justifique los sentimientos que experimentamos. El amor
no es una ciencia exacta, para nada, pero sí que existen una serie de pautas
que te pueden llevar a la conclusión de que verdaderamente, estás enamorada/o
de esa persona.
Tus emociones, más que tu razón, es el que te dará respuestas
a estas cuestiones. Y es que, si bien la atracción puede durar de uno a tres
meses, el amor (si sabes cómo cuidarlo) durará de por vida… Esa es una relación
fortalecida, que florecerá en una familia y un hogar donde la felicidad sea
compartida.
Compartir el amor es fuente de riqueza. El matrimonio es como un edificio que necesita de buenos cimientos para no caer: amistad, confianza, comunicación, respeto, trabajo en equipo, gratitud y perdón.
El matrimonio, nido de amor… Encontrar al “amor de nuestra vida”, esa relación eterna y sólida, se logra con perseverancia y convicción. La ternura del amor verdadero se cultiva diariamente mediante pequeños detalles, tiempo de calidad y la capacidad de gestionar conflictos con empatía.
Fotografía: Internet

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